Profesionales de la salud en nuestras gestas emancipadoras

Autor: Dr. C. José Ramón Ruiz Hernández.

Ponencia presentada en el Panel “Las guerras de independencia en la región central: múltiples miradas de una epopeya” desarrollado en la Biblioteca Provincial Martí de Santa Clara el 6 de febrero de 2020 en el marco de la Jornada de Reflexión Histórica en saludo 151 Aniversario del inicio de las guerras de independencia en la región central.

La participación de profesionales de la salud en nuestras guerras de independencia ha sido un tema tratado por varios autores, que han reflejado de una manera u otra, aspectos relacionados con el papel que los mismos jugaron en diferentes acciones conspirativas, así como, dentro de la sanidad militar mambisa y el papel de muchos de ellos como excelentes jefes militares.

En una investigación realizada por el autor, sobre el ejercicio profesional de las Ciencias Médicas, en el territorio que abarca hoy la provincia de Villa Clara, se ha tenido que revisar la manera que dicho ejercicio se desarrolló en los años de nuestras grandes gestas independentistas y como muchos profesionales, se destacaron e incluso ofrendaron su vida por liberarnos del yugo colonial.

Identificar y estudiar a muchas de esas figuras de nuestra historia, llevó a conocer muchas facetas personales de sus vidas, hasta ahora poco reconocidas y que se hace necesario divulgar, para engrandecer aún más el papel desempeñado por ellos y conocer nuevos rasgos de su personalidad no solo conspirativa y guerrera sino también profesional y humana.

En el desarrollo de esta investigación, aún no concluida y en la cual ha sido imprescindible correlacionar muchos hallazgos que eran coincidentes para  estos destacados profesionales y patriotas, ha abierto nuevas interrogantes que habrá que seguir investigando para enriquecer la historia local y la historia individual y familiar de cada uno de ellos. 

Respecto al territorio que abarca hoy la actual provincia de Villa Clara, se pudo precisar hasta el momento que un total de 27 trabajadores de la salud participaron de una manera u otra en la contienda independentista de 1868, de ellos 11 fueron médicos, 6 farmacéuticos, 3 dentistas, 3 estudiantes universitarios, 1 flebotomiano, 1 barbero, 1 curandero y una enfermera, esta última así nominada aunque no era una profesional graduada.[1]

De ese grupo, no todos eran profesionales universitarios, pero, nueve  habían estudiado en universidades extranjeras, lo que fue un factor no solo de incorporación de conocimientos profesionales más avanzados que los existentes en Cuba colonial, sino también de incorporación de nuevas ideas políticas que los llevaron, a pesar de su origen de clase, a defender el ideal independentista por el cual muchos de ellos entregaron su vida, como los remedianos Alejandro del Río Rodríguez y Francisco María Jiménez y Rojas; y los santaclareños  Antonio y Guillermo Lorda Ortegosa.

Esta cifra pudiera parecer poco significativa, pero teniendo en cuenta el nivel de desarrollo del sistema colonial de salud y la existencia de profesionales en el territorio de la actual provincia de Villa Clara en esos años, no lo es. Según fuentes consultadas, en Villa Clara en 1859 había 20 médicos y en 1870 se reportaban, sin tener en cuenta los médicos militares de las fuerzas colonialistas, 17 médicos en ejercicio, existían 9 farmacias, tres hospitales de caridad y un hospital-lazareto cuyas condiciones eran pésimas. Una red de instituciones tan pobre y con tan pocos médicos en ejercicio, nos hace destacar que la incorporación de profesionales de las Ciencias Médicas a la contienda independentista fue importante.[2]

