Humanismo y ética en la base de una proyección científica del fenómeno educativo un legado de Fidel Castro

Humanismo y ética en la base de una proyección científica del fenómeno educativo un legado de Fidel Castro

Autora: Mirta Cárdenas González. Dra. C Profesora Titular. Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Profesora e investigadora del departamento de Marxismo–leninismo e Historia.

Email: mirthac@uclv.cu

Una presentación necesaria

Fidel Castro Ruz es una personalidad política de singular significado en la historia de la educación cubana. Su espacio en ella ha sido ganado desde su eterna lucha contra la injusticia social y dentro de este fenómeno en su lucha por la reivindicación del hombre, de la nación cubana y su independencia del dominio foráneo. En  sus discursos e intervenciones públicas de contenido esencialmente político, presenta las ideas relacionadas con  la educación, a la vez que se aprecia una labor educativa de masas. Su proyección educativa permite distinguir en Fidel Castro un pensamiento sobre la educación.

Como ha expresado Núñez Jiménez, a Fidel Castro “…no puede medírsele como un gobernante ni como un estadista. Es el maestro de un pueblo porque ha sabido ser al mismo tiempo su discípulo más extraordinario” (Núñez, A. 1982:14).

Fidel Castro ha educado y formado desde la tribuna, una conferencia magistral o el diálogo con otra persona. En materia de educación posee el mérito de haber logrado la proyección de un pensamiento coherente respecto a la misma. Su labor educativa, se distingue por su misión eminentemente formadora de hombres y de voluntades, transformadora de mentalidades y liberadora por naturaleza. En las condiciones actuales, contribuye a  salvar los valores, la ética, la educación y la cultura de la nación como reconocimiento de sí misma.

Sobre Fidel Castro, se ha dicho: “Él es quien conduce este proceso formativo, esta revolución en marcha que ha removido los tradicionales conceptos y categorías pedagógicas y todas las ramas, directas y colaterales: la esencia o ser de la educación; el conocer y el pensar acerca de la formación del hombre; el actuar y transformar la realidad educativa. Bajo su atención personal y directa, todo, en una pieza, se está removiendo en Cuba…” (García, G.1986:32).

Sus  ideas medulares, sobre La educación,  se han mantenido y han trascendido, liberándose de lo transitorio y circunstancial, facilita su comprensión y abre caminos para estudios futuros. En este proceso el propio pensador ha ido estudiando la práctica  y sistematizándola, a partir de sus reflexiones sobre la práctica educativa cubana en un proceso permanente en el cual cuestiona y enriquece sus ideas, las replantea y las adecua a las nuevas condiciones tanto en lo nacional como Internacional.

El empleo de la metodología marxista para el estudio de pensamiento adecuado a la figura permite encontrar su pensamiento más allá de las citas, de las ideas particulares, en una búsqueda de las esencias que conduce a determinar las partes de su totalidad y sus relaciones.

El pensamiento de Fidel Castro sobre la educación se inserta en el  pensamiento educativo cubano, del cual recibe el carácter  democrático de la educación, el vínculo entre los procesos políticos y la educación, la educación basada en valores y encaminada a su formación, reflexiones acerca del maestro y su ejemplaridad y el papel de la escuela y la ciencia en la educación.

Se puede apreciar en el desarrollo de su pensamiento, un proceso a través del cual se fueron forjando y sedimentando sus características como  educador social. El educador social es: “una personalidad ejemplar, que se relaciona  con  la educación de otros sujetos o grupos sociales, con los cuales se comunica de diferentes formas con excelencia e ingeniosidad. Se identifica por la asimilación de la realidad educativa circundante y de las necesidades del desarrollo en un proceso donde la educación transforma a los receptores, la realidad y al propio educador. Tiene capacidad para movilizar a otros sujetos en función de la educación y el contenido de su comunicación posee una proyección ética, refiere cualquier temática de contenido educativo o instructivo, incluida la educación misma  y se dirige al bien común.

Se incluyen como rasgos para esta categoría la asimilación de la realidad educativa y la relación bilateral que se establece entre el educador y los educandos en lo cual Fidel Castro constituye un modelo de relaciones.

El humanismo y la ética  en las concepciones educativas Fidel Castro Ruz

Fidel Castro es una personalidad que ha desarrollado su pensamiento  educativo  en una enconada lucha por la independencia nacional y la justicia social. Sus ideas sobre la educación son el devenir de su formación desde la  infancia y de su experiencia vital, como él mismo ha expresado en diferentes oportunidades

Para ello es preciso comprender la formación de la personalidad como un proceso donde confluye la historia de vida del sujeto y se van conformando las potencialidades que facilitan el establecimiento de un compromiso emocional en el cual se implican su palabra y su conducta personal.

