Historia y cultura. El lombanfula como legado africano en la región central de Cuba

Autores: Lic. Erick González Bello y MSc. Juan Carlos Hernández Rodríguez.

La investigación que originó el siguiente artículo es Premio Anual de Investigación Cultural Juan Marinello 2018 y Premio Academia de Ciencia de Cuba 2019.

La cultura bantú es extensa y compleja en su concepción, marcada por una diversidad dentro de la unidad; lo cual la convierte en un mosaico étnico, en el que se expresan características comunes en el ámbito de la religiosidad, entre ellas el culto a los ancestros y las creencias en los poderes de la naturaleza.  

Para los pueblos bantúhablantes, las potencias trascendentales, aunque independientes, están interconectadas… y conciben el universo como «una vasta red de fuerzas interactivas, ninguna de las cuales puede actuar sin producir una interacción vital en todas las demás fuerzas individuales y, por ende, en la totalidad»[1] del ser. De tal modo, los componentes de la naturaleza son usados para mejorar la vida del hombre, lo que ha permitido desarrollar una especial concordancia hombre/naturaleza.

Con esta personal perspectiva filosófica, el hombre bantú tiene sus propias creencias religiosas y su concepto de un dios creador (Nzambi) es diferente al occidental tradicional, pues está vinculado aún al espíritu del clan ancestral.

Dentro de estas fuerzas naturales el agua adquiere preponderancia… y se ha podido identificar que en el antiguo reino de los bakongo, se practicaba ¾aún se profesa¾ el animismo y el culto a los ancestros, en un intenso vínculo que mixtura al hombre con la experiencia sobrenatural.

Una de estas manifestaciones rituales es la vinculada con las energías acuáticas, práctica que presenta ciertas especificidades crípticas aun entre los propios africanos de esta región.

Estas creencias de los bakongo, relacionadas con ciertos cultos acuáticos, han sido descritas fundamentalmente por los misioneros cristianos belgas y británicos de los siglos XVIII y XIX. Entre ellos, uno de los testimonios más precisos fue el del inglés William Holmas Bentley (1855-1905).

Otro aspecto que este autor destaca es que estas deidades se comunican con los hombres a través de sueños, y la representación de ellos son piedras recogidas en el lecho de los ríos por las personas que han tenido estas revelaciones en sueños o trances; estas piedras son colocadas en recipientes con velas, diferentes especies y vino de palma.[2]

La llamada Ruta del esclavo favoreció la entrada a la región central de Cuba de todas estas creencias y tradiciones culturales: valioso legado que debe ser estudiado y respetado como parte de nuestra identidad cultural, y como testimonio de resistencia de aquellas culturas africanas que nutrieron la formación de la nación cubana. Sin embargo, aún existen numerosos aspectos de estos profundos choques culturales que no se han abordado con suficiente profundidad; como tampoco se han precisado las derivaciones y representaciones que están presentes en la sociedad cubana actual.

No obstante, a pesar de estas limitaciones, está más que demostrada la amplia presencia del grupo bantú[3] en el área centro-occidental de Cuba, lo cual permite asegurar que es el grupo étnico de origen africano más significativo en el centro de nuestro país.

Estudios realizados (aún no agotados) en las zonas de Remedios, Placetas, Camajuaní y Sagua la Grande, en Villa Clara –que evidencian un legado cultural bantú de importancia– han develado las primeras evidencias de ciertas manifestaciones que se creían perdidas en tierras americanas, e incluso desconocidas, y que en África todavía son herméticamente guardadas ante los desconocidos. 

 

Breve panorama histórico-económico de San Juan de los Remedios

La villa de San Juan de los Remedios fue fundada en los primeros años del siglo XVI.[4] Ubicada en la zona costera norte del centro de Cuba, transitó por varias etapas en su economía y estabilización. En el siglo XVI se delimitaron dos centros de poblamiento en la región: Remedios y Yaguajay.[5]  

La economía remediana del siglo XVII fue fundamentalmente ganadera, y lentamente se fue desarrollando el tabaco y el azúcar. Sin embargo, en 1645 ya había un ingenio, lo que evidencia el paralelismo de estas fuentes económicas. El tránsito hacia nuevas opciones financieras sobrevino desde finales del XVIII hasta mediados del siglo XIX, épocas en las que se agregaron a la economía remediana rubros como el cacao, el café y la miel de abejas. Por tanto, el llamado “boom” azucarero de Remedios fue tardío en comparación con otras zonas, pues se presentó a mediados del XIX.

Estas características del desarrollo económico incidieron directamente en la demografía de la villa de San Juan de los Remedios, permitiendo  –al igual que en el resto del área centro-occidental del país– un número significativo de africanos esclavizados pertenecientes a las principales denominaciones metaétnicas llegadas a Cuba, principalmente congo, carabalí, mandinga, mina, lucumí, gangá, macuá y arará, hablantes de múltiples lenguas del grupo lingüístico Niger-congo, de la familia congo-cordofana. A pesar de las imprecisiones de las informaciones de la procedencia de los africanos, las clasificaciones dadas en los diferentes documentos de los mercaderes de esclavos, compradores, libros de asentamientos de bautizos, defunciones, etc. nos ofrecen, no obstante, algunos indicadores generales de las zonas de procedencia de los esclavos que llegaron a esta región de Cuba.  

Apresados de la más brutal manera, la continuidad cultural y la reconstrucción de sus imaginarios populares estuvieron matizados por la rica y variada oralidad: legado y recordación de todo aquello que habían escuchado a sus ancianos.

Con los años fue incrementándose, en cantidad y variedad, la presencia africana en estas tierras. De modo que, el crecimiento de la población esclavizada, que primeramente había respondido al desarrollo de la plantación cacaotera y cafetalera, ahora daba «…respuesta a la cosecha cañera y a la producción de azúcar»,[6] que iba en aumento.

Remedios era la tercera jurisdicción con mayor porcentaje de esclavitud, mientras que su población de pardos y morenos libres era la penúltima de la región. Indicador más que evidente de la magnitud que tuvo la importación de africanos esclavizados; ya por el comercio a través del enclave del Tesico, ya por la compraventa que signaba la movilidad interna, ampliamente reflejada en los archivos parroquiales.

Paradójicamente, el infame comercio ya era en esta etapa ilegítimo para numerosas potencias europeas como Inglaterra, Francia y Portugal, las cuales habían abolido la trata negrera en 1807, 1815 y 1830, respectivamente. Situación internacional que se había visto signada por la firma, entre España e Inglaterra, de un tratado supresor de la trata esclavista en 1817 y puesto en vigor tres años más tarde. 

Sin embargo, los archivos parroquiales de Remedios dan muestra de bautizos masivos de grandes cargamentos de esclavos entre las décadas de 1850 y 1860, muy cerca de las fechas que importantes autores proporcionan como la última introducción de esclavos a Cuba: Fernando Ortiz[7] sitúa el hecho en 1870; mientras, Sergio Valdés Bernal[8] y Miguel Barnet[9] lo hacen en 1873. 

