El Capital Humano, un concepto diferente en el pensamiento económico de Fidel Castro.

Autoras: Lic. Yamila Contreras Tejeda y Dra. Jazmín Vázquez Ortiz. Sección de Base Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas

La Revolución Científico Técnica ubicó la cuestión del desarrollo de las capacidades humanas, a partir del conocimiento y la experiencia, como uno de los elementos de más importancia en los análisis sobre las peculiaridades de la producción y las necesidades de su gestión socioeconómica en la contemporaneidad.

La identificación de algunos teóricos de la Ciencia Económica Burguesa de las capacidades humanas creadas y desarrolladas por la educación, así como la acumulación de la experiencia en la creación de valores de uso, entre otros, como capital, se aprecia ya en la obra de Theodore Schultz según el cual: “Es una forma de capital porque es una fuente de futuras ganancias o de futuras satisfacciones, o de ambas cosas. Es humano porque es una parte integrante del hombre.” (Shultz, 1990) Las consideraciones que se realizan al respecto se basan en la analogía de los procesos  de formación del capital y de la formación de la fuerza de trabajo, tesis que constituye el núcleo central de la teoría del capital humano. Apreciando el desarrollo de las capacidades humanas como capital, en tanto estas se utilizan para “multiplicar” los beneficios individuales del hombre que los posee en función de la consecución de ganancias y satisfacciones o la suma de ambas cosas.

Es necesario desentrañar en la visión burguesa del concepto de Capital Humano como es considerado como capital las capacidades humanas, los análisis sobre la realización del mismo, con relación a la inversión y a la obtención de ganancias, este no es presenta vinculados a la explotación del trabajo ajeno asalariado, sino a las capacidades propias del sujeto. De esta forma se encubre con mayor sutileza la explotación, al no tenerse en cuenta la diferencia entre la mercancía fuerza de trabajo y el trabajo, la primera como poseedora de la capacidad de trabajar y el segundo como el consumo productivo de esa capacidad, que no es más que el trabajo vivo del individuo como sustancia creadora de valor.

En los postulados teóricos burgueses sobre el capital humano desde la lógica, al identificar la fuerza de trabajo y trabajo, son consideradas formas de inversión en el proceso productivo de dicha fuerza de trabajo las capacidades físicas e intelectuales que posibilitan el desarrollo de nuevas cualidades en la masa vinculada a la producción atendiendo a la necesaria elevación de su nivel de calificación, que le permitan realizar trabajos de mayor complejidad.

De aquí que revista una considerable importancia la instrucción y la preparación para la producción, que aumentan el volumen de capital humano, asegurando  la atención médica, que prolonga su plazo de servicio, propiciando el empleo de la inmigración junto a la creatividad, para generar el aumento de su precio, así como la reproducción de dicha fuerza de trabajo con el nacimiento y la educación de los niños, que produce el capital humano de la siguiente generación, entre otros aspectos.

“Constituye esta una visión que, como empeño de interpretación de la realidad capitalista contemporánea, muestra que como parte de las regularidades que va asumiendo su proceso de acumulación se privilegian, cada vez más, los métodos de obtención de plusvalía relativa y su variante extraordinaria” (Bazquéz Ortíz, Contreras Tejeda, & Artiles Díaz, 2006).

La economía cubana en la década de los noventa contuvo en su desenvolvimiento las nuevas peculiaridades que conformaron el proceso de reproducción, en correspondencia al accionar en el plano internacional, lo cual estuvo imbricado en las transformaciones que se derivaron del contexto global. Las necesidades de gestión, derivadas del nivel de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas con la potenciación de la ciencia como fuerza productiva directa, trajo nuevas exigencias, en función de lograr niveles de despliegue económico con la cantidad y la calidad necesaria que le permitieran a la economía cubana la inserción en la economía mundial, como una de sus formas de realización, sustentando la condición necesaria en su existencia para el desarrollo socioeconómico interno.

Para Cuba bajo estas condiciones el papel del conocimiento en los procesos de reproducción del valor también se potenció, revelándose su importancia por lo que  el término “capital humano” comenzó a utilizarse. Uso que generó un gran debate en la academia cubana, atendiendo al origen del concepto, y a la definición realizada por Carlos Marx sobre el capital,[1] proyectando la posibilidad inserción de este concepto en la interpretación y explicación de los fenómenos consustanciales a la construcción de una sociedad socialista, necesitada de una visión crítica ajustable a las condiciones de transición socialista en las que se presenta la economía y la sociedad cubana.

