Puntos de comunicación de los clubes revolucionarios en Las Villas Occidentales.

Puntos de comunicación de los clubes revolucionarios en Las Villas Occidentales.

Miembros del Club Juan Bruno Zayas. En el centro de la imagen: Rafael Lubián. Arriba: Silvio Lubián, José A. Benítez y Agustín Anido. Debajo: Damián Silva, Enrique del Cañal y Diego Velázquez. (Fuente: Publicación “El 15 de Julio”, Santa Clara, 1918).

Por: Adriana Mani Benítez.

Como expresión de la resistencia frente al colonialismo español, los clubes revolucionarios[1] fueron organizaciones surgidas en Cuba y en la emigración, con el objetivo de lograr la independencia de Cuba durante las gestas independentistas del siglo XIX. Los clubes revolucionarios en el proceso de preparación de las guerras y durante las gestas se dedicaron a recaudar fondos económicos, enrolar adeptos y apoyar a las tropas  mambisas convirtiendo los fondos en  diversos recursos.

En Cuba el surgimiento y consolidación de los clubes revolucionarios coincide con el proceso de las gestas independentistas y anticoloniales, enmarcadas de 1868 a 1898. Los clubes fueron creados en la emigración y  dentro de la Isla  a partir del inicio de la Guerra de los Diez Años y convertidos en células organizativas básicas en la preparación de la Guerra Chiquita. Además, las juntas de la emigración auxiliaron cada intento de reinicio de la lucha en la década de 1880.

El 10 de abril de 1892 se crea formalmente el Partido Revolucionario Cubano   (PRC), utilizando los cimientos de la Convención Cubana como organización más completa en la emigración, pero sin dejar de tener en cuenta, las demás organizaciones de las colonias de emigrados cubanos que tenían como propósito la libertad de Cuba.

Para extender las líneas del PRC en la Isla, el Delegado José Martí envío a varios comisionados a diferentes lugares de Cuba. En Las Villas Occidentales hicieron esta labor Gerardo Castellanos Lleonart; en Cienfuegos: Agapito Losa y en Sagua la Grande: Federico Zayas y Juan Gualberto Gómez. Su labor estimuló la conspiración en las Villas Occidentales, exceptuando Sagua la Grande que no se incorpora al proceso de preparación y conspiración de la Guerra Necesaria hasta diciembre de 1894, por sus fuertes vínculos económicos con el régimen español. Independientemente de que los comisionados no contactaron con la mujer cubana en la zona central, durante la guerra del 95 fundan juntas femeninas que apoyaron a las tropas mambisas.

Durante la Guerra Necesaria, la Isla se organizaba en seis cuerpos del Ejército Libertador: el Primer Cuerpo  y el Segundo Cuerpo en Oriente, un  Tercer Cuerpo en Camagüey y el Cuarto Cuerpo corresponde a Las Villas. Durante la Invasión se establece el Quinto Cuerpo correspondiente  a  La Habana y Matanzas  y  por último el Sexto Cuerpo perteneciente a Pinar del Río.

El Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador, radicaba en Las Villas, con dos divisiones: la Primera División integrada por las Brigadas de Sancti Spíritus, Remedios y Trinidad y la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador estaba conformada por la Primera Brigada de Santa Clara, la Segunda Brigada de Cienfuegos y la Tercera Brigada de Sagua la Grande. En la época colonial, se conocían por  Villas Occidentales, el territorio conformado por las regiones de Sagua la Grande, Santa Clara y Cienfuegos[2].

En apoyo a la Segunda División  se fundan varios clubes revolucionarios en diferentes poblados de Las Villas Occidentales[3], pero  se destacan las ciudades cabeceras regionales de Santa Clara, Cienfuegos y Sagua la Grande, dado que era necesario realizar un trabajo conspirativo más discreto y arriesgado en aquellos lugares, donde se concentraban la mayoría de las tropas españolas de Las Villas Occidentales.

En correspondencia con la estructura civil y militar en las Villas Occidentales, los clubes revolucionarios que correspondían a las tres brigadas de la Segunda División, y a las  ciudades cabeceras regionales fueron: los clubes Juan Bruno Zayas (fundado 2 de diciembre de 1895), Hermanas de Juan Bruno Zayas (fundado 8 de enero de 1897), el  Martí y el Maceo de Santa Clara. Los clubes Panchito Gómez (fundado 19 de mayo de 1895), La Cubanita (fundado 3 de mayo de 1896), Esperanza del Valle (fundado 4 de junio de 1896), el Patriótico Incógnito de Cienfuegos (fundado 1 de junio de 1897). En Sagua la Grande existió un club masculino y otro femenino sin nomenclatura y el club José Martí[4].