Las ideas desarrolladas por Fidel Castro sobre la educación  constituyen un proyecto de carácter científico, resultante de profundas meditaciones teóricas que se concretan la práctica educativa cubana .El humanismo y el contenido ético de la educación son los pilares en los que se sustenta dicho proyecto .

Para Fidel Castro el núcleo de actuación de la educación es el hombre, como individuo y como sociedad, basado en un profundo contenido ético donde se potencien los mejores sentimientos del ser humano. Los fundamentos teóricos que se distinguen en el pensamiento de Fidel Castro en lo que a la concepción del hombre y su relación con la educación se refiere consisten en que  la educación no puede  aislar a ningún sujeto de los efectos de la misma, por ninguna razón. Contiene de tres dimensiones una filosófica, una biofisiológica y pedagógica-psicológica. Contiene además una dimensión  espacial que fundamenta la sociedad del conocimiento desde la solidaridad.

En sus múltiples reflexiones, considera el hombre un ser educable y que educa a la vez, reconoce por lo tanto su educabilidad y su educatividad como una cualidad infinita propia del hombre.

 Sus  concepciones acerca de la educación se afianzan en el legado ético del pensamiento educativo cubano que se radica en la cultura como recurso para liberar al hombre, el respeto a su dignidad y desarrollo integral de la personalidad de cada individuo enfatizando el papel de la educación en este sentido.

Considera que nada es más pernicioso para el hombre que la sensación  de que sobra en algún lugar y particularmente con respecto a los servicios educacionales. Nadie puede sentir que no es necesario y solamente la educación puede llevar al hombre hasta los peldaños más elevados del sentir y de las posibilidades para acceder a los bienes materiales que la sociedad ha creado, pues recibirá según sus niveles de preparación y en la medida que esté mejor preparado, mayor será su aporte a la sociedad.

 Al respecto desde 1960 plantea: …” ¿Qué le queda a un hombre cuando ni siquiera puede ser dueño del conocimiento que la humanidad ha  ido  acumulando durante siglos? Porque esos conocimientos están en los libros, al alcance de cualquier hombre, pero ese hombre no sabe leer ni escribir. ¡Consideren qué triste es eso! ¡Consideren cuánto más valdrá ese ciudadano para su patria, para su familia, cuando ya tenga una cultura mayor!” (Castro, F. Septiembre 8  1960).

Esta sentencia lo ha llevado a la lucha para perfeccionar constantemente el sistema educativo cubano y ayudar a resolver esta problemática en otros lugares del mundo.

En su concepción del hombre,  los jóvenes ocupan un importante lugar, en sus ideas  muestra el valor de los hombres del futuro, sus reflexiones al respecto constituyen un arsenal para la actividad de los profesores en sus relaciones con las nuevas generaciones, considera que constituyen una parte de la sociedad en la que los adultos deben confiar y creer, reconociendo en ellos su entusiasmo, capacidad, energía, carácter, voluntad y amor a la patria. No se debe temer a equívocos ni errores de los jóvenes, por lo tanto la educación debe estar alejada de todo paternalismo.

“…Creemos en los jóvenes…Porque creer en los jóvenes es una actitud, creer en los jóvenes significa un pensamiento…Creer en los jóvenes determina una conducta”… (Castro, F.  Abril 4 1962).

La juventud es energía nueva y creadora de la grandeza moral de los pueblos en una evidente relación con la eticidad, rompe con el pasado y en la Revolución este criterio sirve para guiar el cambio en la educación y en toda la sociedad. Entre las cualidades que deben caracterizar a los jóvenes le concede un lugar destacado a la fraternidad y a la solidaridad para que sean seres humanos superiores; portadores de las ideas más revolucionarias, de los proyectos transformadores. Lo que justifica  su criterio de que requiere la atención más esmerada por parte de  los educadores y de  otras agencias socializadoras que inciden en la formación de las nuevas generaciones.

Su concepción de que la educación refleja sus resultados desde el sujeto individualmente se aprecian desde marzo de 1963  cuando expresaba“…porque si bien es verdad que no todos los seres humanos son de la misma condición, del mismo carácter, la educación tiene una influencia decisiva, y es la educación la única capaz de desarrollar las inclinaciones positivas del ser humano y de combatir desde muy temprano, sus inclinaciones negativas (Castro, F. Marzo 13 1963).

