En el mes de octubre en saludo a la Jornada de la Cultura Cubana, el Equipo de trabajo de la Historiadora de la Ciudad de Santa Clara, con la colaboración de la Unión de Historiadores, iniciaron actividades de homenaje a personalidades de la ciudad olvidadas en el tiempo.
El 4 de octubre se realizó un acto al pie del obelisco en el parque Vidal que perpetúa la memoria de dos benefactores de Santa Clara, iniciadores de la educación y la cultura en la villa del siglo XVIII: Juan de Conyedo y Francisco Hurtado de Mendoza, este último es el nombre que lleva una escuela primaria recién restaurada en el boulevar de Santa Clara, la institución educacional más antigua de la ciudad, donada por Hurtado en el siglo XVIII, y que es la primera vez que se le rinde este tipo de recordatorio con los niños de la escuela y el claustro de profesores, con la presencia de miembros de la Cátedra Marta Abreu, de la Unión de Historiadores, del Centro de Patrimonio y otros participantes.

La actividad consistió en recordar el natalicio y dar a conocer datos biográficos de Francisco Hurtado de Mendoza, la historia del monumento legado por la benefactora Marta Abreu de Estévez en 1886 y la actuación de los niños con sus instructores de arte, una ofrenda floral por los niños, así como el llamado que hiciera la vicepresidenta de la Cátedra, Marta Anido para que la escuela cuide este monumento.

El día 16 se realizó otro un acto como homenaje al patriota santaclareño Eduardo Machado Gómez, en la tarja colocada en el espacio que ocupó su casa natal en San Cristóbal y Cuba en Santa Clara. La actividad tuvo la participación de la comunidad donde está enclavada la tarja, los trabajadores de la Casa de la Ciudad que conservan en su Sala de Personalidades un retrato del patriota, miembros de la UNHIC, miembros de la Logia Eduardo Machado, del grupo de Taichí, de la Sociedad Canaria y las escuelas, secundaria José Martí y la primaria José Antonio Echevarría, los alumnos actuaron para el público, hubo disertación sobre la vida del patriota y ofrenda floral por los niños. Lo más significativo resultó la reacción espontánea de un pionero que al final del acto propuso que su escuela se comprometía a cuidar el parquesito y la traja de este patriota.






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