La estructura básica de los clubes revolucionarios de Las Villas Occidentales fue Presidente, Secretario, Tesorero y Vocales. A estos clubes se le sumaba,  indistintamente en algunos casos: vice presidentes, vice tesoreros, vice secretarios, auxiliares, delegados y cooperantes. La  excepción de esta estructura fue Sagua la Grande, donde los vínculos económicos de los habitantes de la región y las continuas delaciones y traiciones provocaron que cada individuo patriota de los clubes accionaran independientemente  en la conspiración y no organizados en forma de club.

Se necesitó las funciones de estos clubes revolucionarios para auxiliar a las tropas mambisas en las Villas Occidentales porque en el Ejército Libertador no existía una administración militar organizada que propiciara y entregara a los soldados, constantemente, de medios como: alimentos, medicinas, vestimenta, calzado y otros accesorios. Además, en 1895-1896 no existieron graves problemas con el avituallamiento de las tropas, puesto que todo cubano patriota apoyo al mambí. La ruptura de esta ayuda fue la llegada de Valeriano Weyler como Capitán General de la Isla[5] que causó la pérdida del apoyo de los campesinos, se dificultaron las comunicaciones de los mambises con los pueblos ocupados y el aumento de la escasez de los recursos de impedimenta. En el mismo sentido, no llegaron suficientes expediciones extranjeras a Las Villas Occidentales en 1897-1898 que suministraran a las tropas de la Segunda División[6].

Los clubes revolucionarios de las Villas Occidentales brindaron un apoyo necesario para solucionar las dificultades que sufrían en la manigua las tropas de  la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador y de las tres brigadas que la componían, aunque no dieran abasto a todas las necesidades mambisas. Ante las dificultades con las comunicaciones enviaban correspondencia, informaciones y confidencias. Las dificultades con la impedimenta se solventaban con la remisión de alimentos, armas, soldados, medicinas, vestimenta y otros utensilios. Las acciones de los clubes revolucionarios se realizaron secretamente producto del férre

o control y represión del régimen español.

 

En las Villas Occidentales fueron diferentes los puntos de comunicación para trasladar los víveres, soldados, armas y correspondencia a las tropas mambisas de la Segunda División. En Santa Clara, por el lugar conocido  como Malezas, se buscaban regularmente los recursos y correspondencia, enviando José de J. Monteagudo a Ramón Cordovés y en ocasiones a Wilfredo Consuegra que se ponían en contacto con los miembros del Club Juan Bruno Zayas[7].

El principal medio de transporte para trasladar los avituallamientos, la correspondencia y los soldados para las tropas mambisas de la Segunda División  fue el sistema ferroviario. Los clubes de Sagua utilizaban el ferrocarril para enviar los suministros recopilados por ellos para las tropas de la Tercera Brigada de la Segunda División y eran responsables de este punto de comunicación Agustín Carvajal, Luis Velazco y el maquinista José Roque[8].

Los clubes revolucionarios de Santa Clara trasladaban los suministros y los patriotas a la estación de ferrocarril, donde los hermanos José y Quintín Pino por cualquier motivo se dirigían al apeadero de Trece Palmas y allí entregaban los recursos y los hombres que se unirían a las fuerzas, a personas de su confianza, que lo hacían llegar a la manigua o los esperaban  una comisión de 10 mambises, enviados por el general Monteagudo[9].

En los clubes revolucionarios de Santa Clara y Cienfuegos Tomás Ríos Galvani y Luis Sed Gil auxiliares del club Zayas, José Rupiá y Julio González, miembros del club Panchito Gómez, eran los responsables de las comunicaciones en el ferrocarril entre Santa Clara y Cienfuegos. Los clubes Juan Bruno Zayas y Hermanas de Juan Bruno Zayas de Santa Clara y Panchito Gómez y Esperanza del Valle de Cienfuegos utilizaban este transporte terrestre para enviar los víveres y hombres a los ingenios Dos Hermanos y Parque Alto, pero el más asiduo San Francisco- que su dueña era Marta Abreu y su administrador Eduardo Rodríguez Feo. En manos de dicho administrador pasaban a poder de Abelardo Rodríguez del Rey que los distribuía entre las Brigadas de Santa Clara, Sagua la Grande, Cienfuegos y las tropas de la Segunda División[10].

