El ingenio azucarero e impacto social en Cuba tras la primera Guerra Mundial

Autor: Adrián Francisco Pereira Castellón. Sección de Base de la UNHIC en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

Durante el nacimiento de la nación cubana, tras la constituyente de 1901, condicionada por la gobernación estadounidense de Leonard Wood, la industria azucarera conserva el papel más significativo de la economía cubana, aun cuando la diversificación de las actividades agrarias e industriales de la economía cubana era una prioridad ante las alternativas de los problemas de la sociedad cubana.

En los últimos años del siglo XIX emergieron en el del sector comercial cubano industriales y empresarios menores, que representaron lo más auténtico y diverso de la cultura hispana, incorporando aquellos elementos culturales representativos en la cultura económica y social cubana.(Marqués Dolz, 2000)

Sin lugar a dudas, la nación en sus primeras décadas enfrentó disímiles problemáticas sociales, económicas, políticas a la que se incorpora el agudo fenómeno de la injerencia estadounidense en las relaciones domésticas e internacionales de la nación cubana.

El conflicto colonial por la obtención de la independencia a través de la guerra de 1895-1898 repercutió negativamente en la población rural, la que disminuye debido a los movimientos demográficos generados por la política pacificación promulgada por Valeriano Weyler y la devastación de los centros productores por ambas fuerzas en conflicto que devastó la actividad agroindustrial de la Isla. La apuesta por la introducción de braceros antillanos, desde inicios del siglo XX, por los azucareros cubanos y foráneos, para suplir la demanda de fuerza laboral para la industria azucarera, se convirtió en un factor determinante en la identidad cultural popular cubana, fundamentalmente rural en zonas del Oriente y Camagüey.

La evolución económica de Cuba mediante la producción de derivados de la caña de azúcar, manifestó una tendencia sostenida durante el primer cuarto del siglo XX, alcanzando hasta 1914 las 2 244 500 t. A la vez, emergieron desde fines del pasado siglo XIX, sectores económicos sin un vínculo estrecho con el sector azucarero, el cual se encontró en constante avance y en creciente demanda. De modo que se estimuló la migración hacia la Isla en busca de oportunidades comerciales y laborales.

En torno al azúcar tuvieron lugar procesos sociales que trascendieron en el acontecer socio económico, cultural y político de la nación. La burguesía cubana asumió la tendencia constitucional del nacional-liberalismo, apostando por el pensamiento económico de inicios de siglo, enfocándose en el problema de los efectos de los tratados de Estados Unidos en la economía y política nacional.

El Azúcar en torno a la Primera Guerra Mundial

Entre 1914-1918, el sector azucarero cubano se encuentra en expansión debido al colapso de la industria azucarera europea, como consecuencia de la guerra, que, en Europa tiene su principal escenario. Cuba declaró la guerra al Gobierno Imperial Alemán en alianza con Estados Unidos, y, ambos acuerdan el suministro del azúcar cubano al sector industrial norteño de las zafras de 1917-1918 y 1918-1919 al precio de 4.26 centavos la libra.

Con los acuerdos suscritos entre ambas naciones, como resultado del conflicto internacional, Cuba evitó darle solución al inconveniente, para otros países productores del dulce, del exceso de oferta de azúcar en el mercado, de modo que pudo incrementar la producción para beneficiarse de la inflación sobre el precio de alimentos.

Al inicio de la guerra la mayor de las Antillas permaneció neutral, pero debido a su relación con los Estados Unidos de América asumió la responsabilidad de declarar la guerra al Gobierno Imperial Alemán. Mientras exportaba el azúcar y otros productos como materias primas a Estados Unidos, este último potenciaba su capacidad industrial de exportación hacia Europa, siendo el principal beneficiado del conflicto bélico mundial, ya que la cotización del azúcar alcanzó el precio de 4.60 centavos la libra. A la vez el ejército estadounidense censuró el correo postal y telegráfico, y estuvo presente en suelo cubano hasta 1922.

La Primera Guerra Mundial puso en evidencia la dependencia de las naciones latinoamericanas al modelo exportador rentista, limitando la orientación de las estrategias económicas en el mercado internacional. Evidenciándose estos efectos en la economía cubana, con la expansión de la industria del azúcar a lo largo y ancho del territorio nacional.