Al referirse a la necesidad de que cada hombre se prepare con conocimientos y educación, expresa que solamente esta puede hacer semejantes a las personas. Al respecto considera que “Hay solo una cosa que puede hacer a los hombres más o menos iguales, hay solo un medio de hacer que los hombres se asemejen y ese medio es la educación “(Castro, F. Octubre 1964). El papel de la educación en el mejoramiento humano es parte de la esencia que guía sus reflexiones sobre el tema y va declarando el lugar del hombre en su pensamiento y proyección sobre educación.

Concede a la cultura un lugar especial en la realización de la esencia humana, defiende la idea de que no puede haber valores estéticos sin contenido humano, contra el hombre, contra la justicia, contra el bienestar del hombre y expresa: “…valoramos las creaciones culturales y artísticas en función de la utilidad para el pueblo…de lo que aporte al hombre, a la reivindicación del hombre…a la liberación del hombre”. (Castro, F. Abril 30 1971).

En 1971 plantea una definición de educar, en la cual precisa la concepción martiana en las condiciones de una profunda revolución social…”Educar es preparar para la vida, comprenderla en sus esencias fundamentales, de manera que la vida sea algo que para el hombre tenga siempre un sentido, sea un incesante motivo de esfuerzo, de lucha de entusiasmo…” (Castro, F. Septiembre 28 1971). En este mismo año, insiste: …” ¿Qué es educar? Es preparar al hombre… para cumplir con los sus más elementales deberes sociales, para producir los bienes materiales y los bienes espirituales que la sociedad necesita…” (Castro, F. Noviembre 12 1971).

Da particular atención al hombre como sujeto único y diverso que en cualquier condición es educable y ha dicho “Con la vieja concepción tendría que optar por el principio de que solo estudiara una parte de la población y condenar a la mayoría a no estudiar estaría obligado a hacer exactamente lo mismo que hacía la sociedad capitalista y darles la oportunidad de estudiar a unos pocos y condenar al analfabetismo a la inmensa mayoría. Eso no sería justo. Eso no sería moral, eso no permitiría en ningún país resolver a largo plazo los problemas.” (Castro, F. Dic 1972).

Ya en el período especial destaca la importancia del contenido humano de los métodos revolucionarios: …”Lo que Cuba ha realizado por el hombre lo ha hecho con métodos extraordinariamente humanos…” (Castro, F. Junio  20  1998).

Esta concepción del hombre se ha concretado además en  una proyección internacional de la educación cubana como proyecto que contiene la máxima aspiración de contribuir a su extensión por el mundo para que llegue a todos: …”Me pregunto si pudiera haber algún otro país del mundo que se haya consagrado de tal forma al ser humano, a educar a todos los ciudadanos, que ahora ya, en una etapa superior, los vamos llevando a todos hacia una cultura general integral que, entre los elementos, contiene algo de lo que carecen muchos países desarrollados, porque ser ricos no significa ser cultos, ser desarrollados no significa ser cultos.” (Castro, F.  Febrero 23 2001).

“…Tengo una fe ciega en el hombre, una fe inquebrantable en lo que puede hacer la educación y una fe infinita en nuestros presentes y futuros educadores, sembradores de la conciencia necesaria” (Castro, F.   Marzo 15 2001).

“Educar es hacer prevalecer en la especie humana la conciencia por encima de los instintos. A veces lo expreso con una frase muy cruda: convertir el animalito en ser humano” (Castro, F. Febrero 7 2003). Aquí se reitera su continuidad con la idea martiana del papel de la educación para contener a la fiera dormida que todo hombre lleva dentro, en clara alusión a su determinación bío-psico-social.

Su visión es  amplia sobre la relación hombre educación y en ella expresa su concepción antropológica que considera la condición humana, visto el hombre como dueño de su propia transformación y de la sociedad, en un humanismo racional. Su pensamiento avanza desde un conocimiento de la realidad hasta la conciencia que  se necesita formar, para que el hombre sea portador de los valores que le permitan vivir en sociedad. En tal caso sus ideas se convierten en la génesis de lo que más tarde será la formación de un capital humano.

