Autores: MSc. Líen Morales Aguilera.
MSc. Aida Carrazana Gómez.
Lic. Nelson Lezcano
Departamento de Historia de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.
Entender la raíz de los problemas sociales, económicos y culturales desde concepciones filosóficas de grandes pensadores constituye hoy una exigencia urgente para enfrentar los males de la Humanidad actual. En este sentido el pensamiento de Fidel Castro se convierte en sólido fundamento para contribuir a un mejor modo de comprender las leyes objetivas que gobiernan el comportamiento del hombre en la sociedad y dar una nueva forma de lucha mediante la acción consciente.
En la época actual llena de contradicciones e inequidades el pensamiento del líder de la Revolución Cubana adquiere una extraordinaria importancia, al respecto, en la conferencia titulada: Introducción al estudio del pensamiento político de Fidel Castro el doctor Raúl Valdez Vivó refiere…. “el pensamiento de Fidel como representante legítimo del pueblo cubano encabeza la lucha actual no solo de Cuba sino del mundo contemporáneo”.
La Revolución Socialista Cubana constituye un momento catalizador del proceso revolucionario gestado en siglos anteriores que tuvo dentro de sus aristas fundamentales la formación de la nacionalidad y la nación cubana alcanzando su clímax en el genio político de Fidel Castro.
Carlos Rafael Rodríguez en su ensayo El Marxismo y la Historia de Cuba del año 1943 expresó:
“La gran importancia histórica de los hombres del 68 y el 95 consiste en que si no hubiera sido por su actuación, la causa de la liberación cubana no habría progresado. Las necesidades económicas, por sí solas, no producen los acontecimientos históricos. Los hombres, con su actitud práctica, deciden la historia, pero solo si toman en cuenta las condiciones concretas de la vida material en que se mueven”. (1)
Estas palabras revelan la significación de Fidel en la causa revolucionaria que se reinició en el año del centenario del natalicio del apóstol, justificada también en las palabras de Carlos Marx cuando planteó: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado” (2). Estas ideas se corroboran con lo expresado por el filósofo de la liberación Giulio Girardi: “…Fidel elabora una interpretación marxista, asumiendo de los textos de Marx, Engels y Lenin todo lo que ilumina la praxis revolucionaria cubana, desarrollando coherentemente el pensamiento martiano. El no se inspira en ningún manual de marxismo leninismo…, se forma una versión personal de la teoría, inspirada por dos preocupaciones convergentes: la de orientar la praxis revolucionaria del pueblo cubano y la de actualizar el proyecto de Martí” (3).
Esto lo lleva a expresar en el juicio donde fue acusado por los asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes que el autor intelectual del mismo fue José Martí, por consiguiente Martí es también el autor intelectual de la Revolución y por otro lado a afirmar que la Revolución no hubiese podido realizarse si no hubiera partido de los principios marxista-leninista.
Entonces coincidimos con lo que expresara el autor del libro “El ahora de Cuba” cuando sostiene que:
“…la continuidad con el pensamiento de Martí es para el Comandante un hilo conductor en su explicación del marxismo; y… un factor esencial de su originalidad y cubanía” (4).
A propósito de este criterio existen dos textos de Fidel que ilustran en gran medida las ideas expresadas anteriormente y avalan su compromiso ético y revolucionario con “los pobres de la tierra”, uno es su alegato de autodefensa “La Historia me Absolverá” y el otro a casi 40 años de diferencia, la entrevista concedida al Comandante de la Revolución Sandinista Tomás Borge titulada “Una grano de maíz.”
La Historia me Absolverá y Un grano de maíz, independientemente de estar separados en el tiempo por muchos años, constituyen muestra de un martiano y marxista convencido. La primera como resultado del acontecimiento histórico que marcó el punto de giro del proceso revolucionario cubano, con la responsabilidad intelectual del apóstol de Cuba, recoge un análisis de la sociedad cubana, salva, actualiza y multiplica las ideas de José Martí.