Las compañías extranjeras, principalmente las norteamericanas, junto a la banca, incrementaron, con la adquisición de nuevas propiedades, su influencia, calculada en 50 millones de dólares para 1915 que se incrementó hasta un 1200% seis años después, con lo que alcanza el 40% de la producción nacional de azúcar. (Funes Monzote, 2005a) Estos ingenios tenían mayor capacidad productiva que los ingenios cubanos,  repercutiendo en el estatus de estos y los españoles.(Zanetti Lecuona, 2012) Luis machado destacó que “Cuba es el país latinoame­ricano que mayores capitales tiene invertidos en el desarro­llo de su riqueza.”(Machado, 1931) Ciertamente, la inversión del capital estadounidense en Cuba y el Caribe representaba el 63% solo en el sector agrícola.(Funes Monzote, 2005b)

Los centrales foráneos incrementaron su capacidad productiva, lo que no se debe esencialmente al aumento de las propiedades industriales adquiridas en el periodo 1914-1920, sino por la introducción de braceros para las labores agrícolas. Tal fue la expansión industrial del azúcar que entre 1914 y 1915 Cuba solo contaba con 177 ingenios y en los años posteriores a la guerra se incrementaron en 199.

Dicha expansión territorial de las plantaciones de caña en Oriente y Camagüey se dieron en condiciones favorables por los gobiernos de turno, además de las leyes que propiciaban la inversión extranjera, prioritariamente la norteamericana, destacándose el acceso a las inmensas extensiones de tierra para en ellas establecer ramales privados de ferrocarril y subordinar a los cultivadores al central.

La ampliación desmedida de los cañaverales dio origen al latifundio(Funes Monzote, 2005b). La excesiva extensión de la tierra, de 3 000 caballerías a más de 50 mil caballerías, fue un panorama típico de Cuba, el cual fue denunciado por intelectuales cubanos diversos, entre los que se destaca el Dr. Ramiro Guerra en su Libro Azúcar y Población en las Antillas.

La incorporación a la Isla de trabajadores dirigidos exclusivamente al corte y procesos de la caña, propició la inmigración de braceros antillanos, los cuales estaban dirigidos exclusivamente a enclaves productivos en apoyo a empresas y personas naturales, adquiere cuerpo legal mediante la Ley del 3 de agosto de 1917. Las compañías, principalmente, las Cuba Cane, West India Sugar Finance Corporation, Punta Alegre Sugar Company entre otras fueron beneficiadas con la legalización del movimiento de personas provenientes de Europa y las Antillas y de estas últimas para participar activamente en las zafras cubanas.(Pichardo Viñals, 1973c)

El azúcar, el tabaco, el níquel y el cobalto fueron los rubros de exportación que se incrementaron significativamente desde Cuba por compañías extranjeras. Durante y posterior a la primera guerra mundial,  la producción y exportación de tabaco y otros bienes se multiplicaron propiciando un saldo positivo en la balanza comercial, con un incremento de las reservas internacionales de divisas, por la estimulación de la formación del capital desde recursos foráneos y permitiendo la expansión económica de los capitales británicos y estadounidenses.(Santamaría García, 1995)

Sin embargo, aunque durante el periodo bélico se estimuló la producción y exportación de azúcar cubana, se fortaleció Estados Unidos en su posicionamiento económico a expensas de Cuba, las Antillas y Latinoamérica, incrementando sus exportaciones hacia Europa, Asia y América latina y el Caribe vertiginosamente. Estados Unidos se convierte en el principal vencedor de la contienda se consolida como una potencia de nuevo tipo, una potencia imperialista en constante crecimiento y con fuerte influencias en el escenario político internacional.

La participación en la guerra para la nación norteña como para Cuba fue breve, aun así le permitió importantes efectos económicos. Debido a la deflación, que en la postguerra se evidencia, se produjo un aumento en la capacidad industrial correspondiéndose con la expansión industrial lo situaron en estado de debilidad. La agricultura atravesó por similar crisis todo ello representándose en los salarios de modo que se generaron luchas obreras en la nación.

En los años de postguerra lejos de beneficiarse la economía nacional, esta sucumbió ante la crisis del precio del dulce, la dependencia de la renta exportadora no pudo detener el impacto de la súbita caída de los precios del mercado internacional, provocada por la recuperación de la industria azucarera europea.