La capacidad del hombre para cultivarse, para aprender, y para ser educado  de acuerdo a sus condiciones concretas, son para él infinitas. Se aprende de las materias escolares y de la vida, precisando la acción liberadora  que ejerce el conocimiento sobre el hombre; en la medida  que se libera a sí mismo, libera a los demás, a su propio pueblo y a los demás pueblos. Este es un elemento que incorpora hacia el segundo período y lo mantiene de manera reiterada o enriquecida en los períodos siguientes.

Coincide con el pensamiento de José Ingenieros (1925:105) al destacar que la educación tiene en su centro al hombre para cultivar todas sus aptitudes individuales, para formar una personalidad armoniosa y fecunda, capaz de acometer tareas con capacidad para el esfuerzo y que sea a la vez digna de vivir en una sociedad que tiene por ideal la justicia; para ello ha de servir la educación.

Denota un profundo dominio de la psicología al considerar que la educación como fenómeno social, debe estimular las individualidades y con ello el progreso colectivo  que comienza en la infinita diversidad de inclinaciones de las personas para las actividades. Se debe encargar  de potenciar aquellas que sean de mayor denotación en cada persona suprimiendo las presiones artificiales basadas en el privilegio. Comprende la capacidad transformadora de la educación,  de las cualidades del hombre para multiplicar de manera infinita  su valor  social.

Esta concepción del hombre converge con el contenido ético de la educación. En sus consideraciones, parte del sentido de justicia, de humanismo, se concreta en las distintas esferas de la vida social, en las relaciones interpersonales a los diferentes niveles, asegura  que la fuerza del proyecto social  se expresa en educar en la verdad. La idea está enraizada en el pensamiento martiano y  aparece desde los primeros momentos de su proyección política cuando expresa que el pueblo cubano había sido educado en la mentira por los gobernantes demagogos y corruptos de la República Neocolonial, creando un estado de hipnosis en las masas analfabetas  y empobrecidas.

Destaca la importancia de la moral como elemento regulador de la actividad humana, movilizadora de la voluntad y de las acciones de beneficio social, en este sentido ubica la educación como condición del medio de vida moral y espiritual del hombre del futuro y como factor estimulante de la voluntad y la autoestima de las personas. Precisa la necesidad de enseñar los valores más legítimos  desde la escuela. Con estas ideas responde a las preguntas ¿cómo se educa?, ¿dónde se educa? y ¿cuándo se educa?

Contribuye a dar solución a uno de los problemas más controversiales de la Pedagogía y la Filosofía a lo largo de todos los tiempos,  lo relativo a si los valores se enseñan, se inculcan o se adquieren sin intervención de factores externos, como un fenómeno propio del individuo afirmando que se enseñan en la dinámica de la educación permanente. Se denota el apego de Fidel Castro a la educación en valores al declarar que el sentido de  la educación es la formación ética de los nuevos ciudadanos llegando a marcar pauta en sus propósitos educativos de formar un hombre culto y crecido como ser moral.

Un hombre dotado de un verdadero sentido del deber y de una elevada cultura general e integral constituye la máxima aspiración de la sociedad y para ello ha de trabajar. Con ello promueve la idea de alcanzar un modelo de hombre capacitado para ser  útil a los demás y a sí mismo en un enriquecimiento dialéctico de su personalidad.

La  necesidad de una formación en valores y la presencia de una actitud moral de acuerdo a los principios de la sociedad y de la humanidad, trascienden hasta el maestro que se forma y expresa toda una concepción donde refiere que no puede ser cualquier persona, tiene que ser ejemplo para las generaciones que educa. La educación debe recorrer el camino de la búsqueda de la verdad como elemento de carácter ético y como método del conocimiento. La verdad para Fidel Castro es medio y fin es proceso y resultado como componente  de la educación. Esta es una idea sostenida y en los diferentes períodos está presente, como se aprecia en la siguiente expresión:

 “Los que enseñan la verdad, preparan a los pueblos, para comprenderla;”. (Castro,F.Nov. 9 1961).

Derivados del  estudio realizado, se deduce que el humanismo  es principio estructurador y por ello le da unidad a todo el sistema de pensamiento de Fidel Castro sobre educación junto al principio del contenido ético de la educación. Ambos tienen un papel rector que subordina el resto de los principios y componentes del sistema y se concreta en los todas las facetas que determinan el contenido de su pensamiento educativo, pues están presentes a pesar de los cambios que se van produciendo en sus ideas de acuerdo a las situaciones contextuales y determinan los límites en que estos se concretan.

