Marta Abreu de Estévez

Marta Abreu de Estévez

Este año se cumple el 110 aniversario de la desaparición física de Marta Abreu de Estévez, patriota cubana, considerada la benefactora de Santa Clara.

Autores:

MSc. Hedi Águila Zamora. Correo: esphistoria@cenit.cult.cu

MSc. Judiel Reyes Aguilar. Correo: supervc@cenit.cult.cu

 

Marta de los Ángeles Abreu Arencibia, es conocida como la benefactora de Santa Clara, pero fue también una insigne patriota. Nació en Santa Clara el 13 de noviembre de 1845, en la calle Sancti Spíritus (hoy Juan Bruno Zayas). Sus padres, Don Pedro Nolasco González Abreu, rico y poderosos hacendado y su madre Rosalía Arencibia Plana, también procedente de una ilustre familia santaclareña, de cuya unión nacieron tres hijas: Rosa, Marta y Rosalía.

Antes de nacer Rosalía la familia se mudó a una casa mandada a construir para vivienda en la calle Carmen No 3 esquina Santa Elena (hoy ocupada por el restaurante “Colonial 1878” y demás instalaciones gastronómicas aledañas). Por esta época, década de los años 60, Marta tuvo una relación amorosa muy fugaz con el maestro Anido Ledón que como era pobre no fue aceptado por sus padres, y no pasó de ser un noviazgo por cartas. Cuando nació su hermana Rosalía le brindó todo su cariño y siempre tuvo un especial afecto maternal hacia ella.

Al iniciarse la guerra en la región central en 1869, Pedro Nolasco decidió trasladar su familia a La Habana, para lo que mandó a construir una casa de dos plantas en Prado y Trocadero y una quinta en Palatino, también construyó un panteón muy lujoso en el cementerio Colón.

Durante su estancia en La Habana, Marta conoció a Luis Estévez, un joven matancero con menos edad que ella y de condición más humilde, por lo que de nuevo los padres se opusieron, siempre preocupados porque el acercamiento fuera por interés económico y no por amor. Esta vez Marta con mayor madurez supo enfrentar la oposición de sus padres que la enviaron para Santa Clara para casa del tío, en la calle San Agustín y Calvario. Luis vino tras ella y pidió autorización a los tíos para su casamiento, ellos sirvieron de tutores. Sin la presencia ni el permiso de los padres, se casaron en la Iglesia Parroquial Mayor de Santa Clara, el 16 de mayo de 1874.

Marta y Luis tuvieron su hijo Pedro Nolasco Julio Zenón Estévez Abreu, el 12 de abril de 1875 y luego una pequeña que no sobrevivió al nacimiento, y de la que prácticamente no hablan las biografías de Marta.

En 1876 falleció Pedro Nolasco González Abreu. Marta en unión de sus hermanas mandó a construir en 1882 el colegio para niños pobres San Pedro Nolasco, donado en testamento por su padre y para el que dejó 20000 pesos. Su madre murió años después y siguiendo el ejemplo de su esposo, dejó en testamento 20000 pesos para la construcción de otro colegio, pero destinado a las niñas. En diciembre de 1885 se inauguró con el nombre de Santa Rosalía.

Con la muerte de su madre, las hermanas Abreu Arencibia heredan la fortuna de la familia, distribuida equitativamente entre las tres. Marta Abreu apoyada por su esposo Don Luis Estévez pudo llevar a vías de hecho su proyecto social y se dedicó a donar obras para beneficiar la ciudad de Santa Clara y sus moradores, especialmente los más humildes, lo que contribuyó al desarrollo social y cultural de la ciudad. Entre esas obras se encuentran: los cuatro lavaderos públicos, la escuela para niños de la raza negra, el teatro La Caridad, la planta eléctrica, el Dispensario el Amparo, el Observatorio Astronómico-Meteorológico, entrega de veinte máquinas de coser a las muchachas pobres, entre otras muchas.

Para celebrar la inauguración de la Planta Eléctrica, a inicios de 1895 el ayuntamiento de Santa Clara organiza un grupo de actividades que iniciaron el 28 de febrero y concluyeron el 3 de marzo de 1895. Las casas se adornaron con banderas, se construyeron arcos de triunfo en diversas calles, en el parque se instalaron 16 escudos que en nombre de diferentes poblados de la provincia que se le dedicaban a Marta, y en el centro de la plaza una torre que replicaba a la Eiffel de Paris. Se realizaron además, grandes galas en el Teatro, procesiones cívicas en varias calles, inauguraciones de varias obras, actos solemnes del Ayuntamiento y la publicación de un folleto especial de homenaje a la excelsa dama. Con el alzamiento de Baire el 24 de febrero se inició la Guerra en Cuba y España interpreto que los festejos celebrados en Santa Clara eran una forma de apoyar el levantamiento.

Desde el exilio Marta apoyó la causa cubana, enviando cuantiosas sumas de dinero al Partido Revolucionario Cubana. También ayudó a los prisioneros confinados en Ceuta, Chafarinas, Fernando Poo y otras prisiones de la Península. Atendiendo además los gastos de la Representación Cubana en París, pagando pasajes y estancias a los que escapaban de las prisiones españolas y socorriendo a las familias deportadas de la Isla. Además de la ayuda a los deportados, Marta sobornó a funcionarios para obtener informaciones de movimiento de tropas, formación de contingentes expedicionarios, sustitución de jefes o disposiciones de carácter político, que informaba a la delegación cubana antes de haber salido de los Ministerios del Gobierno Español.

Al término de guerra, Marta Abreu fue la cubana que más dinero donó para la causa. Dicen que una vez le cuestionaron que estaba gastando mucho y ella exclamo: “Dejadme. Mi última peseta es para la Revolución, y si hace falta más y se me acaba mi dinero, venderé mis propiedades, y si se acaba también, mis prendas irán a la casa de venta, y si eso todo fuera poco, nos iremos nosotros a pedir limosna por ello y viviéremos felices, porque lo haríamos por la libertad de Cuba”[1].

Después de terminada la guerra volvió a Santa Clara e hizo varias donaciones más, como el equipamiento de instrumentos musicales para la banda del Cuerpo de Bomberos y el terreno para la construcción del Palacio Provincial de Gobierno (edificio que hoy ocupa la Biblioteca Provincial Martí).

Por dificultades familiares con el divorcio de su hijo Pedrito, tuvo que volver a Francia para cuidar de los nietos. Murió en París el 2 de enero de 1909, víctima de una peritonitis producida por una intervención quirúrgica de apendicitis que le hicieron el 28 de diciembre de 1908. Fue sepultada en el Panteón de los Grancher, esposo de Rosa su hermana; el 2 de febrero murió Luis. Posteriormente su hijo trasladó los restos de ambos para colocarlos en el panteón de la familia González Abreu Arencibia, en el cementerio Colón en La Habana.

Citas:

[1] García Garofalo Mesa, Manuel (1925). Marta Abreu Arencibia y el Dr. Luis Estévez y Romero, estudios biográficos. Imprenta La Moderna Poesía, pp 130.

Sobre el autor

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La Unión de Historiadores de Cuba en Villa Clara desempeña un papel significativo en la promoción y divulgación del conocimiento de la Historia y de sus tradiciones y valores.

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