El Remedios Petrolero

Autor: Joel Pérez Soto.

En saludo al 505 aniversario de la fundación de la villa de San Juan de los Remedios, durante el mes de junio, publicaremos diversos artículos, de historiadores miembros de la UNHIC de la sección de base de este municipio, relacionado con la historia de dicha localidad.

El año 1938 fue de una gran expectativa para la antigua y tranquila villa de San Juan de los Remedios, comenzando con la reelección de Pedro Poblador Yera como Alcalde; las distinguidas compañías de espectáculos artísticos de La Casado, la de Arango, la de Canabria y la Infantil, presentan sus funciones en el nuevo cine-teatro “Miguel Brú”; el Circo Harrison se instala hacia la salida de Caibarién y luego se mueve a la calle José María Espinosa (Independencia), su homólogo El Jefe se emplaza por el Ejido Este;  el 26 de enero el segundo premio de la lotería nacional cae en Remedios y el 5 de octubre lo hace el premio gordo; se instala un Carrusel próximo a la Cárcel; se le realizan reparaciones a las principales calles y aceras; el 24 de junio se produce la visita del remediano y Presidente de la República, Federico Laredo Brú; se comienza la construcción del nuevo hospital (el actual); el 13 de julio una hoja suelta comunica que se ha disuelto la Banda de Música y se le pide ayuda al pueblo para que esta pueda subsistir; el 2 de agosto se inaugura la Caja Postal de Ahorro; el 8 del propio mes se inaugura el Juzgado de Instrucción con el prestigioso músico Alejandro García de Caturla al frente del mismo y un día después se presenta la Banda Infantil en el Palacio Presidencial por invitación del propio Presidente, dando  conciertos en el mismo, en el anfiteatro y en las estaciones de radio CMQ y COCO; en octubre se realiza la apertura del Colegio Presbiteriano; el 22 de septiembre  se comienza a demoler la glorieta central en la Plaza del Cristo para transformarlo en Parque Infantil “Tata Loyola”, a iniciativas de Giménez Lanier; el 18 de noviembre tiene lugar la inauguración de la escuela Hogar Campesino de Bartolomé dirigida por la teniente Lidia Bermúdez  y por si fueran pocos los sobresaltos de esta tranquila población, donde casi nunca ocurría nada excepcional, los americanos se presentan especulando que en las afueras de la ciudad se encuentra una rica veta de petróleo y que comenzarán en breve la explotación de la misma, comenzando de inmediato las contrataciones de personal; esperanzados con que fuese una de las afamadas vetas de petróleo de Venezuela; siempre con el objetivo de piratearla desde este punto.

Area de extracción de petróleo en Remedios.

En diciembre de este año se instala la Compañía Atlantic Refining.CD. y comienzan los trabajos de exploración en busca del ansiado petróleo en la finca “Dos Hermanas”, situada a la salida hacia Santa Clara. La compañía petrolera viene en buena hora, dando empleo a varios remedianos, a razón del increíble salario de 400 pesos mensuales, en un momento en que la situación de los obreros es crítica y varios gremios como los de zapateros, azucareros, etc. carecen de trabajos.

Para la perforación que van a realizarse instalan una torre de 136 pies de altura, confeccionada de estructura metálica y con dos plataformas; “emplazan 3 grandes calderas de vapor de locomotoras que suministraran de energía las maquinarias para mover el enorme barreno de 20 pulgadas de ancho que realizará la perforación” [1]; realizan excavaciones para colocar enormes tanques de combustibles unidos con la unidad de abasto en la línea del ferrocarril, situada a más de un kilómetro de distancia, por tuberías colocadas al efecto y colocan en el patio de la estación  una caseta y grandes tanques para ir depositando el material extraído.

Calderas y tanque de embase.

El 1 de enero del 1939 se encontraban avanzadas las tareas de excavación en “La Mina”, como la comienza a denominar el pueblo y hasta la fecha se han perforado un total de 60 pies, en busca de extraer el preciado oro negro, pero surge un pequeño inconveniente, el manto freático de Remedios es muy intenso y se tropiezan con una corriente de agua, lo cual afecta los trabajos pero no los paraliza, ya que como su nombre lo indica: el petróleo es una palabra griega que significa “Aceite de Roca”, siendo este una mezcla homogénea de compuestos orgánicos, principalmente hidrocarburos insolubles en agua. 

El día 20 del propio mes se continuaba trabajando con gran ahínco y se alcanzó la profundidad de 1.090 pies, o sea se adelantaba a un ritmo promedios de 51.5 pies diarios, todo esto logrado con intensas jornadas que se prolongaban a las 24 horas del día, alternándose los empleados para descansar en la propia área de trabajo. A la vez que los remedianos merodeaban constantemente por los alrededores en busca de noticias alentadoras que les permitiera aliviar en algo sus maltrechas economías. 

Torre perforadora durante la búsqueda de petróleo en Remedios.

El 28 de febrero el pozo cavado tiene 2.000 pies de profundidad y 14 pulgadas de diámetro, con vestimenta de cemento; nuevas rocas calizas con cavernas y corrientes de agua dificultan los trabajos, pero a esta altura el optimismo seguía siendo grande y los magnates de la compañía norteamericana esperaban encontrar el petróleo a los 3.000 pies.

Durante los trabajos se accidenta Jesús Castro López, procedente del sector ferrocarrilero; el que brindaba sus conocimientos como operador de locomotora, por estar familiarizado con las calderas de vapor, por ser estas las empleadas para la obtención de energía que movían las maquinarias que se empleaban durante las excavaciones.