Es importante destacar cómo entre las denominaciones étnicas definidas –obviando imprecisiones ya señaladas anteriormente–, la pesquisa en los archivos parroquiales de Remedios apunta hacia una mayor presencia conga; trayendo consigo que, «toda la parte norte de Las Villas [fuese conocida como] “de la conguería”».[10]

Sobre este apelativo comenta M. Barnet:

El arbitrario calificativo de “congo” se aplicó a la mayor parte de estas expresiones, con la idea más que de fijar, de sugerir un parentesco con el acervo cultural y religioso proveniente del tronco lingüístico bantú [….] zona [….] con diversidad de tribus, dialectos, hábitos y costumbres de vida.[11]

Vemos, pues, que desde el inicio de la trata se generalizó el término congo para designar a todos los esclavos procedentes del área bantú.

Estudios realizados[12] en los archivos de la Parroquial Mayor San Juan Bautista de Remedios registran un total de 2 504 negros de 26 denominaciones étnicas entre los años de 1722 a 1869, tabulados por décadas. Aún están en proceso los datos recogidos en la Ermita de Nuestra Señora del Buenviaje los cuales aportarán nuevas y mayores evidencias al respecto.

Es por ello que, hurgando en documentos y entrevistando a informantes clave –herederos o descendientes de aquellos esclavos–, se pudieron hallar pistas que conducían, inevitablemente, a las prácticas de la Regla de Ifá, la Regla de Ocha, al Palo Monte o Regla Conga y al Lombamfula; asentados desde el siglo XIX en la extensa jurisdicción de San Juan de los Remedios.

En este sentido es bien conocida la presencia de cabildos congos desde el siglo XIX, fundamentalmente en las antiguas provincias de Las Villas y Matanzas, debido a la obra de autores clásicos[13] que se interesaron en recoger la riqueza religioso-cultural de origen africano de diferentes localidades de Cuba. Sin embargo, respecto a su presencia en Remedios solo se limitan a mencionarlos, cuando lo hacen, sin profundizar en sus especificidades. Tampoco lo han hecho los investigadores locales que nos precedieron, quienes no tuvieron previsión y dejaron partir de este mundo a valiosos informantes clave –en su momento tesoros vivos–, información hoy irrecuperable.   

De modo que, siempre se hace hincapié en los «cabildos congos Musundi y Loango [de Matanzas] y [en Las Villas] los Kunalungo o Kunalumbu –[acentuando] el de Sagua la Grande– [los cuales] se destacaron por sus atavíos suntuosos, camisas almidonadas, sombreros de copa, casaca, bastones, ajorcas, pulsos, collares y otros muchos adornos.»[14] O «el Cabildo de los Congos Reales, [que] gozó de mucho prestigio y disponía de una buena recaudación. Los de Santa Clara y Sancti Spíritus, Remedios, Sagua, Santiago de Cuba, también fueron importantes».[15]   

Los autores de esta obra han podido identificar varias casas templo de ascendencia conga que han llegado hasta la actualidad. Respecto a una congregación oficial, se localizó en la bibliografía remediana una Sociedad de los Congos Reales, fundada en el año 1900 y que tuvo una larga existencia hasta 1933,[16] cuando, obviamente, debieron quedar algunos descendientes de los africanos fundadores o ya estos estaban muy ancianos. No obstante, en el siglo XXI, 500 años después de su fundación, familias remedianas son herederas de estas sociedades fundadas por africanos y mantienen los rituales ancestrales.

 Sistemas religiosos de origen bantú en la región central de Cuba

La cosmogonía bantú centra su accionar en los poderes de la naturaleza y en la dialéctica vivencial, sus ramas americanas han heredado esta forma de enfrentar el mundo.

Las tradiciones religiosas de origen bantú, en Cuba, proceden (en su gran mayoría) de la zona H, según la clasificación de M. Guthrie:[17] zona demarcada por los territorios del antiguo reino de los bakongo, cuyo centro cultural fue Mbanza Kongo, al norte de Angola.

El Palomonte es el sistema religioso cubano de origen africano, cuyo origen conduce a esta zona, más practicado en toda Cuba y está organizado las llamadas familias religiosas[18] y su lengua ritual conserva numerosos vocablos del kikóongo, principal lengua bantú llegada a la Isla.[19]

Es imprescindible señalar que –con grandes puntos de contacto con esa expresión– ha sido detectada una manifestación religiosa que comparte muchos elementos: origen, lengua, etc., pero que asume especificidades que la diferencian: el Lombanfula.

A Fernando Ortiz se deben las primeras referencias sobre particulares grupos de origen congo en Cuba. Ya en 1955 advierte el tambor kinfuiti[20] o manfula de los congos de Remedios y Placetas, que acompañaba a un baile y a un canto:

Al kinfuiti por Las Villas también se le dice manfula y se le tiene por tambor de nganguleros o brujos. Mfúlua en congo significa “resurrección” “salir un ser de entre los muertos” y ma es un prefijo que significa “cosa”. Queda pues bien aclarado que manfula significa “cosa para resucitar a los muertos”.[21]

Sin embargo, estos términos no fueron vinculados en ninguna de las obras de este importante antropólogo; algo que sí logró Teodoro Díaz Fabelo en su diccionario, al vincular el vocablo manfula y registrarlo entre los paleros con el significado de ‘resurrección’ o como un ‘tipo de congo’.[22]

Lydia Cabrera se refiere en 1986 a una deidad conga llamada Lomboan Fula sincretizada con el santo católico San Francisco,[23] sin advertir diferencias con otros grupos congos. Según Gema Valdés, este dato lingüístico es incluido en la obra de Fuentes-Schwegler (2005) como deidad palera reconocida por 11 informantes paleros entrevistados por estos autores.[24] 

 

Características del Lombanfula en San Juan de los Remedios

Por todo lo antes expuesto que se nos ha hecho difícil establecer una correcta definición en cuanto a esta corriente y/o forma de expresión religiosa de origen congo que, al parecer, tampoco cuenta con una regla precisa, aunque posee un sistema mágico-religioso con cierta organicidad y estructura.

Por otra parte, los practicantes entrevistados no declaran una definición exacta que permita la reconstrucción del hecho, por lo que nos basaremos, fundamentalmente, en la observación in situ del fenómeno en la ciudad de Remedios; así como en las indagaciones de los archivos parroquiales de la Iglesia Parroquial Mayor San Juan Bautista y la ermita de Nuestra Señora del Buenviaje –ambas en Remedios–, con el objetivo de seguir las huellas y comprobar la existencia de los ancestros mencionados por los lomberos, término con que se autodenominan estos practicantes.

A partir de los nuevos datos estudiados, tanto de las prácticas religiosas acuáticas de la zona del antiguo reino Bakongo como de los datos observados en los trabajos de campo de distintas décadas en Remedios y Placetas, realizamos la siguiente valoración: el Lombanfula es un sistema religioso familiar de origen bantú practicado en el centro de Cuba, fundamentalmente en las zonas de Remedios, Camajuaní y Placetas. Tiene por núcleo el trabajo ritual con el agua y las yerbas; todo lo cual está vinculado al baile, los toques y los cantos en torno a un altar que deposita debajo –como sostén– a las deidades objetivadas en piedras como elementos simbólicos minerales básicos. Además, sus practicantes no tienen en sus acciones rituales vínculos con los ancestros muertos. Estas prácticas son exclusivas de una familia, no por decisión personal, sino por designio recibido por la vía del clan ancestral.

