La protesta del Jarao: tangencias remedianas

Autor: MSc. Alberto Jesús Rodríguez Guerra.

Ponencia presentada en el Evento Historiadores en el Centro, celebrado por la UNHIC Filial Villa Clara el 22 de marzo de 2018.

Introducción.

El movimiento independentista que estalló el 10 de octubre de 1868, marcó el inicio de la lucha anticolonialista en Cuba al levantarse en armas el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes, uno de los principales conspiradores, quien en su ingenio La Demajagua proclamó la independencia y dio la libertad a sus esclavos a través de un manifiesto histórico, en el cual quedaron reflejadas la decisión, firmeza e ideas del ala más radical de los orientales, que optaron por el único camino posible para lograr sus aspiraciones, derrotar la metrópoli mediante la lucha armada. Ese día se pronunció el grito de ¡Viva Cuba Libre!, se enarboló la bandera y se juró fidelidad a la misma.

Esta insurrección fue el motor impulsor que transmitió la suficiente energía a los posteriores levantamientos de Oriente, Camagüey y Las Villas, que trataron de dar carácter nacional a la lucha armada. El movimiento se conoce como Grito de Yara, debido a que así fue dado a conocer por las autoridades españolas, después de que el 11 de octubre lograron dispersar las bisoñas tropas insurrectas, que habían atacado el pequeño poblado de Yara.

Mientras los cuerpos de voluntarios, sembraban el terror entre las familias cubanas convirtiéndose en un influyente factor de las decisiones políticas, el ejército colonial avanzaba sobre Bayamo, la que los cubanos tendrían que abandonar, no sin antes reducirla a cenizas como expresión de su inclaudicable voluntad revolucionaria. Más tarde, el movimiento independentista intentó unificarse, aprobando en Guáimaro la constitución que daba lugar a la República de Cuba en Armas.

El ejército libertador cubano alcanzó una capacidad ofensiva que se pondría de manifiesto en la invasión a Guantánamo por el general Máximo Gómez y las brillantes acciones camagüeyanas de la caballería al mando de Ignacio Agramonte. Pero este avance militar se vio lastrado por las diferencias políticas en el campo revolucionario, las cuales condujeron a la deposición de Céspedes de su cargo de Presidente de la República en 1873 e impidieron el tan necesario apoyo en armas y medios de los patriotas emigrados.

Una influencia igualmente negativa ejerció la política hostil de Estados Unidos que, frente a la gesta independentista, prefirió atenerse a su vieja política confiado en que el destino de Cuba gravitaría indefectiblemente hacia el dominio norteamericano.

El empuje militar cubano alcanzó su cenit entre 1874 y 1875, con la campaña de Máximo Gómez en Camagüey y la posterior Invasión a Las Villas por las tropas mambisas al mando del genial general dominicano. Pero el trascendental avance estratégico resultó desvirtuado nuevamente por las disensiones intestinas que, al entorpecer la llegada de vitales refuerzos, posibilitaron que la invasión se empantanase sin conseguir su objetivo de llevar la guerra al rico territorio occidental de la Isla.

Como resultado de los sucesivos desastres, el 8 de febrero de 1878 los organismos constitucionales del Gobierno de Cuba fueron disueltos y las negociaciones para la paz fueron comenzadas en Zanjón, Puerto Príncipe. El 10 de febrero de 1878, los términos de paz fueron aceptados por los gobiernos de Cuba y España y la Guerra de los Diez Años llegó a su fin. Pero un grupo de decididos patriotas, encabezados por Antonio Maceo, no aceptó tan oneroso pacto, y el aguerrido Lugarteniente General protagonizó entonces la famosa Protesta de Baraguá, una de las más gloriosas páginas de la historia de Cuba.

Esta no sería la única acción demostrativa de la decisión de los cubanos, de alcanzar los objetivos propuestos al iniciar la contienda. Poco se habla de un hecho ocurrido poco tiempo después, la Protesta del Jarao o Protesta de Hornos de Cal.

Es de este tema y de su relación con la jurisdicción de Remedios de lo que, después de indagar en archivos y bibliografía facilitada por el tutor, el trabajo ofrece información; con la fe de que sirva a todo aquel que lo consulte.

Desarrollo

El Pacto de Zanjón que sentó  las bases para poner fin a la Guerra de los Diez Años fue suscrito por una parte de los dirigentes políticos y militares cubanos, sin que se garantizara el cumplimiento de ninguno de los dos principales objetivos de la contienda: alcanzar la independencia y eliminar la esclavitud. Por tal razón, constituyó una capitulación. Aceptado por la mayoría de los cubanos en armas, algunos jefes y oficiales, entre los que sobresalieron  Antonio Maceo Grajales en Oriente y los Coroneles Serafín Sánchez Valdivia y Ramón Leocadio Bonachea en la región Central, transformaron la capitulación del Zanjón en tregua fecunda.