 Este criterio del autor, sobre la importancia de la participación de profesionales de la salud en la Guerra de los Diez Años, se refuerza además con el hecho que dos de los principales centros de conspiración y reunión de los independentistas cubanos, fueron centros de salud, como la  farmacia de Alejandro del Río en Remedios, muy vinculada a la logia de la localidad, fundada por el propio patriota; y en la cual además de conspirar, se guardaron armas y pertrechos; y la farmacia “La Salud” de Juan Nicolás Valdés-Cristo Cardona en Santa Clara, que simulando una inofensiva peña cultural, que se realizaba en su céntrico portal, fue el lugar donde los principales líderes revolucionarios, encabezados por Miguel Gerónimo Gutiérrez, Eduardo Machado y otros patriotas, se reunían de forma sistemática y desde donde se organizó el alzamiento de la región central en febrero de 1869.[3]

Un reconocimiento merece, no solo la actuación profesional, sino también patriótica de Alejandro del Río Rodríguez, nacido en Remedios el 11 de abril de 1812, el cual el 26 de Octubre 1834 recibe por parte de la Junta Gubernativa de Farmacia el título de farmacéutico y ejerció la profesión en Remedios, donde tenía una farmacia que fue como ya vimos, un centro de conspiración revolucionaria por la independencia de Cuba. Este patriota junto a sus hermanos y su hijo conformaron una familia de profesionales de la salud (farmacéuticos y médicos) que conspiraron por la libertad de Cuba y sufrieron cruel represión de las autoridades coloniales; algunos de ellos se vieron obligados a emigrar y aun así desde el exterior continuaban sus labores por la independencia de Cuba. Alejandro que era el líder del grupo, se había vinculado anteriormente con el Lugareño y tomó parte también en la conspiración de Ramón Pintó; se lanzó a la manigua en 1868 junto con su hijo, siendo capturado y fusilado en Remedios en 1872.[4]

Otros profesionales, además de conspirar, ser deportados o luchar en la manigua, se destacaron también en el ámbito profesional, donde hicieron importantes aportes durante su ejercicio profesional como es el caso de Joaquín Planas y Prieto, graduado de médico en los Estados Unidos, fue un activo conspirador junto a Juan Nicolás Valdés-Cristo y por ello le fueron decomisados todos sus bienes. Este médico ejerció en Sagua la Grande y Santa Clara, se dedicó a la Oftalmología, donde alcanzó reconocimiento, pues al decir de Juan Santos Fernández, gozaba en toda la provincia de justa reputación y cuando no se acostumbraba, ocuparse exclusivamente de una rama de la ciencia, cultivó y practicó la oftalmología. Esta opinión emitida por tan reconocida figura de esta especialidad médica en Cuba nos hace afirmar que este profesional fue el primer Oftalmólogo de Villa Clara.[5]

Otro médico que conspiró durante la contienda y se destacó en el orden profesional fue Eduardo Francisco Rodríguez natural de Sagua la Grande quien estudiaba medicina en 1868 y abandona la carrera, va a Estados Unidos para enrolarse en la expedición del vapor Liliam, la cual fracasa por la intervención de las autoridades norteamericanas, que embargan todo el armamento y al quedarse sin recursos en ese país, se incorpora a trabajar, termina sus estudios en Nueva York, colaboró con la emigración revolucionaria. Ejerció en Sagua la Grande donde logró un alto prestigio profesional y de donde tuvo que emigrar en más de una ocasión por sus actividades revolucionarias, fue conocido en su ciudad natal como “Panchito el médico de los pobres” donde falleció sin peculio económico alguno y se le erigió una estatua como reconocimiento a su humanitaria labor [4].

 Juan Emilio de la Caridad Núñez Rodríguez (1855-1922), dentista, natural de Sagua la Grande, fue combatiente de las tres guerras y tuvo el honor de ser el último jefe insurrecto que abandonó Cuba después de la gesta llamada “Guerra Chiquita” el 3 de diciembre de 1880 por instancias de José Martí. Fue uno de los miembros fundadores del Partido Revolucionario Cubano, colaboró en la conspiración de La Fernardina y fue nombrado Jefe de Expediciones en los Estados Unidos, cargo que desempeñó hasta su incorporación a la guerra en julio de 1898, al arribar a Cuba en una expedición por Palo Alto, Camagüey. Terminó la guerra con grados de General de División, fue uno de los generales que acompañó a Máximo Gómez en su entrada en la Habana en 1899. Ocupó durante la República Burguesa altos cargos en la política nacional. En 1911 ocupó la presidencia de la Asociación de Veteranos del Ejército Libertador. Falleció en la Habana el 5 de Mayo de 1922.