Por otra parte, el Lombamfula posee entidades sobrenaturales en un panteón jerarquizado y encabezado por Sambiampungo (creador y todopoderoso), seguido de Enquita (Santo o Ángel Mayor). Luego aparecen deidades como Cayampemba (que abre y cierra los caminos), Senga (dueño de la salud), Ensimbe (dueña de los pozos y soberana de la belleza y la sensualidad), Ensasi (conocido como Ángel guerrero), Matunga (que ha ido adquiriendo fuerza, también vinculada a la salud, y no puede mezclarse con los otros santos en el altar), Aguandimi meso (dueña absoluta de la visión), Mayala (dueña de las charcas y de la profundidad: en tal sentido, es asociada con la Madre de Agua), entre muchos otros.

La interpretación de los sueños es una característica específica de estas creencias, pues ellos constituyen las vías fundamentales del contacto con sus “ángeles” o deidades. Podemos afirmar que este acto funciona como el núcleo ancestral de las familias que practican el Lombanfula en Cuba y sus ancestros africanos de las zonas del antiguo reino Bakongo que aún mantienen estas creencias.

Como sistema de creencias, el Lombo utiliza el oráculo valiéndose de los caracoles, aunque en Remedios se recurre más al uso de cocos, la posesión mental y la posesión del espíritu. Dentro de sus prácticas se encuentran las de buena suerte, vinculadas al agua, y las ceremonias funerarias, dentro de las que sobresale el “alumbramiento de la tierra”, celebrada nueve días después de la muerte del “cabeza de asiento”.

En Remedios, cuando muere el “cabeza de asiento” se hacen las honras, que desde los tiempos ancestrales se realizaron con rompimiento de platos. Luego, se le pregunta al “fundamento” si se quiere quedar con un sucesor u otro.

Para los lomberos el agua es el elemento natural primordial. Esta tiene un sentido purificador, curativo y ritual. En Remedios, el agua se coloca diariamente detrás de la puerta para evitar la entrada de “lo malo”. El primer miembro de la casa que salga la echa fuera. Los baños, el último día del año, se realizan con agua y yerbas con el objetivo de purificarse para el nuevo ciclo anual. Por otra parte, los trabajos para prevenir o resolver dificultades se realizan con agua, colonia, siempreviva, albahaca y velas.

Una característica de los lomberos remedianos es que utilizan collares (hecho no recogido en otros lugares, como Placetas, donde hay familias lomberas), sin embargo, no tienen correspondencia con los de origen yoruba, por lo que inferimos que no constituyen un hecho de influencia de estas dos creencias que coexisten como en toda Cuba. Los entrevistados han sido reacios a explicar el significado de los collares excepto en el caso de los azules y blancos, dedicados a la bella y sensual deidad Ensimbe, dueña de los pozos, estanques y aguas dulces.

Otra manifestación de los practicantes es la celebración de fiestas llamadas también lombo. Los actuales practicantes recuerdan con nostalgia que, en épocas pasadas, los tres primeros “cabezas de asiento”, o sea, Severo, Esteban-Ángela y Juan Bautista, organizaban la fiesta que duraba varios días y era muy variada. Sobre estos lombos nos relatan las informantes Hilda Mercedes Hernández Urrutia y Martha Rojas Soa:[25]

Se abría al santo lo que venía a la mente. Se cerraba siempre con Tumbulero. Se limpiaba ¾como hoy¾ la casa con las botellas de agua. Yo soy espiritual… Por entonces la ceremonia era más privada: para Juan Bautista y los hijos. Cuando se hacía la matanza era en seco.[26] Cada cual tenía un caldero. No se podía pasar de uno para otro. Luego, pasaba el pueblo.

El Lombanfula es para la familia y para ahijados de confianza. El fundamento está oculto, solo se destapa cuando se le va a dar comida y las mujeres con menstruación no pueden entrar. Solo los hombres atienden el fundamento, que está en Cunayanga[27] (cerca de Jinaguayabo). El tambor comenzaba desde que partían para el rito hasta que regresaban. Comenzaba a las diez de la mañana del Sábado de Gloria… Los hombres se iban para el ritual y los tambores seguían sonando hasta que regresaban del monte el domingo. [28]

Para adentrarse en la historia del Lombanfula en Remedios es necesario remitirse al ingenio San Rafael, luego Jinaguayabo, propiedad de la acaudalada familia de los Rojas y enclave importante para la actividad de comercio de esclavos, debido a su cercanía con el antiguo puerto del Tesico que, aunque ya en el siglo XIX había caído en desuso[29] debido a la habilitación del de Caibarién, conservaba su jerarquía para la entrada de africanos esclavizados a la jurisdicción.

El ingenio fue próspero durante casi todo el siglo y se mantuvo con actividad productiva hasta el año 1894. En 1873 el establecimiento había sido embargado a D. Manuel José de Rojas y Rodríguez[30] que, junto a su hermano Fernando, habían enriquecido su peculio personal –entre otras cosas– por la adquisición de una enorme dotación durante años. Todo lo cual se evidencia en la opulencia de la casa familiar y en los vestigios de la entrada al barracón, que era de patio. La mayor parte de estos barracones habían sido construidos hacia 1855 en los principales ingenios de la jurisdicción, en demanda a la gran cantidad de esclavos que poseía la clase terrateniente de la región.

Por allí entraron, en diferentes oleadas humanas que fueron esclavizadas, Luisa y Severo, los cuales fundaron los primeros “asientos” o centros de prácticas del Lombanfula en la zona central de Cuba. Estos esclavos tomaron, como era usual, el apellido de sus dueños, lo que ha hecho difícil reconstruir sus genealogías hasta la actualidad. 

El 3 de julio de 1854 fue bautizada en la Ermita de Nuestra Señora del Buenviaje la africana de veinticinco años Luisa Rojas, iniciadora del Lombo en Remedios y Placetas, que había nacido en 1829. El 11 de julio de 1860 recibiría el sacramento en la Iglesia Parroquial Mayor San Juan Bautista, de la mencionada villa, el niño de ocho años –también congo– Severo Rojas, venerado por los practicantes del Lombo en Remedios. Ambos esclavos, cuyo grado de linaje es improbable por la diferencia de edad, vivían en la misma dotación y estaban consagrados a las creencias del Lombanfula ya porque pertenecieran a la misma familia o ya por proceder del mismo clan ancestral cuyos designios eran la consagración a las deidades del agua.

El ingenio San Rafael fue un espacio propicio para la convivencia de africanos de variadas etnias, fundamentalmente de origen congo; así como de una población criolla que fue creciendo y recibiendo en herencia un rico legado cultural, más allá de la simple transmisión religiosa. El amplio barracón, como lo atestiguan sus ruinas, fue el recinto que permitió la interculturalidad y el mestizaje entre aquellos que llevaban un tiempo en el lugar, los descendientes y los que con frecuencia entraban por el puerto cercano, muchos de los cuales iban a formar parte de la misma dotación.