El incidente ocurrió cuando al intentar encender una de las calderas con una estopa, se produce un incendio, en el cual Jesús salva la vida gracias a la intervención de sus compañeros que lo envuelven en frazadas, apagándolo con quemaduras del 60 % de su cuerpo, esto motivado por estar sus ropas impregnadas de combustible y aceite.

Fue trasladado hasta el hospital de Caibarién, donde recibe los primeros auxilios, el representante de la Compañía se presenta y pide a los miembros del centro prepararlo para ser trasladado de inmediato en un avión de la Corporación a los Estados Unidos, donde sería curado definitivamente. Según testimonio de su nieto, Lázaro Castro, al regresar meses después, solo le quedaba una pequeña marca en la cabeza y ningún resto de quemadura en todo su cuerpo. Con esto la compañía se libraba de una costosa indemnización de miles de pesos que hubiese tenido que pagar al accidentado.    

Al comenzar el mes de abril se había perforado hasta los 5.000 pies, comenzando a decaer el optimismo de encontrar el ansiado yacimiento; a esta profundidad continuaban apareciendo nuevas corrientes de agua que alargan las tareas de excavación: Estas corrientes están dadas a que las rocas solubles como las calizas, tan común en el área, son susceptibles de sufrir el proceso llamado karstificación, en que el agua excava simas, cavernas y otras vías de circulación.

Para fin de mes se comienza a perder la esperanza de encontrar petróleo y se disminuyen las labores en “La Mina”.

La culpa la tiene “La Mina”.

Trabajadores de la mina de petróleo en Remedios.

El 14 de agosto del propio año, ocurre un temblor de tierra a las 11 de la mañana y a la 1.15 p.m. se repite, acompañado de fuertes ruidos subterráneos, cundiendo el pánico entre la población, provocando que las personas saliesen a las calles, “algunos en paños menores, concentrándose fundamentalmente en los parques, por ser espacios libres de edificios que se pudieran desmoronar sobre sus cabezas” [2].

Los días siguientes, los vecinos los dedican a apuntalar un gran número de edificios que sufrieron desplomes parciales y cuarteaduras. El 17, cuando pensaban que todo había concluido, inesperadamente se repite la sacudida, siendo esta más intensa ahora en Reforma y Caibarién, situados a escasos kilómetros de distancia.  

Todo esto da cabida a una gran indignación popular y provoca que muchos dedos comiencen a apuntar en dirección hacia “La Mina”, como los responsables directos de estos movimientos sísmicos, por excavar en las profundidades; aun cuando los propietarios de la compañía norteamericana se preocuparon por hacerle saber a la población de que los temblores son de origen tectónico y no por la perforación en “Dos Hermanas”. A pesar de los esfuerzos de los directivos de la empresa, no todos le dan crédito total y ocurre más de un intento de dañar las maquinarias que se encontraban emplazadas, por ello fue necesario reforzar la vigilancia de estas.  

El 2 de septiembre y el 7 de octubre se sienten nuevamente ligeros temblores en la vecindad, donde se continúa especulando aun sobre la culpabilidad de los trabajos en “La Mina”.

La Atlantic Refining.CD. por su parte, a pesar de no haber obtenido resultados continúa realizando exploraciones en diferentes puntos de la geografía remediana, en busca del preciado líquido, aprovechando para ello las técnicas desplegadas y según el testimonio de Luis García Méndez, de 82 años de edad, estas llegaron hasta la zona costera de Jiquial y Cayo las Vacas.

Para mediados de mes se dan por concluidos todos los trabajos de exploración y junto con ellos la esperanza de la villa de convertirse en una rica zona minera y de hecho en el “Remedios Petrolero” tan necesitado por las masas de trabajadores desempleados.

No conformados los americanos con perder tan jugosa tajada, continuaron con sus exploraciones en otras regiones, al respecto refiere Fortún con fecha del 2 de febrero de 1941 “se dice que hay una mina de petróleo en Camajuaní” [3], donde lógicamente no tuvieron suerte, como tampoco la tuvieron dos años más tarde cuando instalaron todo su equipamiento en Jarahueca, población recién fomentada (1927), producto de la creación del ferrocarril de la línea norte Santa Clara-Morón, la que aprovecharon para su traslado.  

Tras este último intento deciden retirarse por completo de los trabajos de exploraciones petroleras en el centro de la Isla, la que ellos hubiesen querido que fuera una rica y próspera zona petrolera; tronchándosele a la Atlantic Refining.CD. sus intenciones de entrar en la competencia a través del sustancioso negocio de la extracción con sus homólogas norteamericanas ESSO, Texaco y Shel; pues estas solo se dedicaban en Cuba a la importación, refinación y el suministro de combustible. Para ello transportaban el petróleo en sus barcos desde pozos de su propiedad y se lo vendían al Estado cubano a casi tres dólares el barril. Luego el Estado les pagaba por la refinación y la producción de derivados, los que eran vendidos luego, en la red de gasolineras de esas transnacionales.   

Quedando cerrado de esta forma el capítulo de un mal logrado “Remedios petrolero”.

Fotos: archivo de Juan Yera Pérez.

Bibliografía

1- El Faro, prensa local. Lunes 2 de enero de 1939. Editorial El Cayo. M. Gómez 76. Año IX. Núm. 790.

2- José A. Martínez-Fortún y Foyo. Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción. Tomo XI. E.J. Roque, impresor. Remedios 1941. Pág. 73

3- José A. Martínez-Fortún y Foyo. Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción. Tomo XIV. Apéndice sexto. La Habana. 1945. Pág. 20.

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