Son el eslabón central y determinante del comportamiento de los demás componentes que forman parte de la totalidad, dan logicidad y orientación  al sistema y fundamentan la tendencia de la educación cubana siempre orientada hacia el hombre, en el plano interno y externo.

Los principios de su pensamiento sobre educación, se extienden de una manera u otra al resto de los componentes, dado que su contenido los penetra de alguna forma. Tienen carácter normativo, y sirven como indicadores de la actuación de otros elementos de la totalidad.

Estos principios poseen las siguientes características:

Poseen una función lógica-gnoseológica cuando sirven de instrumento lógico para explicar, organizar o fundamentar la  búsqueda de conocimientos; metodológica a la hora de explicar ese nuevo conocimiento o esclarecer su estrategia ulterior al determinar el camino, para alcanzar objetivos o fines que rigen la actividad humana.

Actúan como elementos reguladores y normativos de la conducta heurística y son eslabones conducentes a totalidades superiores y más complejas en lo teórico y práctico y como guías de las metas  para la creación y transformación de lo nuevo.

Son reguladores del funcionamiento óptimo de los componentes,  se definen como idea que guía, regla fundamental de conducta, concepto central, fundamento del sistema. En la práctica se llama también máxima o norma de la conducta de los sujetos (Diccionario Filosófico, 1980:346).

Se expresa en la idea de la justicia social, la vinculación  del problema del hombre con el proyecto de nación, como el derecho de la población a la educación sin distinción de sexo, razas, clases, posición social; la educación para todos los ciudadanos, iguales oportunidades, sobre la base del estímulo a la voluntad, el esfuerzo, la inteligencia lo cual forma parte de su concepción de la educación popular.

Se concreta, además en la preparación del hombre, que sea capaz de orientar sus acciones en base a los valores sublimes de la modernidad como la igualdad, la fraternidad, la justicia y la libertad en su sentido real. Un humanismo racional y ético sobre la condición del hombre reconocida como condición humana, una manera de ser y de ver el mundo.

Propugna la autenticidad del hombre latinoamericano y específicamente cubano, distinguido del hombre occidental en la conjugación de la diversidad y la unidad. Está presente en la orientación hacia el enriquecimiento humano  que proporciona la cultura y el conocimiento. Defiende la idea de que no puede haber valores estéticos sin contenido humano, contra el hombre, contra su bienestar, contra la justicia y en esto radica el límite de cualquier cambio en ideas  y en la práctica educativa.

Revela la importancia del contenido humano de los métodos revolucionarios para solucionar las necesidades de la educación. En síntesis, el humanismo en el pensamiento de Fidel Castro sobre educación se define como esencia de sus reflexiones sobre el tema, proporcionando un enfoque científico a la educación, en las que manifiesta su confianza y seguridad en la educatividad y la educabilidad del hombre. Se expresa en sus consideraciones sobre el lugar y el papel del hombre como sujeto y objeto de la educación.

El contenido ético de la educación parte del sentido de justicia, de humanismo, se concreta en las distintas esferas de la vida social, en las relaciones interpersonales a los diferentes niveles, su estricta observancia asegura la fuerza del proyecto social y se expresa en educar en la verdad, como principio educativo a todos los niveles, preparar al hombre para comprenderla y enfrentar la mentira. Destaca la importancia de la moral como elemento regulador de la actividad humana, movilizadora de la voluntad y de las acciones de beneficio social, en este sentido ubica la educación como condición del medio de vida moral y espiritual del hombre del futuro y como factor estimulante de la voluntad y la autoestima de las personas.

Distingue como parte de la cultura general integral, la educación ética para que el sujeto comprenda cómo orientar su conducta, sepa cuándo actúa bien o mal.

De acuerdo a lo expresado, presenta sus reflexiones epistemológicas desde la práctica  a los problemas de la educación. Se manifiesta su determinación de las cuestiones relativas al quehacer educativo de manera que se adapta a las realidades del momento dado. Tiene en cuenta las tendencias del desarrollo nacional y universal para proyectar en cada caso las medidas a tomar así como las necesidades y posibilidades reales para emprender las soluciones deseadas. Se adecua a las condiciones que impone el desarrollo científico técnico en lo que a política educacional se refiere.

El humanismo se manifiesta en su idea, que a su vez se ha concretado en la práctica educativa cubana acerca de que ni en las más difíciles circunstancias quede un niño sin escuela ni un maestro sin trabajo como síntesis del humanismo  que lo caracteriza.