Sin embargo, la vida del esclavo fue mucho más que el látigo y el ingenio. Ellos desarrollaron un sistema articulado que permitió la asimilación del capital cultural de unos y otros, conllevando la celebración de fiestas con danzas, música y comidas, recordando (y recreando) sus tierras de orígenes, elementos de cohesión para la religiosidad, que más tarde se impregnó en lo cotidiano y desarrolló un profundo sentido identitario.

Luisa Rojas obtuvo la libertad y se trasladó del ingenio «a Remedios, donde [continuó] trabajando como doméstica en la familia Rojas.»[31] En la villa contrajo nupcias con el también africano Joaquín Camejo y ya con un hijo, Manuel, nacido el 1 de enero de 1879, se trasladó hacia Placetas, donde llevaron la práctica de sus creencias. Estas interrelaciones entre San Juan de los Remedios y Placetas a través de los lomberos se mantuvieron durante siglos pues todavía en los siglos XX y XXI hay vínculos genealógicos entre ambas ramas. Recordemos que en la década de los 70 fue entrevistada en Remedios por la Dra. Gema Valdés la descendiente de Luisa Rojas, Irene Camejo Rojas. Estas posibles relaciones interfamiliares fueron aclaradas en la reconstrucción genealógica.  

Con el establecimiento de Luisa Rojas y su esposo Joaquín Camejo en Placetas, el Lombanfula en Remedios perdió a dos de sus mayores exponentes, promotores y “cabezas de asiento”. La pareja comenzó en la nueva población una rama que pervive hasta nuestros días con total vigor.[32]

Sin embargo, en el antiguo ingenio San Rafael se continuó el culto lombo

Donde se unen el río con el mar se llama Cunayanga, que es donde está el fundamento de nuestra rama de Remedios. Antiguamente se usaba el “santo lavao” o “santo congo” que, en el lombo no lleva ceremonia de “asiento”, pues se trasmite de generación en generación. Si hay padrino de descendencia lombo, pregunta al padrino si puede entregar lombo y este responde.[33]   

Probablemente, fue Severo Rojas el “cabeza de asiento” en la zona de San Rafael, durante toda la segunda mitad del siglo XIX. Sin una descendencia comprobada, acogió a Esteban como un hijo; el cual, nacido en la misma dotación, le daría continuidad a estas prácticas.

Cuando nos remitimos a los archivos parroquiales, la partida bautismal de Esteban Rojas dice que nació el 31 de julio de 1872, «hijo de Cristina Criolla esclava del ingenio “San Rafael”: fueron padrinos José Congo y Dolores Criolla». En la misma no se identifica el nombre del padre, dato que es corroborado en la Certificación de Matrimonio de Esteban con Ángela Rojas, expedida –por solicitud nuestra– el 3 de abril del 2013 en la Iglesia Parroquial Mayor San Juan Bautista de Remedios. En este documento tampoco se menciona el nombre del padre y a la madre se le cambia el apellido de “Criolla” por el de “Rojas”. 

Lo cierto es que Esteban vivió próximo a Severo Rojas, del cual recibió los primeros rudimentos para iniciarse en la práctica del lombo. Más tarde, se establece en Sitio Bonito, muy cerca de Jinaguayabo, donde continúa con su asiento. 

El tambor comenzaba el Sábado de Gloria a las 10.00 de la mañana, que era cuando resucitaba el Señor. Se paraba para almorzar y luego se continuaba. Se usaba harina, chivo blanco, gallo blanco, gallina amarilla, que se le ofrece a Ensimbe, entre otros.

Para llevar las ofrendas al “fundamento” se escogían tres hombres, quienes dejaban la comida en el lugar indicado y se iban sin mirar para atrás. Ellos cuentan que sentían cómo los santos se repartían la comida. Cuando regresaban, estaban los platos vacíos.

Mi mamá Felicia Rojas, que era sobrina de Ángela, me contaba que en Sitio Bonito la fiesta duraba tres días con sus tres noches. Me contó que una vez vino gente de Placetas para probar el “fundamento”… El dueño del “fundamento”, tío Esteban, que era muy sereno y se sentaba al lado del altar, mandó a buscar a la familia y a los ahijados de la mesa. Les contó que venía gente de Placetas a probar el “fundamento” y que nadie se mezclara con ellos.

Como a las diez de la noche predijo: “Viene la gente” y mandó a preparar agua en tinajas y latas. Los hombres venían con pañuelos de colores y machetes… y fueron al altar para saludar. Después empezaron a tocar y a montarse con “santos de Palo” [Monte]. Entonces, una ahijada de la mesa, desobedeciendo, salió a bailar y uno de los santos que trajeron los visitantes le dio vueltas y dio un “volío” y se partió la cadera… Entonces empezó una guerra: los de allá con machete y los de casa con agua. Cuando los santos se le fueron se marcharon del lugar. [34]

Esteban contrae matrimonio con Ángela Rojas, doce años menor, en la década de 1890, aunque fue asentado en los registros parroquiales el 9 de agosto de 1913 en el Tomo 4 General, fol. 8, No. 8. Este fue un matrimonio que, continuando la tradición heredada, mantuvo vivo el linaje lombo en Remedios. A la muerte de ambos pasan a ser Cabeza de asiento, sucesivamente, sus hijos adoptivos Juan Bautista Rojas (sobrino de Ángela) y Encarnación Ruiz; más tarde, Felipa Ruiz (hija de Encarnación) y por último, María Erina Enríquez Ordaz, que había sido acogida como sobrina por las Ruiz y en cuya casa el culto continuó activo. Esta última, entre otros descendientes de los Rojas, fueron informantes clave de vital importancia para este estudio.

En esta práctica, la transferencia del “cabeza de asiento” se trasmite por lazos de parentesco a la descendencia. Sin embargo, para ellos el concepto de familia tenía una dimensión macro contenedora no solo de padres, hijos, hermanos, tíos, sobrinos y primos; sino, también, de ahijados de la casa que muchas veces, siendo amistades o vecinos, eran acogidos como parte del núcleo familiar y, por tanto, con todos los derechos socio-religiosos dentro del grupo. De ese modo se funde la familia parenteral con la familia religiosa.

Esta idea del desarrollo y fortalecimiento grupal quizás estuviese cimentada en la necesidad sostenida durante siglos –impostergable por más tiempo ya en los finales del siglo XIX– de la (auto)ayuda y el (auto)reconocimiento de sí mismos como comunidad portadora de una riqueza cosmogónica ancestral. Otro factor que puede haber influido en el mantenimiento de estos rituales es su carácter de designio y no de deseo, con el peligro a castigos de deidades en caso de que no se respetaran las bases que dictan los preceptos del clan designado con un lombo.

