La trayectoria sociocultural de la banda de música de Santa Clara entre 1902 a 1951.

Autora: Lic. Loani de la Caridad Rodríguez Herrera. Sección de Base de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.

Resumen de una de las investigaciones ganadoras de la BECA UNHIC 2019 en Villa Clara.

En la formación patrimonial e identidad local se ponen de manifiesto a través de la historia diversos elementos y factores que tienden a desempeñar significativos roles. La música en ese sentido posee numerosos aportes que constituyen un elemento distintivo de nuestro país; esta, vista en sus formas más complejas, tiene como resultado que se materialice en los valores o tradiciones. En nuestro país existe un legado musical de generaciones precedentes que marcaron pautas en los diferentes escenarios de la cultura nacional e internacional. Ello se refiere al trabajo que han venido desempeñando las bandas en la región central de Las Villas (Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus).

Se aprecia en la actualidad una creciente preocupación por la salvaguarda de fuentes documentales que enriquecen el Patrimonio Cultural de la Nación. En relación al tema que nos ocupa “Cuba es el primer país de América Latina que más desarrolló el movimiento de bandas; fue una tradición heredada de España”[1]. A lo largo de estos siglos coloniales, no tardó en manifestarse la formación de instrumentistas cubanos con predilección por el timbre y la música que interpretaban. Muchos integrantes de estas agrupaciones españolas enseñaron a numerosos criollos interesados en ejecutar los instrumentos propios de las bandas, y desde entonces, se inició en diversos territorios de Cuba, una gran preferencia por estas agrupaciones, que llegaron a ser consideradas instituciones emblemáticas[2].

La institución musical tuvo como resultado inmediato su contribución a la formación de identidades, sentidos de pertenencia, de significación patrimonial y en no pocos casos a los valores patrióticos. En la ciudad de Santa Clara existe una banda de música con una larga historia, que goza de la predilección popular. Ella ha animado la vida cultural local con un amplio repertorio, que abarca desde temas internacionales reconocidos, hasta la música popular tradicional. En su conducción se destaca la labor desplegada por su director más connotado: el maestro Domingo Martínez Sorando.

Este maestro dedicó más de cuarenta años a la banda de música de Santa Clara. Bajo su batuta la banda contó con una compilación de más de mil quinientas piezas musicales, lo que evidencia su aporte al enriquecimiento del patrimonio cultural. Fue un gran pedagogo y uno de los directores más laureados. En marzo de 1926, alcanzó el gran premio en concursos de bandas de segunda categoría celebrado en La Habana. En los festejos de la Jura y Toma de Posesión del general Gerardo Machado, en su nuevo periodo presidencial le fue otorgado el segundo premio en bandas de primera categoría. En 1931 con motivo de la inauguración de la Carretera Central y la entrega solemne del Capitolio al honorable congreso, ganó el primer premio.

La emblemática institución no solo estuvo presente en las celebraciones políticas más importantes sino también en las actividades de la plaza de recreo, el Ateneo de Villaclara, las sociedades locales el Liceo de Villaclara, la Bella Unión y el Gran Maceo, estas dos últimas son sociedades segregadas, para mulatos y negros, respectivamente. La banda al asumir la ejecución de una amplia gama de géneros propiciaba el desarrollo cultural y artístico de estos sectores. La ciudad de Santa Clara sirvió además de escenario para el desarrollo de los concursos de bandas infantiles donde hubo participación de otros municipios como Remedios, Caibarién y Sagua la Grande.

Al respecto podemos decir también que la banda ocupó un lugar importante en las actividades culturales y recreativas al aire libre. Donde las retretas semanales se convirtieron en una de las tradiciones memorables por el pueblo de Santa Clara. Estas se mantienen vigentes en la glorieta del Parque Leoncio Vidal Caro amenizando las noches de jueves y domingos. Este espacio es reservado para la banda de música en las noches de retretas desde épocas de su fundación hasta la actualidad y cuenta además con un público heterogéneo. La vida cotidiana del pueblo se concentraba en el parque y sus alrededores.

El repertorio de la banda es muy variado y tiene como principal objetivo educar el gusto estético del pueblo desde sus obras más antiguas hasta las más contemporáneas. El mismo constituye una muestra palpable del enriquecimiento musical de la ciudad. La misma posee un archivo musical con obras que se encuentran en manuscrito e impreso. Entre los géneros más conocidos tenemos: las marchas de conciertos, valses, poemas sinfónicos, boleros, desfiles, óperas, polkas, pasodobles, romanzas, minuet, oberturas, zarzuelas, himnos, criollas, danzones, marchas fúnebres, plegarias, operetas, cantábiles, mazurcas, tangos, sonatas, sones, idilios, polonesas, marchas de procesión y suite de ballet.

Dada la capacidad de dirección del maestro Domingo Martínez Sorando, la banda de Santa Clara marcó pautas en el desarrollo de la vida cultural del pueblo. Su labor como pedagogo contribuyó a la formación de importantes músicos tales como Antonio Clapera Hernández, Juan Guimbarda Entenza, José Benítez Lizama, Miguel Benítez Lizama, Ángel Benítez Lizama, Felipe Benítez Lizama, José Pla Godoy, Rafael Gómez Valdés, Agustín Jiménez Crespo, Juan Valdés Moya, Saturnino Fabelo y Martín Quiñones.

En la ciudad de Santa Clara, la banda de música constituye un referente para la cultura popular. Por su parte, el legado del maestro Martínez Sorando coadyuvó a la enseñanza de las obras más diversas y complejas de la música universal. Las mismas fueron ejecutadas por adolescentes, jóvenes y adultos. Su repertorio enriqueció el gusto estético del público atrayente. Esta institución emblemática posee una herencia de las raíces hispánicas fungidas en la cultura cubana. Su trayectoria sociocultural ha quedado impregnada con obras enriquecedoras en todo su esplendor desarrollando el gusto estético del pueblo.

 

Notas y Referencias Bibliográficas

[1] Luis A. González. Historia de un cumpleaños inusual. En, Revista Clave 16: enero-marzo 1990 p. 29.

[2] Véase: Ídem p.29.

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