José Manuel Núñez Rodríguez (Chichi). Natural de Sagua la Grande. Se Licenció en Medicina en Sevilla en 1881 y el 30 de marzo de 1882 lo revalida en la Universidad de la Habana, laboró en el central San Francisco y en Amaro. Fijó residencia en Remedios donde fue subdelegado de medicina entre 1887 y 1888. Martínez-Fortún y Foyo lo describe como un hábil cirujano que curó varios casos de Difteria practicándole la traqueostomía y además hizo la primera operación de ovariotomía en Remedios. En este municipio lo sorprende la guerra del 95, escapa a Estados Unidos donde se incorporó al ejército libertador en enero de 1897 como Jefe de Sanidad del Cuerpo de Expediciones con el grado de Capitán, bajo el mando de su hermano Emilio, participó en varias expediciones, hasta su regreso definitivo a Cuba en 1898. Terminó la guerra con los grados de coronel.

 En cuanto a la participación de profesionales de las Ciencias Médicas en la Guerra del 95 no puede verse aisladamente, pues muchos de los combatientes del 1868, continuaron la lucha en el 95, por lo que a los ya mencionados se unen otros profesionales como Nicolás Alberdi Golzari, Juan Bruno Zayas y Ricardo Pocurull y Oña. Estos dos últimos entregaron su vida en aras del ideal independentista.[6]

Hasta aquí se ha reflejado de forma sintética algunas de las figuras que participaron directa o indirectamente en las contiendas bélicas entre 1868 y 1898. No obstante hay que precisar que este aporte patriótico no abarca todo lo realizado, quedan aún muchas cuestiones por investigar y muchas figuras por caracterizar en su justa medida, en el gran legado de los trabajadores de la salud a nuestras gestas independentistas en la provincia.

Notas y Citas Bibliográficas

[1] Rodríguez Expósito C. Índice de médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes de la guerra de los diez años. Cuaderno de historia de la Salud Pública No. 40. ECIMED. La Habana. 1968.  

[2] Martínez-Fortún y Foyo J.A. Cronología médica cubana. Fascículo Séptimo. Ibídem.

[3] Pascual J.A. Peñas y Tertulias. Revisión panorámica y casi crónicas II. Editorial Agora. La Habana. 1965. p. 72-73

[4] Rodríguez Expósito C. Índice de médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes en la guerra de los diez años. Ibídem. 477-479.

[5] Rodríguez Expósito C. Índice de médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes de la guerra de los diez años. Ibídem.

[6] Para obtener la información de los profesionales de las Ciencias Médicas del territorio actual de la provincia de Villa Clara, que se incorporaron a las gestas independentistas fue necesario consultar varias fuentes:

  • Colectivo de autores. Diccionario Enciclopédico de historia militar cubana. Editora Verde Olivo. La Habana. 2004.
  • García del Pino C. Mil criollos del Siglo XIX. Breve diccionario biográfico. La Habana. Centro de Estudios Martianos. 2013.
  • Martínez-Fortún y Foyo J.A. Apuntes para la historia de la Odontología en Cuba. Cuaderno de Hiistoria de la Salud Pública No. 23. ECIMED. La Habana. 1963.
  • Archivo histórico provincial de Santa Clara. Magazin del periódico “La Lucha”. Edición de 1926. Versión digitalizada. Revisada por el autor en marzo 2019.
  • Martínez-Fortún y Foyo J.A. Cronología médica cubana. Contribución al estudio de la medicina en Cuba. Fascículo X. Edualdo Valdés e hijos. Caibarién. 1947.

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