Con la muerte de Encarnación Ruiz, la única cunanso activa del Lombanfula en Remedios perdió importancia de Cabildo, pero hoy –como antaño– se mantienen los rituales y se celebra su principal fiesta el Sábado de Gloria, a la que asisten los practicantes de esta expresión religiosa, muchos de los cuales poseen elementos sincréticos con la Regla de Ocha.[35] Esta característica es frecuente entre los practicantes actuales del Lombo, ya que muchos de ellos son creyentes de religiones de origen yoruba y de las de origen bantú simultáneamente, coexistiendo ambas creencias sin que haya contradicciones en sus prácticas; sino complementariedad inclusiva.   

La liturgia del Lombanfula, en esencia, continúa siendo la misma. Como en tiempos pasados:

El día que se le da comida y se saca el “fundamento” solo entran algunos miembros de la familia, no todos. Luego se guardan debajo del altar. El “fundamento” mayor, el del río, no se mueve… Ese continúa allí, desde siempre. Hace unos años todavía iban jóvenes de la familia hasta el río… Pero eso hoy se dificulta un poco.

Por otra parte, la mujer recién parida no podía, ni puede, acercarse a la mesa; ni tampoco las personas desfachatadas… Esteban era muy cuidadoso de eso.

Ah, puede que el altar tenga varios fundamentos. Por ejemplo el de Mery, aunque el principal es Matunga, que lo tuvo desde sus orígenes.[36]

María Erina Enríquez Ordaz, última “cabeza del asiento” designada, establecía comunicación con Matunga, potente deidad que ampara a los enfermos. Los practicantes del Lombo la sincretizan con San Lázaro.

Sin embargo, esta no fue la única familia practicante del Lombanfula en Remedios. A fines del siglo XIX fue abierta otra cunanso: la de la africana Rosalía Hernández, continuada por su hijo Tomás Aquino, cuyo culto anual ocurre el 24 de junio, día de San Juan. Durante la primera mitad del XX, se abrieron otras como la de Trinidad Martínez y la del matrimonio formado por María Sanabria y el sagüero José Delgado: la primera, desprendida de la Madrina del altar de los Rojas, Rita Martínez, no tuvo una fecha fija para desarrollar sus ritos; y la segunda, celebraba el 13 de junio: día de San Antonio. En la actualidad ambas se encuentran inactivas, aunque los atributos son atendidos por sus descendientes.

El “asiento” de Rosalía Hernández fue fundado en la antigua calle de la Soledad, actualmente Adolfo Ruiz, cerca del Ejido sur de la ciudad.

El insigne historiador José A. Martínez-Fortún y Foyo anota que el 23 de septiembre del año 1900, «tronó el tambor y hubo baile en la casa de los congos de la calle de Adolfo Ruiz.»[37] Y, aunque no identifica el lugar ni los nombres, nos inclinamos a pensar que se tratase del asiento de la africana Rosalía Hernández, de origen congo –según testimonios–  y único “asiento” sito en aquella calle: el cual sería continuado en la persona de su hijo Tomás Aquino y, posteriormente, por otros descendientes.    

La confusión respecto a los orígenes familiares, quizás, se deba a la ruptura en la oralidad histórica a través de las diversas generaciones; algo que acentuó el intimismo por el que ha atravesado esta importante cunanso del Lombo en Remedios. Esto hizo que la figura de la africana fundadora se mitificara y que algunos de los más jóvenes ni siquiera la conocieran.

Este estudio genealógico ha sido un aporte notable para entender los orígenes de esta rama familiar del Lombanfula en la región de Remedios; al poderse reconstruir la familia Hernández-Jova a través de varias generaciones.     

En este “asiento” los practicantes colocan velas y flores con los colores de las bandas;[38] pero, fundamentalmente, blancas. Las amarillas, verdes y rojas, se usan mientras se realizan los trabajos. Las últimas se les colocan a los mayores y, además, se las sitúan al que se monta. Estos practicantes también usan collares de colores: entre ellos, blancos, azules y rojos; los cuales representan a sus deidades y son colocados en las botellas con agua.  

Elegua ¾sin tilde¾ es la única deidad que va debajo del altar, separado de las demás. La piedra mayor, llamada la Cuerúa, se coloca al centro, a la izquierda se ponen las piedras oscuras y a la derecha, las blancas […] Para lavar las prendas se utiliza agua y hojas de trébol, caisimón y platanillo, que deben crecer en el patio de la casa. Cada hijo tiene su propia piedra, la cual debe ser atendida con agua en su tinaja. En la ceremonia se bañan con el agua hervida con hojas de platanillo, trébol y caisimón. El toque se realiza con tambores, chequerés y campanillas… Y cuando se entra al altar, antes de tocar, se toma el agua de las botellas y se dan tres saltos grandes. El agua para nosotros tiene un sentido purificador y bendito. Cuando se realiza la matanza, las piedras comen en su platón y cada una pide tres o cuatro cabezas de carnero o chivo con tarros. Pero antes hay que saludar a los animales. Cuando los santos comen, se le encienden velas y no se puede entrar al cuarto. La matanza comienza por el mediodía y debe terminar antes de la medianoche. Luego, a los tres días, se lavan con abundante agua.[39]

En otro lugar se colocan en jícaras frutos de la tierra como el maní y el ajonjolí; así como rositas de maíz. Es necesario especificar que deben ser tostados y no en dulces. Además, para entrar al cuarto, los practicantes –de la familia o escasos invitados– se deben descalzar. Cuando comienza la ceremonia primero bailan los jóvenes y luego lo hacen los mayores.

Respecto a la casa de María Sanabria nos parece oportuno transcribir elementos de la entrevista realizada a Caridad Gutiérrez (nieta de Luisa María, la hermana de María) y actual custodia de los atributos.[40] 

El dueño de la casa se llamaba José Delgado que era el esposo de Dulce María Gutiérrez, que fue la que quedó después que él falleciera. Sanabria era un apodo, le decían así por el padre, pero él nunca la reconoció. José fue el promotor de esto y era de Sagua, mi tía era de aquí de Remedios.

Se hacía la fiesta todos los 12, amanecer 13 de junio, día de San Antonio. Ella, luego que él murió, continuó con eso hasta que las facultades se lo permitieron, porque después enfermó. Una vez fallecida, yo me quedé en la casa y una fiesta como tal, con toque, más nunca se ha podido dar, dado la economía. Pero sí, los días de San Antonio ponemos dulces […] y le hacemos la “placita”. Cuando no tenemos recursos, los lavamos, porque ellos requieren de mucha agua fresca […] Se les echa bastante agua fresca. Ellos ya se han deteriorado mucho. Son santos tallados, muy bonitos… y como por salud pública no podemos mantenerlos con mucha agua, cuando voy a limpiar les hago así [hace gesto con la mano] y los rocío.

Al respecto, Dulce María Morrel,[41] hija de crianza de la famosa lombera, también ofrece importantes datos a partir del testimonio propio:  

Después que lavas a los santos le echas agua. ¡Ellos como no pueden estar es secos! Antiguamente, se hacía la matanza… Se usaba el agua, la comida, los cantos, los rezos […] Se mataban distintos animales, pero era el que te pedía ese santo, no era cualquiera, no. Me parece que el santo era Ensimbe, creo que sí […]

Una de las casas fundadoras del Lombo en Remedios era esta de María Sanabria. Esa y esta de Mery son las más antiguas. También estaba la de Aquino Hernández. Él era mi padrino y era veterano de la Independencia. Sus hijos y nietos han continuado con la tradición.

