Las aguas termales del balneario de San José del Lago en la antigua jurisdicción remediana

Autor: MSc. Alberto J. Rodríguez Guerra.

En saludo al 505 aniversario de la fundación de la villa de San Juan de los Remedios, durante el mes de junio, publicaremos diversos artículos, de historiadores miembros de la UNHIC de la sección de base de este municipio, relacionado con la historia de dicha localidad.

En la foto: Alejandro del Río sentado, junto a sus hijos.

Corría el año 1830 y el rico hacendado remediano Luis Miguel de Rojas y Loyola, nacido en Remedios el 18 de octubre de 1812 e hijo de españoles acomodados, tras el fallecimiento de sus padres, pasa a dirigir los negocios familiares en Mayajigua, adquiriendo la hacienda donde actualmente se encuentra la Villa San José del Lago. Muy pronto tuvo noticias de la existencia de los manantiales por boca de los esclavos que a menudo se bañaban en las tibias aguas que brotaban allí cerca para aliviar el dolor de sus cuerpos cuando eran sometidos a los castigos del mayoral. Todos observaban como sus heridas sanaban con increíble rapidez. Por este motivo decide construir cabañas para vacacionar.

En 1858 el pueblo comienza a hacerse famoso por “Los Baños de Mayajigua” como se llamó a la instalación construida por Don Luís Miguel de Rojas y Loyola que fue visitada por muchas personas para aliviar sus dolencias, entre ellos los pacientes enviados por médicos remedianos.

Refieren los escasos documentos y versiones orales conservadas desde esa época que causaba asombro la rapidez con que sanaban las heridas y dolencias de los africanos, quienes acudían furtivamente a los manantiales por las evidentes propiedades curativas de las aguas y el lodo por donde corrían. Las bondades de los manantiales y las condiciones del entorno motivaron que ya a mediados de ese siglo se construyeran allí, por parte la familia, las dos primeras cabañas para hospedaje y una piscina que permitiera el baño en las cálidas aguas.

Años más tarde el propietario mandó a construir dos cabañas para hospedaje y la piscina termal. El lugar era visitado desde entonces por ilustres personalidades de la época, como el Obispo de Espada y el Conde de Bella Mar.

El Licenciado en Medicina y Cirugía Juan Francisco del Rio y Rodríguez, quien fuera Regidor del Ayuntamiento, además de revolucionario y junto a “su hermano Alejandro realizó el análisis químico de las aguas termales de los lagos, en el que concluyeron que las mismas tienen una temperatura promedio de 28 grados y contienen cloruro de sodio, sulfato, carbonato de sosa, etc. Este trabajo fue escrito y publicado en “El Fanal” de Puerto Príncipe en 1852”[1].

También el primer medico europeo establecido en la villa, Miembro de la Junta Subalterna de Vacunación, Fiscal del protomedicato, más conocido por  “El Médico Inglés” “Manuel Otis Hall, aconsejaba el uso de las aguas medicinales de Los Lagos de Mayajigua con las que curó de reuma al Padre Manuel Balmaseda de la Iglesia Mayor”[2], lo que dejó plasmado en sus crónicas números XLIX y LXXV de “Cosas de Remedios” el médico y folclorista establecido en la localidad Facundo Ramos y Ramos.

Precisamente en Los Lagos de Mayajigua se reunían los hijos más ilustres del poblado, entre los que se encontraba el propietario del lugar Luis Miguel de Rojas, quien luego fuera Capitán del Ejército Libertador y comienzan a conspirar contra España.

En un Boletín de la Época el patriota y maestro mayajigüense Francisco Moreno, publicó los siguientes versos al respecto:

Si curan fuerte los penosos males

Tus aguas y fecundos manantiales

Que la infeliz humanidad deplora,

Tiene santa virtud consoladora

Y brinda su influencia protectora

Que esparce beneficios a raudales

Dando salud y vida a los mortales.

Referencias bibliográficas

  1. Martínez Neira, Xiomara y Madelaidys Díaz Hernández: Los Profesionales de las Ciencias Medicas villaclareñas en la Guerra de los Diez Años. Artículo Inédito. ISCM-VC, 2011.p 3
  1. Rodríguez Guerra, Alberto Jesús. Síntesis Biográficas de Personalidades de la Medicina en Remedios. Filial de Ciencias Médicas “Dr. José Rafael Hernández Pina”. Remedios, 2010.p.5

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