Los industriales y comercializadores cubanos moldearon la posterior crisis en la que cayó el azúcar durante la década del veinte. Al respecto Ramiro Guerra destacó que la crisis azucarera de 1921, además de ser una crisis de postguerra, fue generada por los productores azucareros cubanos, pues, se transitó bruscamente de medidas de control a medidas de venta libre, estimulando el mercado especulativo que fue el condicionante principal de la crisis, ya que se elevaron los precios del mercado. La inestabilidad del precio del azúcar en las bolsas internacionales condicionó la intervención del Estado en la economía mediante regulaciones azucareras.(Guerra, 1944)

La expansión del ramo industrial acrecentó las diferencias socio clasista, el difícil acceso al abastecimiento de víveres, alimentos y otros productos con bajos salarios estimularon las protestas sociales de los trabajadores de los diversos escenarios de la economía nacional. Coincidiendo con las demandas de la sociedad civil cubana, la revolución obrera rusa emerge con la que se identifican gremios y movimientos sindicales.

La sociedad cubana durante y posterior a la primera Guerra Mundial

La crisis generada a raíz de la Primera Guerra Mundial se expresa tácitamente en las reclamaciones de la clase obrera, en quien se patentiza el déficit económico y las transformaciones demográficas resultantes de las pugnas intercolonialistas. Un sector clave de la economía cubana, la industria del tabaco, que emplea a numerosos trabajadores urbanos fue afectada por la migración de europeos que tuvieron en la Isla una oportunidad de cruce hacia Estados Unidos, por su cercanía geográfica. La sociedad de resistencia “Torcedores de la Corona”, visualizaba al trabajador cubano carente del respeto de los patronos y señala el bajo nivel que ocupan en la sociedad. Además, destacan que la situación económica por la que se encuentra la clase de los trabajadores es debido a la inmigración. La preocupación del ingreso a Cuba de los emigrados europeos, a los que se les sumarían en 1917 los antillanos fundamentalmente para las labores agrícolas de la industria azucarera.(Pichardo Viñals, 1973d)

No podemos perder de vista que los emigrados europeos, anterior a la guerra mundial, se dirigían a las labores agrícolas y de taller, lo que condujo a la ocupación de los espacios laborales que los cubanos podían ocupar. Los emigrados europeos y de Oriente Medio, establecidos en los centros urbanos ejercieron actividades relativas al comercio y se emplearon junto a los cubanos. La disminución de los salarios, las pugnas entre los trabajadores nativos y los extranjeros es parte de las consecuencias de las inmigraciones.

La carestía de la vida, en esencial de los artículos de primera necesidad(Pichardo Viñals, 1973e), el aumento del precio del azúcar fue uno de los resultados de la guerra mundial en Cuba, así como la suspensión de las garantías constitucionales que repercuten en el ejercicio democrático nacional (Le Riverend, 1973). La aplicación de medida se corresponde con los sucesos del levantamiento armado de los liberales también conocido como la “Chambelona”. Justificando la intervención militar yanqui y a su vez agudizando el rechazo a la injerencia en los asuntos internos de la Isla.

La ley de seguro obligatorio al obrero (Pichardo Viñals, 1973f), la concesión a la madre de la patria potestad sobre sus hijos así como la de la libre administración de los bienes a la mujer (Pichardo Viñals, 1973a), la ley que establece el divorcio y otras fueron medidas de carácter social adoptadas por el gobierno de Mario García Menocal (Pichardo Viñals, 1973b), durante el periodo abordado, que perseguían aplacar el descontento social.

El estado de ánimo de los trabajadores urbanos y rurales generó la activación de un movimiento huelguístico que genera tres huelgas generales en los años 1918 y 1919 incentivadas por líderes anarcosindicalistas que lideraban al movimiento obrero cubano. Tras la ola de represión por los marines estadounidenses el 18 de marzo de 1919 cesaron las manifestaciones del movimiento.

El incremento del precio del azúcar en el mercado reimpulsó la economía de la nación, mientras sus efectos se manifestaron en la sociedad, cultura y política cubana. Los acontecimientos internacionales que influyeron en el imaginario social de los pueblos caribeños y latinoamericanos en las tres primeras décadas del siglo XX se encuentran la primera guerra mundial, la Revolución Mexicana, y las reformas universitarias de Argentina y Perú sucesos que calaron al interior de la intelectualidad cubana (Hale, 1991). La reformas estudiantiles que en Latinoamérica se desarrolla, tiene en la gestión universitaria cubana, a través de julio Antonio Mella, la coordinación y creación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de la Habana en 1922; con la cual se aspiraba reorganizar y renovar la institución de altos estudios.

A tenor de los acontecimientos de los estudiantes universitarios en los primeros años de la década del veinte se organiza profundamente la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana, dando lugar al Primer Congreso Nacional Revolucionario de Estudiantes en 1923. Entre los principales acuerdos del mismo constan la incorporación de los estudiantes en la lucha por la justicia social de la nación, además de la constitución de la Universidad Popular “José Martí”, se suman en la defensa de los reclamos de los trabajadores, se oponen a la dependencia de Cuba a Estados Unidos, así como múltiples representaciones en el escenario político social estudiantil.