Respecto a la dicotomía entre santo lavao y santo parao surgida con el avance de la investigación, la misma Caridad Gutiérrez, que es católica practicante y participa de las actividades en la cunanso de María Erina Enríquez Ordaz, dice:

Todos mis antecesores por parte de mi papá y mi mamá, que eran descendientes del África, y se asentaron en el ingenio San Agustín, todos tenían “sus gracias”, pero nadie tenía el santo hecho. Antiguamente la gente no se hacía santo como ahora, tenían sus gracias y hacían múltiples cosas, pero nadie tenía el santo hecho. Incluso mi abuelo, Bernardo Piedra, que era un gran palero y sabía mucho de estas cosas, tampoco nunca tuvo santo.[42]

El “fundamento” del matrimonio conformado por la remediana Trinidad Martínez y el yaguajense Ramón Boffill, también adquirió importancia dentro de las cunanso del Lombanfula durante la primera mitad del siglo XX en Remedios.

Rita Martínez, la madre de Trinidad, había sido madrina de la boda de Esteban y Ángela Rojas, asentada el 9 de agosto de 1913; además, se había desempeñado como madrina del altar de la conocida pareja lombera, bajo la cual aprendió los rudimentos de su religión.

En este nuevo “asiento” ocurre lo antes descrito sobre la transmisión no sanguínea, sino a través de los lazos de un parentesco adquirido. Trinidad Martínez –quien vivió 102 años– había sido acogida por el matrimonio de Juan Bautista Rojas y María Lapeyra, quizás, por el vínculo que su madre había tenido con Esteban y Ángela.  

Cuando Trinidad (Trina para sus familiares y conocidos) se casó con Ramón Boffil, este realizaba trabajos junto a su “suegro” Juan Bautista. De ahí que la nueva pareja asimilara –y practicara activamente– la religión de sus mayores.  

Sin embargo, cuando el asiento de los Rojas pasa a tener como “cabeza” a Encarnación Ruiz (hermana de crianza de Juan Bautista), Trinidad y Ramón deciden establecer una nueva cunanso, desprendida del “fundamento” original.

Actualmente, por la pérdida de la continuidad histórico-cultural, la familia consanguínea del matrimonio de Trinidad y Ramón no continúa con los ritos. Algunos practican el catolicismo, aunque acompañan a las deidades durante el ritual. Únicamente su hijo Bonifacio Boffil Martínez –evocando las prácticas de sus padres– realiza la atención anual del “fundamento”, aunque requiere los servicios del babalao Pedro Esquerra para atender los atributos, lo que evidencia en el proceso histórico cubano la interrelación de tradiciones religiosas de origen africano de diverso origen.  

 

Encauzando la etapa conclusiva de este artículo, y con el abierto objetivo de recabar la mirada sobre la importancia de esta expresión religiosa africana que entró a Cuba –en tanto no se demuestre lo contrario– a través de zonas remedianas, evocamos las palabras de Martha Rojas, sobrina-nieta de Ángela Rojas, la esposa de Esteban:    

El que parió todas las ramas del Lombo en Remedios, Camajuaní y Placetas fue Esteban Rojas. ¡Esta es la rama más antigua! Cuando se casó con Ángela, que era partera, ya tenía su “fundamento”.

Siempre tenía el patio lleno de animales y cuando había fiesta le decía a Ángela que atrapara uno […] Ellos trabajaban siempre con agua clara y la comida que usaban era el chivo blanco, las gallinas amarillas, blancas o jabá y el carnero blanco.[43]  

Sin dudas, la apreciación de la informante ¾aunque vinculada a la familia¾ no va más allá de los recuerdos evocados en sus años de infancia o los comentarios escuchados a sus mayores. Aunque su testimonio puede ser parcializado, es incuestionable la primicia de este acercamiento a una de las expresiones de la religiosidad de origen africano más desconocidas de Cuba, desprendido de la profundidad en la reconstrucción auténtica, que remite a un amplio pesquisaje por parte de los autores y servirá de marco para iniciar nuevas búsquedas.  

Resumiendo lo expuesto hasta ahora, podría concluirse enunciando componentes esenciales de esta práctica del modo siguiente:   

  1. Existe un receptáculo mágico denominado fundamento o prenda (palanganas y/o jícaras), depositario de sustancias de origen mineral, que son consideradas mágicas.
  2. Es una práctica ritual de carácter familiar con un concepto de familia amplio, vinculado al tipo de organización de clan africano.
  3. Por ser un designio familiar revelado por una deidad, su práctica no es una elección personal, sino un deber familiar. Si no se cumple con las deidades puede ser castigada toda la familia.
  4. Los practicantes poseen creencias en un Ser Supremo llamado Sambiampungo, así como en otras entidades espirituales entronizados como Ángeles Mayores. Todos rodeados de un panteón con deidades propias. Entre ellas están Ensimbi y Enquita.
  5. El agua es un elemento preponderante para realizar ceremonias, curaciones y limpiezas. La confluencia del río con el mar es un lugar sagrado para los lomberos y las piedras recogidas en los lechos de los ríos por creyentes que han tenido determinadas revelaciones en sueños son sagradas y veneradas.
  6. Los toques, acompañados de cantos y bailes, favorecen la actuación de los “ángeles” y toman también el nombre de lombos.
  7. En el Lombo no se trabaja con muertos.
  8. La consulta oracular no es frecuente. Sin embargo, se realizan premoniciones fundamentalmente a través de sueños. Esta es la forma de entrar en contacto con las deidades del Lombo.
  9. El sacrificio de animales responde a sus creencias animistas.
  10. Las ofrendas se realizan con bebidas y comidas.
  11. El (o la) “cabeza de asiento” que atiende el “fundamento” se trasmite, indistintamente, por la vía patrilineal o matrilineal, casi siempre por relación de linaje parenteral.
  12. En un largo proceso de transculturación, el Lombanfula en Cuba ha tenido cambios en sus rituales, mezclas con otras religiones africanas y europeas y actualmente es una creencia que ha tomado matices propiamente cubanos con sus raíces en África.

Sin embargo, antes de finalizar, consideramos pertinente –e imprescindible– establecer diferentes parámetros que permitan conformar criterios sólidos en torno a los vínculos y diferencias entre las variantes del sistema religioso del Palomonte practicado en Cuba y el Lombanfula practicado en el centro de la Isla, específicamente, en Remedios, Placetas y algunas zonas de Camajuaní, en la provincia de Villa Clara. Por su aporte, reproducimos la tabla comparativa entre estas expresiones religiosas, realizadas por los autores de este texto:

 

Parámetros

Palo Monte

Lombanfula

Sistema de creencias

Semejanzas

– Poderes naturales.

– Poderes naturales.

– Veneración de los espíritus.

– Veneración de los espíritus.

