El Coronel Piedra

Autor: Joel Pérez Soto.

Colaboración de la sección de Base de la UNHIC en Remedios.

El Coronel del Ejército Libertador Manuel Piedra Martel ve la luz por primera vez el 25 de septiembre de 1868, en las cercanías de Cifuentes, antigua provincia de Las Villas, a los pocos días de iniciarse la primera gesta por la liberación de Cuba contra el colonialismo español.

Hijo de Alejandro Piedra y Cruz y de Leonor Martina Martel y Rodríguez, ambos descendientes de agricultores matanceros medianamente acomodados; arruinados por los efectos de la guerra y la muerte de su padre en combate, quien era miembro del Ejercito Libertador, cuando solo contaba Piedra con 6 meses de nacido, lo que obliga a su madre a labrar la tierra con sus propias manos para poder sostener a sus tres primeros hijos. 

En sus inicios tuvo una vida un tanto errante entre el Ingenio “La Panchita”, El Hatillo, Santa Clara, el ingenio “San Jorge” en las proximidades de Sagua la Grande y La Habana.  

Dentro de las labores que realizó estuvieron: la de brasero en la construcción de ambas vías para el ferrocarril, ayudante en una cigarrería, ayudante de platero, bueyero en una alfarería donde era el encargado del tiro y acarreo del material, sitiero, bagacero, mensajero, aprendiz de decorador, estando en la capital de la Isla a la vez que laboraba como pintor de brocha gorda ingresa en la escuela nocturna de dibujo elemental durante el curso 1893-1894, para pasar al siguiente curso (nocturno) a la clase superior inmediata en la Academia de San Alejandro, nombrada “Antiguo Griego”, porque en ella se esculpían al martillo copias de figuras de escultores de la antigüedad.

El 28 de febrero de 1895 suspende su aprendizaje y emprende el viaje vía hacia el oriente del país, donde ya tronaban los cañones de la guerra, con el objetivo de incorporarse al Ejercito Libertador. Durante el viaje hizo escalas en Sagua, Cienfuegos y Manzanillo, haciéndose pasar como viajante de farmacia; en este último punto logra incorporarse en el mes de abril del propio año a las órdenes directas del capitán Enrique Céspedes, perteneciente al Regimiento del Gua, comandado por el coronel Amador Guerra; poco después pasa a ser miembro de la Escolta del Cuartel General de quien por entonces se desempeñaba como jefe militar de la revolución, el general Bartolomé Masó.

Luego del 11 de abril de 1895, fecha en que Martí y Gómez desembarcan por Cajobabo, las tropas subordinadas a Masó se trasladan en busca de los jefes de la revolución, hasta dar con ellos en La Bija, era el día 18. Pocos días más tarde sostiene su primer, breve y último dialogo con José Martí, aquel fatídico 19 de mayo, en Vuelta Grande, cerca de la desembocadura del lugar llamado Dos Ríos.

Todo tiene lugar cuando Martí escucha a Piedra dialogar con su compañero de armas Ángel de la Guardia, comentándole que este será su primer gran combate, pues con anterioridad solo había participado una pequeña escaramuza, ante sus palabras Martí lo alienta diciéndole:

– “Bueno, pórtese bien”. (1)

Lo próximo que supo de Martí era este que había caído en el combate y que su cadáver lo tenían los españoles. En este combate Piedra conquista su primera arma, pues estas debían de agenciárselas arrebatándoselas al enemigo.

Por su comportamiento en Dos Ríos es ascendido a Alférez y el General Gómez lo mandó a buscar ante él para expresarle:

– “Lo he hecho llamar para estrecharle la mano y decirle que con jóvenes como usted se puede ir a cualquier parte.” (2)

Era solo el comienzo de una larga, dura y prolífera carrera militar.