“Realizadas las negociaciones para la paz en el territorio en guerra, de inicio el General Carlos Roloff tampoco aceptó las propuestas para concluir las operaciones y trató de buscar vías para reactivar las acciones armadas.”[1] Así se proyectó en la reunión convocada en Monte Oscuro, en la región de Sancti Spíritus, el  26 de febrero del año 1878, junto a Carrillo, y otros jefes del territorio remediano. Por la parte española fue tratado el asunto por el Coronel español Martínez Fortún y Erlés y el Teniente Coronel Teófilo de Faramendía.[2].

Sin embargo, y  pesar de los intentos realizados para continuar la guerra, el 18 de marzo, en el campamento del Mamey en la Jurisdicción de Remedios, se produjo la deposición de las armas de las tropas que combatían en la región. Así lo reflejó el periódico local El León Español:

 “…18. (Marzo): Dice “El León Español”.  Importantísimo.  Telegrama.  Buenavista, marzo 18. Al comandante militar. Remedios. Con esta fecha el comandante general dice que á las seis de la tarde de hoy ha terminado la capitulación de las fuerzas de la segunda división y parte de la primera reunidas en el campamento del Mamey, con el Mayor General Roloff, Brigadier Maestres…total general 478 hombres, recogiéndose 193 armas de fuego…”[3]

Terminadas las negociaciones en toda la Isla, en Remedios, perteneciente al Cuarto Cuerpo de Ejército, que comprendía Las Villas y era su jefe el General Remediano Francisco Carrillo y Morales, fueron concentradas el 26 de febrero del año 1878 las fuerzas del General Roloff  y los Morales, Francisco Carrillo y Esteban Arias, en el lugar conocido por “Monte Oscuro” para deponer las armas.  Por la parte española fue tratado el asunto por el Coronel español Martínez Fortún y Erlés y el Teniente Coronel Teófilo de Faramendía. Con esta capitulación terminó la guerra en la jurisdicción remediana.[4]

Pero así como fue rechazado el Pacto del Zanjón en Mangos de Baraguá y el Titán de Bronce cumplió la palabra empeñada con la Patria; el coronel mambí Ramón Leocadio Bonachea, durante catorce meses prolongó la lucha aún después de la capitulación del Ejército Libertador y secundó a Maceo y no a sus coterráneos remedianos, pactantes en El Mamey. “El 10 de febrero de 1878 rechaza el Pacto del Zanjón y su respuesta fue el establecimiento de un centro de operaciones a ambos lados de la Trocha de Júcaro a Morón. Esta zona comprendía Trinidad, Santi Spíritus, Remedios, Ciego de Ávila y Morón.”[5]

El ya, para entonces General de Brigada Serafín Sánchez Valdivia, en diciembre de 1878, comenzó a gestionar con el alto mando español una salida decorosa para el entonces Coronel Ramón Leocadio Bonachea, quien al continuar en combate en la jurisdicción de Sancti Spíritus sin ninguna posibilidad de éxito, prolongó la guerra durante 14 meses después de la capitulación de los cubanos. Durante ese tiempo realizó varias acciones en la región, entre ellas: Morón, hacienda El Rubio, Ciego Potrero, Vereda del Caballo y potrero La Ceiba, en las que con menos de 100 hombres mantuvo a una gran cantidad de españoles en su persecución.

En Sancti Spíritus combatió contra las fuerzas comandadas por el Coronel Machín, quien cayó en combate junto a siete hispanos más. Más de 20 000 soldados españoles comandados por el propio Arsenio Martínez Campos entablaron una persecución incesante contra Bonachea y sus poco más de cien hombres, pero éste logró replegarse en la zona de Morón.

Ante la imposibilidad de detener al líder mambí en el plano militar los españoles trataron de hacerlo en el plano político. Estériles fueron los esfuerzos por convencerlo de que abandonara las armas. El Coronel español José Martínez Fortún, máxima autoridad militar española en la jurisdicción de San Juan de los Remedios, fue el negociador designado por la metrópolis española para entrevistarse con Bonachea en el ingenio San Agustín, cercano al poblado de Zulueta, en territorio remediano, pero esta vez tampoco cedió en sus principios.

Otros jefes mambises intentaron convencerlo usando como argumento el hecho de que con su actitud obstaculizaba las conspiraciones para la continuación de la guerra en otras condiciones, pero ni así pudieron persuadirlo.

Calixto García, como estímulo a su patriótica y señera conducta, le ascendió a General de Brigada, decisión respaldada poco después por el Comité Revolucionario de Nueva York, que lo ratificó el 10 de noviembre de 1878.[6]

El 14 de febrero de 1879 fue sorprendido por el enemigo en un punto entre Cabaiguán y Nazareno, donde sufrió grandes pérdidas. Después de este encuentro su situación era prácticamente insostenible por lo que a instancias de los patriotas cubanos que se encontraban en el exterior, aceptó salir de Cuba.

El 15 de abril de 1879 en la estación ferroviaria de Jarao, a unos 22 km de Sancti- Spíritus, firmó el acta donde afirmaba que abandonaba las armas sin acogerse a ningún pacto. Solo aceptó de España que le proporcionase los medios de transporte para marcharse hacia Jamaica, lo cual hizo ese mismo día por Tunas de Zaza, junto con sus principales seguidores.

