Fundación del Partido Revolucionario Cubano en las comunidades de emigrados cubanos de los Estados Unidos.

Autora: MSc. Adriana Mani Benítez.

El Partido Revolucionario Cubano (PRC) logró alcanzar la unidad de las emigraciones, extender el ánimo de lucha anticolonial en el territorio nacional y organizar a las fuerzas militares cubanas, guiado por el Delegado José Martí y en base a sus pilares programáticos y su organización piramidal. El mayor mérito del PRC fue la preparación de una guerra breve y generosa que le puso fin al yugo colonial español en Cuba después de 30 largos años de guerra. En el 128 Aniversario de su fundación, se hace útil un recuento de las principales pautas del proceso de organización del partido político independentista contado desde la participación de las comunidades de emigrados cubanos en los Estados Unidos.

Para 1891-año anterior de la fundación del PRC- en las comunidades de emigrados cubanos de los Estados Unidos, existían varias organizaciones revolucionarias que se hallaban independientes unas de otras y sin relación entre ellas, solo las unía el objetivo de lograr la independencia de Cuba. En Nueva York solo constaba  el club Los Independientes.[1] Por su parte, en Tampa los clubes Liga Patriótica Cubana e Ignacio Agramonte. Por último, en Cayo Hueso concurrían los clubes Juan Millares, Patria y Libertad, Liga Patriótica Cubana, Ignacio Agramonte, José González Guerra, Unión y Libertad, San Carlos y la Convención Cubana.[2]

En este lustro, la de mayor importancia fue la  Convención Cubana,[3] por ser la más organizada, la que más trabajos había realizado a favor de la preparación  de una guerra en Cuba y a partir de 1892 estuvo más relacionada con la figura de José Martí. La Convención se fundó en diciembre de 1889,[4] se puede considerar una logia patriótica secreta y conspirativa y tenía una faz pública denominada club Luz de Yara. Entre sus miembros, su presidente fue Francisco Lamadriz y su vicepresidente, el periodista José Dolores Poyo. La conformaban una cantidad pequeña de integrantes entre civiles y veteranos, aproximadamente 46 miembros[5] en 1892.

La Convención logró enviar emisarios a Cuba, que conspiraron para extender la revolución en Oriente, Camagüey y Las Villas y también, se buscaron relaciones con varios países. La organización se extendió entre los emigrados de la Florida, Nueva York, algunos cubanos dispuestos a colaborar con la causa y hasta hispanoamericanos. En la organización se confiaba básicamente en la rebelión de dentro hacia fuera y de modo simultáneo. No podía ser viable un movimiento aislado, concentrado en una sola región o contando solo con los veteranos.[6]

Por su parte en Tampa, Ramón Rivero y Rivero organizó la Liga Patriótica en 1889. Esta asociación se conocía públicamente con el nombre de Sociedad de Socorros Mutuos Hijos de la Fe. Realmente, fue una sociedad secreta, puramente patriótica que contaba en su seno con los emigrados cubanos de más prestigio en la rama tabacalera. También en 1891, por iniciativa de Eligio Carbonell y José Gómez Santoyo, se constituyó el club Ignacio Agramonte en el Liceo Cubano tampeño. Este club tenía como principal propósito mantener vivo el ideal de la patria y como principal objeto reunir fondos para la guerra futura.[7]

En el propio año de 1891, fue el club Ignacio Agramante, quien invitó a José Martí como orador del discurso inaugural en la velada para recaudar fondos para la libertad de Cuba. En esta ocasión, José Martí pronunció, el 26 y el 27 de noviembre, los discursos “Con todos y para el bien de todos” y “Los Pinos Nuevos”. Al finalizar su viaje en Tampa se aprueban las Resoluciones, antecedente inmediato de la fundación del Partido Revolucionario Cubano.