No pierde la brújula orientadora del hombre y sus principios éticos, en un descubrimiento de los nexos y relaciones del fenómeno educativo en la rica y diversa realidad social, en un ir desde el fenómeno a la esencia y desde una esencia a otra más profunda, lo que se evidencia en el entramado de relaciones en que subyacen sus puntos de vista sobre el fenómeno educativo.

El  principio marxista de la unidad teoría práctica  se concreta en el principio de la unidad estudio trabajo, de la escuela con la vida y la enseñanza con la producción,  constituye aspecto programático en todas sus concepciones sobre la educación por el alto papel que le concede a la práctica tanto para la obtención de conocimientos, como criterio de veracidad y complementa junto a la ética y el humanismo la plataforma de una visión científica de la educación.

En estas ideas se distinguen elementos aportativos a la teoría educativa desde el pensamiento cubano como son:

  • La educación como fenómeno de masas que rebasa los conceptos anteriores, al implicar a todos los sujetos sociales en el fenómeno educativo. En este sentido ofrece una solución de masas al problema de la formación de maestros y profesores con lo cual enriquece el concepto educación popular.
  • La idea profundamente revolucionaria en cuanto a la relación política educación en un binomio donde la política está al servicio de la educación y no a la inversa sin que implique que la educación pierda su carácter partidista.
  • El carácter estratégico de la educación para los procesos revolucionarios, idea que trasciende los límites de la nación cubana.
  • La relación inversa entre educación – cultura y delito, como una ley del desarrollo social de incidencia directa en el papel de la educación.
  • El desarrollo de la sociedad del conocimiento sustentado en la solidaridad, el humanismo y el respeto entre los hombres a diferencia de las concepciones burguesas.
  • El estudio como trabajo basado en los valores humanos desde una postura humanista y de integración de los hombres, en la búsqueda de la igualdad  y la justicia social.
  • Su concepción de educación permanente excluye el reconocimiento de la reeducación.
  • La relación entre la calidad de la educación y la calidad de vida incluyendo la autoestima.
  • La universalización y la universidad para todos, como expresión de la educación popular y la educación permanente.
  • El maestro como activista de la política del Partido y trabajador de la cultura.
  • Papel de las organizaciones sociales y de masas en la educación.

Consideraciones finales

El pensamiento de Fidel Castro sobre educación como resumen de la raigambre emancipatoria de lo mejor del pensamiento educativo cubano, expresa en su contenido la fusión de lo individual y lo social, de lo objetivo y lo subjetivo en el papel de la educación como transformadora de los hombres y de la sociedad con una visión humanista de profundo contenido ético de la educación. Posee una visión integradora de la educación como función de toda la sociedad que se concreta en la escuela en su condición de principal agente socializador en vínculo con otros agentes socializadores en una compleja dinámica y en este sentido revela la presencia de un sistema en su proyección estratégica, cuyos principios son el humanismo y el contenido ético  de la educación.

Se distingue una arista de pensamiento sobre la educación en la cual, aporta una serie de concepciones a las teorías de la educación particularmente a la Pedagogía, a la Filosofía de la educación y a la Psicología de la educación, por lo que adquieren solidez como teoría refrendada por la práctica.

Este sistema de pensamiento trasciende el tiempo y las fuentes que le dieron origen, enriqueciendo desde una perspectiva propia las ideas más representativas del pensamiento cubano y universal, en una unidad de continuidad y ruptura, adaptado a las circunstancias en que se ha desenvuelto el proyecto social cubano  y se concretan en la política educacional a su vez aporta tesis, reflexiones, argumentos, principios, que rebasan el contexto y tienen valor universal para la Pedagogía  como ciencia y para los procesos sociales renovadores.

Bibliografía  

  1. CASTRO, RUZ FIDEL. Discursos 1953 -2004
  2. GARCÍA GALLÓ, GASPAR J. Bosquejo histórico de la educación en Cuba. – La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1978.
  3. INGENIEROS JOSÉ. Las fuerzas Morales. Editorial S.A. Buenos Aires 1923.
  4. NÚÑEZ JIMÉNEZ, ANTONIO .En marcha con Fidel. –Ciudad de La Habana: Ed. Letras Cubanas, 1982.
  5. S. A. L´action, Diccionario del lenguaje filósofo. Editorial 1967.

Sobre el autor

unhicvc administrator

La Unión de Historiadores de Cuba en Villa Clara desempeña un papel significativo en la promoción y divulgación del conocimiento de la Historia y de sus tradiciones y valores.

Deja un comentario