Diferencias

– Decisión personal y amplia de práctica.

– Designio familiar de práctica.

– Objetos naturales:

Palos (Enganga[44])

– Objetos naturales:

Piedras

– Espíritus denominados:

     Empungus

– Espíritus denominados:

    Ángeles o Santos

Prácticas rituales

Semejanzas

Animismo: algunos espíritus o empungus habitan dentro del Enquisi representados por elementos de la naturaleza. 

Animismo: algunos ángeles o santos habitan dentro de las piedras colocadas en jícaras o palanganas. 

Diferencias

– El altar (receptáculo, caldera o enganga) es un espacio consagrado lleno de tierra sagrada, palos, restos humanos, minerales y otros objetos.

– El altar (conformado por jícaras o palanganas) es un espacio consagrado lleno de piedras y agua. Encima se colocan imágenes católicas.

 

– Trabajan con un “muerto o con su espíritu, que actúa como guía para todas las actividades religiosas que se relacionan con la enganga.

– Trabajan con agua; yerbas como la colonia, la albahaca, la siempreviva y el trébol; y velas, que ayudan a repeler lo malo.

 

– Oráculo:

§ Chamalongo (utiliza conchas o discos de varios materiales, a veces cáscaras de coco).

§ Bititi Mensu (usa el cuerno de un animal santificado tapado con un espejo).

– Oráculo (infrecuente):

§ Sueños (medio utilizado por los ángeles o santos para revelarse)

§ Posesión mental o del espíritu.

§ Cocos, muy rara vez.

§ Caracoles, muy rara vez.

Sincretismo con:

Catolicismo,  Espiritismo,  Regla Ocha

Semejanzas

– Uso de la cruz cristiana e imágenes de santos católicos (en el palo cristiano).

– Uso de la cruz cristiana, velas e imágenes de santos católicos.

 

– Algunas entidades están entronizadas con santos católicos o del panteón yoruba.

– Algunos ángeles o santos están entronizados con santos católicos o del panteón yoruba.

Diferencias

– En algunas casas palo se realiza una misa espiritual para identificar a los espíritus que ayudarán a desarrollar una vida

(influencia del espiritismo de Allan Kardec).

– El ritual no tiene semejanza con las misas espirituales o del culto católico.

– Uso de botellas contentivas de agua, con sentido purificador (confluencia con el catolicismo).

– Los altares semejan a los altares de cruz del catolicismo.

Panteón

Semejanzas

Ensambi  (Creador)

Sambiampungo (Creador)

Empungo Lombua Enfula: Nombre que se le da a la prenda.

– Empungo Lombua Enfula: Deidad que no ha podido ser identificada con precisión.  

– Enquita: Espíritu, generalmente maligno. Camino de centella.   

– Enquita: Ángel Mayor. 

 

– Ensasi o Siete rayos: Dios del trueno y el fuego. Representa todas las imperfecciones y virtudes del hombre y la belleza viril.

Ensasi: Ángel guerrero. Deidad de los truenos. Su color es el rojo vivo. Sus hierbas son la artemisa, la albahaca blanca y la morada.

Diferencias

Espíritus: Son de 4 tipos

1. Empungu (en plural: Quimpungulu), deidades que representan aspectos de la naturaleza:

§ Ensamba: La muerte. Madre de Ensambi.  

§ Mama Calunga: Madre agua. Diosa de los océanos. Dueña de la sabiduría.

§ Gurufinda: Madre naturaleza.

§ Encuyo: Lucero que abre paso a todas las religiones bantúes. Deidad de los bosques y caminos, guía y equilibrio. Primera ganga que se fundó en África y en Cuba.

§ Lafo Cuyo: Nombre de los fundamentos del Lucero Nkuyo.  

§ Chola Guengue: Dueña de los ríos, el amor, la fertilidad y la magia amorosa. Diosa de la riqueza y los placeres.

§ Mama Quengue: Tiembla tierra.

§ Sarabanda: Dueño del metal, del machete y del acero.  

2. Bacalu (deidades que representan ancestros).

§ Pandilanga: Mayor que viene del tiempo de Langa.

§ Enpungu Enfútila: Cordero mágico muy viejo.

3. Enfuri (deidades errabundas o fantasmas).

4. Enfumbe (deidades anónimas. Identidad).

§ Endoki: Muerto congo que manda a la prenda. Representa la casa, el fundamento.

§ Endundu: Fantasma. Guardiero protector.

Ángeles o Santos: No tienen diferenciación.  

§ Cayampemba: Abre y cierra los caminos.

§ Guanasenga, Monasenga o Senga: Dueño de la salud.

§ Matunga: Se relaciona con la salud. No se mezcla con otros santos del altar.

§ Ensimbe: Dueña de los pozos, de la belleza y la sensualidad.

§ Aguandimi Meso: Dueña de la visión.

§ Sácara: Deidad que come de la basura. Semejante a Elegguá.

§ Muilo: Mensajero del Lombo. Cuando venía, los niños tenían que estar sentados sin moverse. Era misterioso.

 

 

 

Basamentos litúrgicos de mayor peso

Semejanzas

– Capacidad para guardar secretos. Carácter críptico. 

– Capacidad para guardar secretos. Carácter críptico.

– Respeto a los hombres santos, maestros, sacerdotes y Tata-engangas.  

– Respeto a los mayores en religión, Cabezas de Asiento mamas o tatas.

– Voluntad de invulnerabilidad.

– Voluntad de invulnerabilidad. 

Diferencias

– Dominio del monte.

– Dominio del agua.

– Relación directa con los espíritus de los difuntos.

– Relación directa con las deidades.

Axioma o ley general

Semejanzas

– Búsqueda de los caminos para establecer la mejor comunicación con Ensambi.

– Búsqueda de los caminos para establecer la mejor comunicación con los ángeles o santos

Diferencias

– La enganga es una totalidad orgánica. No es posible separarla sin destruirla.

– En el altar, conformado por varias deidades, siempre tiene primacía aquella que se venera en la casa.

Base lingüística

Semejanzas

Kikóongo

Kikóongo 

Diferencias

–                      

–                      

 Los estudios sobre esta práctica religiosa continúan en la ciudad de Remedios –con la entrevista a nuevos informantes clave– para desentrañar esta joya de la antropología cubana.

Notas y citas bibliográficas

[1] Bartolomé Burgos: Las religiones tradicionales africanas, en: www.africafuntacion.org.spip.php.article15868, p. 4.

[2] Gema Valdés Acosta lo refiere en El lombanfula en Cuba, Editorial Capiro, Santa Clara, 2018, pp. 22 y 25.

[3] Ver las obras de Guerra-Núñez, González Bello y Hernández Rodríguez referenciadas en la bibliografía.

[4] Para ampliar lo relacionado con la fundación de Remedios véase las obras de Venegas Delgado, Martínez Escobar, Martínez Fortún y Fabregat Borges referenciadas en la bibliografía.

[5] Ver artículo de Venegas Delgado «Consideraciones en torno a la economía remediana colonial». En Islas (67), 1980, p. 19.

[6] Ídem., p. 23.