El 7 de junio de ese año tiene la dicha de conocer al jefe militar más admirado por él, Antonio Maceo y Grajales, en su propio campamento del Paso de la Yaya, sobre la margen derecha del Cauto y más dicha aun sintió cuando el caudillo en persona conversando con los que se encontraban en el campamento, les dice:

Yo pienso ir a las villas en septiembre u octubre.

Para seguidamente dirigirse a Piedra:

– “Quédese usted en mi Cuartel General.” (3)

El 2 de julio recibe el nombramiento de Subteniente y poco después participa en el combate de Peralejo. Luego de destacarse en pequeñas acciones como las de Banabacoa y Burenes, es nombrado el 29 de julio Ayudante de Campo del General Maceo.

Otros combates en la zona oriental fueron Casimba, Sao del Indio y San Fernando;  
toma parte en la invasión a Occidente desde el mismo 22 de octubre de 1895, fecha en que partieron del histórico sitio de Baraguá, hasta llegar a Pinar del Río, luego de participar en una infinidad de combates, como los de Iguará, Mal Tiempo, La Palma, San Diego de los Baños, San Claudio, Cacarajicara, Soroa, y el de San Pedro el 7 de diciembre de 1896, donde cae en combate el Titán de Bronce.  

Luego regresa rumbo a occidente y en enero de 1897, en el potrero de Santa Teresa, Sancti Spíritus, recibe de manos del General en Jefe, Máximo Gómez, el ascenso a Teniente Coronel; el que había sido solicitado por Maceo, en vida.

Luego se incorpora a las órdenes de Calixto García y toma parte importante en las acciones de la toma de las Tunas. Para luego acabar la guerra combatiendo a las órdenes del Coronel Sánchez Agramonte, en la Brigada de la Trocha.

El 27 de enero de 1899, recibe el ascenso a Coronel, el que fue expedido con carácter retroactivo al 30 de agosto 1897, por su heroica participación en las Tunas. Se licencio del Ejercito Libertador el 17 de diciembre de 1898.

Al concluir la contienda bélica del 95, Piedra contaba con treinta años de edad, había tomado parte activa en un total de sesenta y un combates, exhibía con orgullo las cicatrices de 14 marcas en su cuerpo: ocho de heridas más y menos graves; al igual que la de seis contusiones sufridas en combates, de ellas cuatro por balas, una por culatazo de fusil y otra por el roce de una bayoneta; lo que lo llevaba a decir cada vez que le preguntaban por esa etapa de su vida: Mi hoja de servicio quedó escrita en mi cuerpo por catorce cicatrices.” (4)

Al llegar la paz desempeña diferentes funciones: pesador del Matadero Municipal de La Habana, Policía, Jefe de Policía, Aduanero, Encargado de Negocios y Cónsul en República Dominicana, Director del Censo Nacional de 1911, Jede la Policía de La Habana, Encargado de Negocios en Guatemala y Embajador de Cuba en China.

Fue miembro de la Academia de Historia de la República de Cuba. Escribió varias obras sobre la guerra de independencia, entre las cuales se destaca Mis Primeros 30 Años. Murió en la Ciudad de La Habana, el 7.8.1954.”  (5)

 

Referencias Bibliográficas

1- Piedra Martel, Manuel. Mis Primeros Treinta Años. Memorias. Editorial Minerva. Segunda Edición.  Habana. 1944. Pág. 151.

2- Piedra Martel, Manuel. Mis Primeros Treinta Años. Memorias. Editorial Minerva. Segunda Edición.  Habana. 1944. Pág. 157.

3- Piedra Martel, Manuel. Mis Primeros Treinta Años. Memorias. Editorial Minerva. Segunda Edición.  Habana. 1944. Pág. 166.

4- Piedra Martel, Manuel. Mis Primeros Treinta Años. Memorias. Editorial Minerva. Segunda Edición.  Habana. 1944. Pág. 494.

5- Colectivo de autores. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera Parte (1510-1598). Tomo 1 Biografías. Casa Editorial Verde Olivo. La Habana. 2014.

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