Por su parte, la oratoria de José Martí prende a una parte de los emigrados cubanos más jóvenes de Cayo Hueso, que asistieron a las veladas tampeñas. Desde un Comité Organizador, se  acomete una labor exhaustiva de recaudación de fondos, para invitar a José Martí a finales del mismo año a Cayo Hueso. Mientras, existieron personas que desconfiaban de Martí fundamentalmente veteranos de la guerra del 68 y algunos  emigrados de esta comunidad.[8]

Martí llega el 25 de diciembre al peñón, acompañado por miembros de los clubes Ignacio Agramonte y la Liga Patriótica de Tampa. Allí, los recibe el Comité Organizador (autores de la invitación), los integrantes de la Convención Cubana y del club Patria y Libertad. En su viaje propuso crear un partido por la libertad de Cuba que uniera a las organizaciones existentes de los emigrados cubanos. En Cayo Hueso, se  aprueban el 5 de enero de 1892, las Bases y Estatutos del futuro Partido Revolucionario Cubano, con la representación de las organizaciones de Nueva York, Tampa y el Cayo.[9]

Las bases constituyen el programa político y la estructura organizativa, que habría de guiar al Partido Revolucionario Cubano. En el último artículo de las Bases, declaraba que la organización se regiría por los Estatutos Secretos, ideados por quienes lo fundaban. Los estatutos  muestran los deberes del Delegado, el Tesorero, el Cuerpo de Consejo y las Asociaciones.[10]

Para mayor carácter democrático, las Bases y Estatutos se llevaron a aprobación en las asociaciones existentes o de nueva creación de las comunidades de emigrados de los Estados Unidos. Proceso presidido por la Comisión Re comendadora compuesta por su presidente José Martí y su secretario Francisco María González, este último atendería a Cayo Hueso y Martí al resto del continente.

En tal sentido, es destacable señalar que en Tampa comienza el impulso revitalizador y unitario que condujo a la creación del Partido. Las primeras adhesiones oficiales al Partido Revolucionario Cubano proceden de la comunidad de Tampa e informadas precisamente de Martí.  Los días 8 y 9 de enero de 1892, José Martí comunica la aprobación por ambos clubes-Ignacio Agramonte y Liga Patriótica- de las Bases y  Estatutos del Partido.[11]

De la misma forma, la segunda localidad donde consta que un club examina y aprueba las Bases y Estatutos lo fue en Nueva York. En la segunda quincena del mes de enero de 1892, reunido Martí con los miembros del Club Los Independientes, da a conocer ambos documentos y expone los resultados logrados en Cayo Hueso y Tampa. En el caso de Cayo Hueso, su respaldo a la obra del Partido fue decisivo en todo momento. Aprobó sus documentos rectores durante el proceso para su organización definitiva. Instituido el Partido Revolucionario Cubano fue su baluarte más notorio.[12]

A partir del proceso de aceptación de las Bases y Estatutos, toman auge la creación de nuevos clubes revolucionarios en Nueva York, Cayo Hueso, Tampa  y en otros puntos de la emigración Boston, Chicago, Nueva Orleans, Filadelfia y en Kingston (Jamaica).[13] Ejemplo, en Nueva York existía esa sola asociación política de reconocido prestigio, la ya citada Los Independientes, presidida por el artesano Juan Fraga. Hasta febrero de 1892, ocurrió la sucesiva creación de seis nuevas asociaciones con vistas a su integración al PRC. Las cuales se llamaron: Pinos Nuevos, José Martí, Mercedes Varona, Borinquén, Independientes de Cubanacán y Las Dos Antillas. Todos estos clubes aprobaron las Bases y votaron por José Martí en el cargo de Delegado.[14]

Aprobadas las Bases y Estatutos, el Partido Revolucionario Cubano se crea formalmente el 10 de abril de 1892, utilizando los cimientos de la Convención Cubana como organización más organizada en la emigración, pero sin dejar de tener en cuenta, la unión de las organizaciones de las colonias de emigrados cubanos que tenían como propósito la libertad de Cuba.

El Partido Revolucionario Cubano fue un “partido para la independencia” de Cuba y fomentar la de Puerto Rico. La organización estructural tenía forma piramidal: con un Delegado-José Martí-, un Tesorero -Benjamín Guerra-, los Cuerpos de Consejo, y una llamada base ancha, los clubes revolucionarios masculinos y femeninos, que aceptaran las Bases y Estatutos Secretos del PRC.  Los clubes revolucionarios se fundaron  en Europa, América, Estados Unidos y Cuba. El aumento de miembros del Partido tuvo lugar por dos vías: por la admisión de nuevos socios de un club o por la constitución de nuevos clubes.[15]

El gran mérito del PRC fue unir a las organizaciones de las comunidades de emigrados, que deseaban la independencia de Cuba en un plan común de lucha. Así mismo, dentro del Partido los miembros, las asociaciones, los Cuerpos de Consejos y las localidades no importan el mayor prestigio económico, moral y social de cada caso, estaban igualados en derechos y deberes, demostrando sus particularidades populares y democráticas.