En el antiimperialismo militante, emanado de un nacionalismo intelectual evidenciado en Villena, Marinello, Masó, Tallet, Lizaso, Mañach y otros quienes asumen la defensa de la nación ante la deshonra del pabellón nacional mediante la Protesta de los Trece, la creación de la Falange de Acción Cubana. La falange perseguía, en su programa, lograr instruir en el conocimiento de los deberes y derechos de los cubanos en pos de la democracia.

La subordinación al gran capital estadounidense, de Cuba, las repúblicas caribeñas y latinoamericanas, por vínculos políticos con las diversas estructuras de gobierno, suscita la crisis evidenciada en diversos grupos sociales. En los años veinte, la Isla fue escenario de una febril agitación política y cultural, donde se destacan personalidades como Julio Antonio Mella (1905-1929), Rubén Martínez Villena (1899-1934), Mariano Brull (1891-1956), Jorge Mañach (1898-1961), José Tallet (1893-1989), Juan Marinello (1898-1977), Raimundo Lazo (1904-1976), Emilio Ballagas (1908-1954), Alejo Carpentier (1904-1980), Nicolás Guillén (1902-1989) adoptaron posiciones nacionalistas a partir de la crítica al imperialismo y su influencia en las administraciones cubanas como lo fueron en la década la de los presidentes Alfredo Zayas (1921-1925) y Gerardo Machado (1925-1933).

Cuba, factoría Yanqui constituyó una denuncia al imperialismo estadounidense partiendo de la crítica a la política de empréstitos a la Isla, como parte de su estrategia de subordinar a Cuba mediante fórmulas de contención de la soberanía. La industria azucarera adquiere el cenit de la atención a través de las inversiones de capital estadounidense, quienes amparados en la Enmienda Platt, subyugan a cuba y poseyéndola progresivamente hasta dominarla por dependencia y deuda.

La inmigración y la sociedad cubana

Los procesos migratorios repercutieron intrínsecamente en la sociedad cubana, ya afectada por los efectos de la guerra. Sin embargo, la inmigración de braceros no repercutió de igual manera en la sociedad cubana. Sus efectos fueron menores ya que suplían de fuerza de trabajo agro-industrial rural.

La introducción de braceros se debe a la escasez de fuerza de trabajo en las provincias de Camagüey y Oriente, para laborar en las plantaciones azucareras. Los braceros se establecieron en bateyes pertenecientes a ingenios de propiedades norteamericanas, de Camagüey y Oriente, las cuales durante la guerra y hasta 1922 fueron protegidas por los marines estadounidenses no tenían una estancia permanente. Las compañías azucareras disponían de ellos solo en tiempo de zafra. Culminada las labores del corte y molienda, en algunas compañías, eran trasladados hacia su país de origen, principalmente a los haitianos (Álvarez Estévez, 1988).

Haitianos, jamaicanos, barbadenses y de otras nacionalidades eran los braceros de los campos de caña, quienes en su mayoría eran analfabetos. Sin embargo, su labor en el país permitió incrementar los índices de exportación de azúcar. Hacia 1933 el índice de braceros en las plantaciones cañeras ascendía a 135 000 entre jamaicanos y haitianos. A decir de Le Riverend “el peso del corte de las cañas lo llevaban sobre sus hombros los antillanos, mientras los inmigrantes blancos o los nativos se concentraban en las explotaciones no azucareras o en la parte industrial de la producción de azúcar” (Le Riverend).

Tres procesos migratorios convergieron en Cuba desde su declaración de la guerra contra el Imperio Alemán, migraciones internas, migraciones de temporales y migraciones de braceros. El movimiento al interior de la isla estaba propiciado por el desarrollo y expansión de las compañías agrícolas-industriales del centro-oriente lo que estimulaba el crecimiento de centros demográficos, mediante el arribo de trabajadores agrícolas procedentes de Habana y Matanzas. Las migraciones de europeos, hacia el mayor archipiélago de las Antillas, para 1917 ascendían a 57 097 personas y debido a los efectos que la guerra provocó, en la población civil, continuó incrementándose hasta alcanzar en 1920 los 174 221 personas y comenzó a disminuir paulatinamente después de esta etapa (Le Riverend).

Por la importancia que adquirió la economía azucarera de postguerra para Cuba, así como la repercusión que tuvo la crisis de 1920-1921 y su expresión en la economía cubana de fines de la década, provocó un atinado debate en pos de buscar la solución al problema económico cubano.