Esta acción pasó a la historia como la Protesta de Hornos de Cal o Protesta de Jarao.

En dicho documento en una de sus partes expresa:

“…de ninguna manera ha capitulado con el gobierno español ni con sus autoridades ni agentes, ni se ha acogido al convenio celebrado en el Zanjón ni con éste se haya conforme bajo ningún concepto”.[7]

Junto al General Bonachea firmaron otros patriotas como Serafín Sánchez Valdivia y otros compatriotas que ese mismo día partieron rumbo a Jamaica para organizar la lucha desde el exterior.

La Guerra de los Diez Años mostró a la metrópolis española que los cubanos estaban decididos a conquistar su libertad al precio de cualquier sacrificio. Con algunos de estos hechos, los cubanos reflejaron su intransigencia, amor a la patria y empeño de no claudicar. 

Haciendo una comparación entre la Protesta de Jarao y la de Mangos de Baraguá, el Apóstol José Martí sentencia:

“El hombre de Hornos de Cal no tiene igual entre los que protestan de la paz (hace referencia a Maceo y Cisneros Betancourt). Con menos recursos que Maceo, menos prestigio, menos ascendiente, persistió por más tiempo, en el gesto supremo y no arrojó nunca un ápice de sombra sobre aquella página que no cede ni ante la hazaña estupenda de Baraguá”[8]

La Protesta de Jarao, llevada a cabo por el único jefe militar de la Guerra del 68 que obtuvo el grado de General de División Ramón Leocadio Bonachea, no fue un acto de capitulación, ni un convenio sino la expresión de rebeldía a los capitulantes.

Conclusiones

Al finalizar la Guerra de los Diez Años, la Protesta de Baraguá fue la respuesta de Antonio Maceo ante la firma del Pacto del Zanjón por parte de algunos cubanos, acción que tiene su similar en el Pacto del Mamey donde depusieron las armas los remedianos que luchaban bajo las órdenes de los Generales Roloff y Carrillo el 18 de marzo de 1878; en contraposición a este hecho, se levanta la expresión de rebeldía del General de División Ramón Leocadio Bonachea que con la Protesta del Jarao, se pone a la altura de Maceo en Baraguá.

La actitud patriótica e intransigente del General Bonachea Hernández se hizo patente al continuar las operaciones al este de la región central, prolongar la guerra durante 14 meses después del indecoroso Zanjón, evadir en ese período, con solo 100 hombres una fuerza española de más de 2000 efectivos y protagonizar los sucesos de La Protesta de Jarao exactamente un año y un mes después de la de Baraguá.

El caserío rural del Mamey, lugar donde se firmó el pacto del mismo nombre; el Batey del Central Chiquitico Fabregat, antiguo ingenio San Agustín, donde se llevo a cabo la entrevista del General Bonachea con el Coronel español Martínez- Fortún y sus operaciones en el nordeste de la antigua Jurisdicción, en el período de febrero de 1878 a abril de 1879, fundamentan la relación de estos hechos con  la historia remediana.

Bibliografía

-Archivo histórico de Ciego de Ávila. Protesta de Jarao. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/17

-Archivo histórico de Ciego de Ávila. Ramón Leocadio Bonachea. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/17

-Archivo histórico de Sancti-Spíritus. .Acta de Hornos de Cal. En Protesta de Jarao. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/17

-Comisión Municipal de Historia. Historia del Municipio de Remedios. PPC Municipal, 1992.

-Escalante Colás, Amels y otros. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba, primera parte (1510 – 1898), Tomo I, Biografías. Ediciones Verde Olivo. La Habana. 2004.

-Martínez Escobar, Manuel.  Historia de Remedios, La Habana, Editorial Lex, 1944. 

-Martínez-Fortún y Foyo, José A. Anales y Efemérides de San Juan de losRemedios y su Jurisdicción. T. XIII.

-Martí, José. Obras Completas. Versión Digital. La Protesta de Baraguá.

http://www.bing.com/search?q=Baragu%C3%A1&src=IE-SearchBox&FORM=IE8SRC

Citas y referencias

[1] Martínez-Fortún y Foyo, José A. Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción. T. XIII, PP.5-10

[2]  José A. Martínez Fortún. Op. Cit. P. 304

[3]  José A. Martínez Fortún. Op. Cit. P. 168

[4]Comisión Municipal de Historia. Historia del Municipio de Remedios. PPC Municipal, 1992. p. 4

[5] Archivo histórico de Ciego de Ávila. Protesta de Jarao. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/14

[6] Archivo histórico de Ciego de Ávila. Ramón Leocadio Bonachea. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/11

[7] Archivo histórico de Sancti-Spíritus. .Acta de Hornos de Cal. En Protesta de Jarao. http://www.ecured.cu. Consultado el 30/11/11

[8] Martí, José. Obras Completas. Versión Digital. La Protesta de Baraguá.

http://www.bing.com/search?q=Baragu%C3%A1&src=IE-SearchBox&FORM=IE8SRC

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