El Partido Revolucionario Cubano se organizó y permaneció en las emigraciones. En la Isla, en la etapa anterior al inicio de la contienda bélica, no se establecieron clubes adscriptos al Partido. La razón de dicha particularidad se advierte, en gran medida, en que para organizar la guerra contra España los cubanos fuera de la Isla cuentan, al menos con una relativa libertad de acción. [16]

El carácter popular del partido —demostración de que para esta fecha los sectores populares desplazan a la burguesía terrateniente de la dirección del movimiento revolucionario independentista— no está expresado solamente en la composición del partido. Su fuerza numérica principal radica en los trabajadores emigrados, a él se integran también sectores representativos de la pequeña burguesía y capas medias de la población cubana de la emigración, del campesinado también, con contados elementos de la clase burguesa.

Notas y citas bibliográficas

[1] Abad, D. De la Guerra grande al Partido Revolucionario Cubano. –La Habana: Editorial de Ciencias Sociales,1995.—p.161

[2] Castellanos, G. Motivos de Cayo Hueso.—La Habana: Editorial Úcar García y Cía.—p.271

[3] En 1884 en medio del proceso de recaudación económica para llevar a cabo el plan Gómez-Maceo, se funda en Cayo Hueso un club público, la Sociedad de Beneficencia Cubana de Cayo Hueso, y un club secreto,  Carlos Manuel de Céspedes. El último constituido por orientación y subordinación del jefe superior del movimiento, Máximo Gómez. El embrión de la Convención Cubana fue este club Carlos Manuel de Céspedes.

[4] Deloufeu, M. Héroes del Destierro. La Emigración.—Cienfuegos: Imprenta de M. Mestre,1904.—p.76.

[5] Sus constituyentes más destacados eran: Gerardo Castellanos Lleonart, Serafín Sánchez, Carlos Roloff, Martín Herrera, Joaquín Osorio, Tomás Estrada Palma, Fermín Valdés Domínguez y Juan Gualberto Gómez

[6] Castellanos, G. Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí.—La Habana: Ediciones Especiales,2009.—p.87

[7] Deloufeu, M. Héroes del Destierro. La Emigración.—Cienfuegos: Imprenta de M. Mestre,1904.—p.p.88-94

[8] Mani Benítez, Adriana. Organización y funcionamiento de los clubes revolucionarios de la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador en las Villas Occidentales (1895-1898) /Adriana Mani Benítez; Nereida Moya tutor. —Trabajo de Diploma, UCF, Cienfuegos,2016. —p.35.

[9] Castellanos, G. Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí.—La Habana: Ediciones Especiales,2009.—p.85-98

[10] (Bases) José Martí Obras Completas.V.1.—La Habana: Editorial Ciencias Sociales,1991.—pp. 279-280

[11]Abad, D. De la Guerra grande al Partido Revolucionario Cubano. –La Habana: Editorial de Ciencias Sociales,1995.—p.p.156-161.

 

[12] Castellanos, G. Motivos de Cayo Hueso.—La Habana: Editorial Úcar García y Cía.—p.156

[13] Colectivo de autores. Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructurales.1868-1898.T.2.Primera Parte.—La Habana: Editorial Félix Varela,2006.—p.413-414.

[14]Abad, D. De la Guerra grande al Partido Revolucionario Cubano. –La Habana: Editorial de Ciencias Sociales,1995.—p.169.  

[15] Torres Cuevas, E. Loyola, O. Historia de Cuba 1492-1898.—La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 2006.—pp. 337-341.

[16] Mani Benítez, Adriana. Organización y funcionamiento de los clubes revolucionarios de la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador en las Villas Occidentales (1895-1898) /Adriana Mani Benítez; Nereida Moya tutor. —Trabajo de Diploma, UCF, Cienfuegos,2016. —p.38.

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