Por su parte, el club La Cubanita utilizó el Cayo Ocampo-propiedad de la familia Suárez del Villar- como prefectura mambisa donde se almacenaban avituallamientos,  correspondencias, soldados y armas, que primero eran enviados a lugares específicos, la casa de Justo Ruiz[11], y  posteriormente a las fuerzas mambisas de Las Villas. Para ello, existía en ese cayo una Brigada de 30 hombres que contactaban con los soldados de la manigua. . Uno de ellos, Tiberío García extraía la correspondencia del vapor Santiago para Cayo Ocampo y luego la repartía por la manigua a quien le correspondiera[12]. Victoriano Suárez del Villar-hermano de Rita- era el responsable de las comunicaciones por la costa y enviaba los efectos y hombres remitidos por La Cubanita.[13]

La comunicación con la Delegación del PRC en Nueva York era tarea del Club Panchito Gómez, quienes la realizaban mediante el miembro de dicho club, Antonio Argüelles-administrador de los almacenes y embarques en el muelle Torriente. Argüelles en el puerto cienfueguero extraía de los barcos la correspondencia y los diversos suministros enviados desde el extranjero[14]. El club Panchito Gómez transportaba los recursos por el ferrocarril y en el caso de la correspondencia, en ocasiones le llegaban al resto de los clubes revolucionarios de la Segunda División, que luego la distribuían a los destinatarios en la manigua, por ejemplo, en este caso, se la enviaban a José de Jesús Monteagudo que en comunicación a Máximo Gómez, le expresa: “Le adjunto pliegos del extranjero, que nos envía nuestro agente de Villa Clara”[15].

Los clubes revolucionarios de Las Villas Occidentales remitían diversos recursos-correspondencia, informaciones, confidencias, armas, soldados, alimentos, medicinas, vestimenta, y otros utensilios-  para las tropas de la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador mediante diferentes puntos de comunicación como: el ferrocarril de Sagua y Santa Clara-Cienfuegos, el Cayo Ocampo y el puerto cienfueguero. Esta red de transporte, utilizada con astucia por los miembros de dichos clubes, posibilitó la llegada de los envíos a los soldados mambises de la División de Las Villas Occidentales.

Notas:

[1]Conocidos también por juntas locales y asociaciones en las gestas independentistas, empleados en la tesis  como sinónimos.

[2]Archivo Histórico Provincial de Villa Clara (AHPVC) Fondo Manuel García Garófalo, Legajo 7, Expediente 424.

[3] Se localizan referencias de clubes revolucionarios en Lajas, Ranchuelo, Placetas, Cruces, Palmira y Cartagena.

[4] Rousseau, P.L. Díaz de Villegas, P. Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y las fiestas del primer centenario de la fundación de esta ciudad.—La Habana: Establecimiento Tipográfico Siglo XX,1920.p.p.240-260. Lubián, S. El Club revolucionario Juan Bruno Zayas.— La Habana: Impresores Úcar, García S.A,1961. Historia Municipal de Sagua la Grande (inédita).—p.p.40-62. García, L. La inteligencia mambisa en Santa Clara.—Villa Clara: Editorial Capiro,1999.—p.40-55.

[5] Trujillo, C. De la guerra y de la paz.–La Habana: Imprenta Úcar, García y Cía, 1943.—p. 12

[6] Gómez, M. Diario de campaña del Mayor General Máximo Gómez.–La Habana: Impreso en los Talleres del CST Ceiba del Agua, 1940.—p. 324-326

[7] Consuegra, W. Diario de campaña.—La Habana: Imprenta y almacén de papel,1928.—p.246-247.

[8] Historia Municipal de Sagua (inédita).—p.43

[9] Del Cañal, Enrique. Memorias del Club Juan Bruno Zayas.—La Habana: Quiñones Impresor,1925.—p.14

[10] Del Cañal, Enrique. Memorias del Club Juan Bruno Zayas.—La Habana: Quiñones Impresor,1925.—p.11. Trujillo, C. De la guerra y de la paz.–La Habana: Imprenta Úcar, García y Cía, 1943.—p.13   Lubián, S. El Club revolucionario Juan Bruno Zayas.— La Habana: Impresores Úcar, García S.A,1961. –p. 46  Consuegra, W. Diario de campaña.—La Habana: Imprenta y almacén de papel,1928.—p.128

[11] (AHPCF) Fondo Rita Suárez del Villar, Legajo 3, Expediente 33.

[12] (AHPCF) Fondo Rita Suárez del Villar, Legajo 2, Expediente 43

[13](AHPCF) Fondo Rita Suárez del Villar, Legajo 1, Expediente 13

[14] Trujillo, C. De la guerra y de la paz.–La Habana: Imprenta Úcar, García y Cía,1943.-p.14

[15] (ANC) Fondo Máximo Gómez, Legajo 8, No. de orden 1172.

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