[7] José Luciano Franco lo cita en Comercio clandestino de esclavos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1980, p. 389.

[8] Sergio Valdés Bernal. «Las lenguas africanas y el español coloquial de Cuba», Revista Santiago 31: 81-110.

[9] Miguel Barnet. «Sobre los cultos congos de origen bantú en Cuba», La fuente viva, Casa Editora Abril, La Habana, 2011, p. 248.   

[10] Miguel Barnet. Biografía de un cimarrón, Editorial Gente Nueva, La Habana, 1967, p. 70.

[11] Miguel Barnet. «Sobre los cultos congos de origen bantú en Cuba», La fuente viva, Casa Editora Abril, La Habana, 2011, p. 248.

[12] Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez. Presencia multiétnica africana en San Juan de los Remedios (1722 a 1869), 2002, documento inédito.

[13] Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Miguel Barnet, Jesús Fuentes Guerra, entre otros,

[14] Miguel Barnet. Ob. Cit., p. 249.

[15] Lydia Cabrera. Reglas de congo, palo monte, mayombe, Peninsular Printing, Inc. Miami, 1979, p. 15; en Miguel Barnet. «Sobre los cultos congos de origen bantú en Cuba», La fuente viva, Casa Editora Abril, La Habana, 2011, p. 250.  

[16] Para ampliar la información sobre este cabildo véase a José A. Martínez-Fortún y Foyo en sus Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción, Imp. Pérez, Sierra y Comp., La Habana, 1930, t. I

[17] Hay muchas clasificaciones etnolingüísticas de África, pero la de M. Guthrie es la más utilizada. Para ampliar véase el texto de este autor referenciado en la bibliografía.

[18] El concepto de familia religiosa ha sufrido un proceso de cambios desde finales del siglo XX: de grupos de africanos y descendientes unidos por etnia y, por ende, religión, centrados alrededor de un Tata enganga, a creyentes (independientemente de color de piel y procedencia) vinculados por un Tata enganga o sacerdote del sistema de Palo Monte. La familia religiosa está condicionada por el proceso de iniciación en determinada práctica religiosa, con independencia de otros vínculos de ascendencia-descendencia o matrimonial.

[19] Gema Valdés Acosta (2001): “Aspectos sociolingüísticos de remanentes del kikóongo en Cuba”: Actas. VII Simposio Internacional de Comunicación Social. Centro de Lingüística Aplicada. Santiago de Cuba. Editorial Oriente/Consiglio Nazionale delle Ricerche, pp. 197-2001. ISBN: 84-7496-848-8 y Gema Valdés Acosta  (2002): “Restos lingüísticos del kikóongo en Cuba”. Actas. VII Conferencia Internacional de Cultura Africana y Afroamericana. Centro Cultural Africano “Fernando Ortiz”. Santiago de Cuba, pp. 63-69. ISBN: 959-242-075-0.

 

 

 

[20] Respetamos ortografía del autor en todos los vocablos de origen bantú, aspecto aún no resuelto en el siglo XXI.

[21] Véase a Fernando Ortiz, Instrumentos de la música afrocubana, Ministerio de Educación, La Habana, t. v, 1955, página 155.

[22] Véase a T. Díaz Fabelo, Diccionario de lengua conga residual en Cuba, pág. 84.

[23] Véase a Lydia Cabrera Reglas de Congo Mayombe: Palo Monte, pág. 128.

[24] Véase Fuentes Guerra –Schwegler Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe, p. 212.

[25] Entrevistas realizadas por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el 30 de marzo del 2013, Sábado de Gloria.

[26] Este sintagma lo usan para especificar que no se usa agua caliente para preparar los animales que servirán de alimento.

[27] Véase el término en el Glosario. 

[28] Véase nota 60.

[29] Cerró al comercio en el año 1819.

[30] Hijos y herederos de D. Manuel de Rojas: Coronel del Batallón de Milicias de las Cuatro Villas y Comendador de la Real Orden Americana de Isabel la católica. Este ilustre personaje nació en 1777 y falleció el 19 de abril de 1850 a los 73 años. Al morir era viudo de la remediana descendiente de italianos Dña. Catalina de la Torre (Libros de Defunción de Blancos de la Parroquial Mayor San Juan de los Remedios, t. 9, partida 1562, fol. 142 v). 

[31] Héctor González Fuentes, María J. Martínez Alemán y Maibelín Carrasco Pérez. Op. Cit., p. 14.

[32] Recordemos que la familia placeteña Rojas Delgado recibió en el año 2009 el premio Memoria Viva por conservar los cultos de Lombanfula.

[33] Martha Rojas Soa (sobrina-nieta de Ángela Rojas). Entrevista realizada por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el 30 de marzo del 2013: Sábado de Gloria.   

[34] Marta Rojas Soa. Testimonio recogido por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el lunes 24 de febrero del 2014.

[35] Hilda Mercedes Urrutia (Iyalocha), madre del babalawo Frank Socarrás. Además, a sus 95 años es reconocida como la Santera Mayor de Remedios. Está consagrada a Changó. Por su parte, la propia María Erina (“Cabeza del asiento” hasta el año 2015) era hija de Obbatalá.  

[36] Marta Rojas Soa. Testimonio recogido por Juan Carlos Hernández Rodríguez y Erick González Bello el lunes 24 de febrero del 2014.

[37] Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción., Imp. Pérez, Sierra y Comp., La Habana, 1931, t. V, p. 40.  

[38] Especie de cintas que se colocan en el cuerpo, dando distinción.

[39] Entrevista realizada por los autores a Dayana Arró Griñán, tataranieta de Tomás Aquino Hernández, el 12 de julio del 2013. La informante es instructora de la Brigada José Martí.

[40] Entrevista realizada por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el 30 de marzo del 2013. 

[41] Ibídem.  

[42] Entrevista realizada por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el 30 de marzo del 2013.    

[43]Entrevista realizada por Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez el 30 de marzo del 2013: Sábado de Gloria.

[44] Hemos utilizado la ortografía de los datos canónicos establecidos por Valdés Acosta en las obras referenciadas en la bibliografía.

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Libros de Defunción de pardos y morenos, siglo XIX, Ermita Nuestra Señora del Buenviaje. Remedios.

Libros de Defunción de pardos y morenos, siglos XVIII y XIX, Parroquial Mayor San Juan Bautista. Remedios.

Libros de Matrimonio de pardos y morenos, siglo XIX, Ermita Nuestra Señora del Buenviaje. Remedios.

Libros de Matrimonio de pardos y morenos, siglos XVIII y XIX, Parroquial Mayor San Juan Bautista. Remedios.

Carta de relaciones 1544, del Obispo Diego Sarmiento. Real Academia de la Historia. Colección de Documentos. La Habana, 1891, t. VI.

Censos de la República de Cuba. Archivo Histórico Municipal de Remedios, 1907.

 

Prensa remediana del siglo XIX consultada:

Periódico local Boletín, Bisemanario económico y mercantil, Remedios, 1859.

Periódico local El Criterio Popular, Remedios, 1878.

Periódico local El Remediano, 1897.

 

 

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