Asistimos a la presencia de un símbolo ya que el grano de maíz, significa el sentido de una vida altruista entregada totalmente a la causa revolucionaria por lo que constituye el alma del hombre nuevo y el pueblo nuevo: “Percibir el grano de maíz como alma de la personalidad revolucionaria y del proceso revolucionario significa redescubrir en la pasión ético-política el factor fundamental y decisivo de la transformación de la sociedad y del mundo, de la construcción del socialismo. Es identificar este factor fundamental como Fidel lo irá precisando en la pasión ético-política por el pueblo, en el reconocimiento teórico y práctico del pueblo y de los pueblos como sujetos solidarios.”(5)
Es importante destacar que desde el primer momento lo ético-político de la revolución y el socialismo se encuentran en la perspectiva de Fidel pues lo recibe de José Martí cómo principio inspirador y unificador de su vida y de su proyecto político-social e histórico fundamentado en el humanismo y el marxismo, razón por la cual existe una profunda identificación entre él y su pueblo que alcanza ya 50 años e incluso se extiende esta profunda identificación hacia los pueblos oprimidos de América Latina y el mundo bajo el concepto de pueblo que hace más de 60 años sentenció.
Este texto analiza temas particulares relacionados con la situación mundial, de América Latina y Cuba, pero todos con un enfoque unitario reflexionando y dialogando con el objetivo de mantener las esperanzas en la posibilidad de un mundo mejor, de creer que las causas justas pueden ganar terreno haciéndole frente al ultraje, el horror y la ignominia.
Además “Un grano de maíz” resume lo más profundo de la tradición revolucionaria cubana y desde el punto de vista ético-político es aportativo de recursos para la comprensión de los problemas actuales y del proceso revolucionario cubano.
El grano de maíz- entiéndase el simbolismo- como motor y alma del proceso revolucionario cubano entraña la relación entre ética – política y tradición histórica convirtiéndose en actor de la transformación en pos de un ideal que en nuestro caso es la construcción de la nación socialista. Uno de los elementos internos dentro de este tema está relacionado con la fidelidad a los principios como opción estratégica fundamental lo cual se trata a lo largo de toda la obra.
En primer lugar llega a ser una opción fundamental porque no se pueden sacrificar los principios éticos por oportunidades políticas quedando expresado de la siguiente manera: “Nosotros en nuestra larga vida revolucionaria, en la historia ya relativamente larga de la Revolución Cubana, jamás hemos negociado un solo principio para ganar tiempo ni para ninguna ventaja de tipo práctico” .(6)
Se aprecia una relación y unidad de ideas con lo planteado por él en la Historia me Absolverá acerca del desarrollo de una política de solidaridad con los oprimidos del mundo lo que considera una cuestión de principios que está presente tanto en la concepción martiana como en la teoría marxista-leninista.
Indudablemente si de defensa de principios se trata es necesario abordar las relaciones con los Estados Unidos ya que las ideas de Fidel al respecto son especialmente significativas por su representatividad en el debate actual sobre el imperialismo y sus peligros para la Humanidad así como la vigencia del antiimperialismo, cuestión esta que fue analizada por la obra martiana y leninista. En este sentido Fidel señaló: …..“Primero que todo, hay que tener en cuenta que nosotros no aceptamos una paz para hacer concesiones de principio. Hay muchos intereses que pueden ser comunes entre Cuba y Estados Unidos, de distintos tipos, de distinta índole, que pueden ser materias de discusiones, negociaciones; pero lo primero que plantearíamos es que no estamos dispuestos a hacer concesiones de principio y de cualquier negociación, cualquier arreglo, tiene que estar presidido por un absoluto respeto a la independencia y a la soberanía de nuestro país; sería clave, fundamental” (7)
Resulta importante destacar que la fidelidad a los principios constituye una constante del pensamiento y la vida de Fidel plasmada en La Historia me Absolverá, documento programático de la Revolución Cubana, en cartas, discursos y entrevistas concedidas a numerosas personalidades del mundo, es por ello que en un Grano de Maíz proclama: …. “Yo diría que lo que más detesto es la traición a los principios y lo que más admiro es la lealtad a los principios”. (8)
Definitivamente en La Historia me Absolverá y prácticamente cuarenta años después en un Grano de Maíz se siente la presencia de un hombre convencido de las causas nobles y justas, profundamente martiano y marxista leninista.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.
Muy importante el pensamiento de Fidel para entender la historia no como culto al pasado sino como aprehensión del presente y visión del futuro
El pensamiento revolucionario de nuestro máximo líder de la revolución, el Comandante Fidel Castro Ruz, sintetiza todas las metas de justicia social de la sociedad cubana que no se habían logrado alcanzar hasta el triunfo de la Revolución Cubana, las que se recogen en su histórica auto defensa de La Historia me Absolverá y en otros documentos, es por esto que hemos tratado en este artículo de relacionarlo con los problemas de la América Latina y las ansias de todos los países de alcanzar dichas metas, sírvale este pequeño aporte nuestro a todos los que tratan de buscar la solución a los males de sus respectivos países.





Sobre el autor