Dado que la industria azucarera estimuló el crecimiento de la isla y a partir de 1925.comenzó su parálisis y decadencia hasta posterior a la crisis de 1929-1933, el análisis de las relaciones comerciales con varios países europeos, latinoamericanos y norteamericanos y los principales compradores de azúcar eran Estados Unidos y Gran Bretaña, era necesario. (Machado, 1931) Para contrarrestar la pérdida de mercados las propuestas de las polémicas giraron en torno a la diversificación de la economía nacional, el establecimiento de una guerra de aranceles, equilibrio del comercio entre los productos de exportación e importación. Estas posiciones eran asumidas partiendo de los enfoques de pensamiento socio clasistas expresados en Cuba desde el agrario reformista, el marxista, el capitalista monopolista y el gran industrial.

La causa de la crisis radicaba en la monoproducción, fundamentalmente en la falta de previsión económica y política resultante del orden económico representativo de la economía típica de la burguesía exportadora cubana. (Machado, 1931) Las causas del problema, recaían en la deficiente cientificidad de la agricultura, por lo que era preciso diversificar las producciones para aumentar los clientes internacionales, a fin de no depender de los Estados Unidos exclusivamente. La política económica cubana debía desligarse de la dependencia del azúcar como fuente fundamental de riquezas.

 

Conclusión

La incorporación de Cuba en la guerra de 1914-1918 evidenció la puesta en práctica de la política estadounidense de injerencia y hegemonía en la región caribeña y Cuba, en especial, mediante los vínculos adoptados tras la instauración de la República de 1902. Lo cual genera férreas molduras y nexos, que a través de la industria azucarera, las inversiones capitalistas y la política exclusiva conllevaron al espejismo de creciente desarrollo económico producto de la crisis del azúcar europeo.

El ascendente impulso comercial del mercado azucarero cubano estimuló la introducción de obreros rurales, quienes, mediante legislaciones que, en correspondencia con los intereses de los capitalistas establecidos en la nación cubana, redimensionaron la demografía cubana con la incorporación a las zafras de obreros procedentes de Jamaica, Haití, Barbados, entre otros territorios coloniales británicos y naciones caribeñas.

La política comercial cubana apostó por la industria azucarera una vez más. El incremento productivo resultó un cebo para las fallas de la aun naciente República. Los efectos de la crisis azucarera se expresaron en la sociedad en la cual la reconsideración del modelo republicano existente se somete a cuestionamientos, en lo fundamental por la extrema dependencia a tratados que laceran la soberanía nacional.

Los efectos de la creciente migración temporal en Cuba se expresaron en la sociedad insular rural y urbana. Los movimientos sindicales y de intelectuales que desaprobaban las políticas de las administraciones que condujeron a la crisis de inicios de la década del veinte, repudiaron el carácter dependiente de la política nacional respecto a Estados Unidos, generando el ascenso de organizaciones de carácter nacionalistas desde el interior de la sociedad cubana.

La actividad agraria e industrial, pese a las crisis posbélicas fue sometida análisis a fin de encontrar estrategias que posibilitaran su eficiencia y expansión. Los intentos de controlar, por el estado, la economía principal de la nación, fueron fallidos, y junto a ellos, el equilibrio interno de Cuba.

 

Bibliografía

 

  1. Álvarez Estévez, R. (1988): “La primera Guerra Mundial, la inmigración antillana y su integración con la industria azucarera cubana”. En López Cepero, M. (Ed.), Azúcar e inmigración 1900-1940. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, pág. 89.
  2. Funes Monzote, R. (2005a): Azúcar, desforestación y paisajes agroindustriales en Cuba, 1815-1926. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0104-87752005000100006&script=sci_abstract&tlng=pt
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  8. Pichardo Viñals, H. (1973) “Documentos para la Historia de Cuba” Tomo II. Instituto Cubano del Libro. La Habana.
  9. Santamaría García, A. (1995): “La industria azucarera y la economía cubana durante los años veinte y treinta. la crisis del sector exportador, comercial y azucarero y su importancia en la sociedad y en la economía insular”. Disponible en: http://eprints.ucm.es/2441/1/T20430.pdf
  10. Zanetti Lecuona, O. (2012): “La gran azucarera imperial”. En Zanetti Lecuona, O (Ed.), Esplendor y decadencia del azúcar en las Antillas hispanas. Instituto Cubano del Libro. La Habana, pp. 69-145.

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