Por ello, en función de contribuir, de manera modesta, al estudio de la utilización del término “Capital Humano”, en las condiciones específicas de la economía cubana que nos proponemos en este trabajo realizar algunas reflexiones sobre las peculiaridades que ha asumido en el pensamiento económico de Fidel Castro el tratamiento del término  Capital Humano. Pretendiendo con ello deslindar las particularidades del sentido de la utilización que esta personalidad hace de este  término, los rasgos que ha asumido el concepto en el ámbito de la concepción que se expresa en su oratoria[2] como reflejo de la práctica revolucionaria y determinar las especificidades de la proyección de su inserción en el análisis de la evolución de la economía y la sociedad cubana.

Si se observa detenidamente la presencia del término “Capital Humano” en la oratoria de Fidel Castro es notable e incremento de su uso, sobre todo desde los inicios de la primera década del presente siglo. De manera muy especial la utilización del mismo se superpone en una concepción en la que también se aborda la problemática de las capacidades del individuo como fuente generadora de riqueza o de beneficio futuro, sin embargo, entendemos que en la misma el concepto es redefinido desde perspectivas teórico metodológicas esencialmente diferentes a las que enmarcaron su surgimiento en la teoría económica convencional y como parte de la interpretación de una realidad histórico concreta, también esencialmente diferente, que condiciona su contextualización a la que le incorpora  también determinados elementos que devienen de su profunda convicción e identificación con los postulados  martianos y  marxistas leninistas[3].

Este término va a presentarse en Fidel a partir de rasgos que lo distinguirán y diferenciaran medularmente como concepto dadas las condiciones especiales de Cuba, como son:

  • Reconocer en el término “capital humano” las capacidades creadoras de valor, pero a partir de dos componentes y en dos planos esenciales, el ético y el cognoscitivo. Válido sobre todo para el empleo pertinente de la ciencia y los avances científicos en la economía.
  • Utilización del término e identificación del lugar y significación del concepto redefinido, en el sistema de relaciones que interaccionan en el proceso de desarrollo socioeconómico, a partir de los principios que conforman la concepción Marxista Leninista y Martiana que fundamenta esencialmente su cosmovisión. Visto desde la práctica fidelista en los soportes de la construcción del socialismo en Cuba.
  • Una concepción esencialmente humanista, que se caracteriza por concebir las relaciones sociales de producción como las condiciones desde las cuales se producen y singularizan los procesos económicos, particularizando su inserción en la visión integral del desarrollo de la sociedad. Con un alto valor inclusivo, de auto educación, auto- superación pero también de reeducación y reinserción de los hombres en el proceso de construcción socialista.
  • Que a partir de estos principios, concibe como elementos fundamentales de la asunción crítica del concepto, y de la utilización del término, la contextualización del proceso de desarrollo de estas capacidades en el marco de la construcción de la sociedad socialista, como proceso consustancial a la naturaleza del sistema. Un sistema que privilegia la desalienación de los individuos, y donde el desarrollo de estos como sujetos fundamentales del proceso de transformación social es el objetivo fundamental de la sociedad.
  • Revelando en su concepto de Capital Humano la reflexión constante sobre su acción socioeconómica, la potenciación multidimensional de las capacidades formadas desde estas condiciones específicas, como resultado, además, de las necesidades de transformación que plantea en cada momento la praxis social al hombre que también es transformado en la medida en que se crea la base técnico material de la sociedad en tránsito hacia el socialismo.

Analiza el proceso de reproducción en el que inciden estas capacidades, no sólo, como proceso de reproducción de medios materiales o de riqueza económica, sino de nuevos valores, soportes del nuevo modo de pensamiento, instrumento de la transformación revolucionaria de la sociedad cubana, y más allá, del mundo, como vía fundamental de liberación del individuo y de obtención de su desarrollo.

Las reflexiones que realizara Fidel Castro sobre el “capital humano”, el proceso de su formación y su incidencia en las transformaciones que tienen lugar en Cuba, como parte de la construcción del socialismo, y más allá, en su contribución al desarrollo de otros países pobres del mundo, forman parte y se despliegan desde su concepción sobre el desarrollo, y particularmente sobre el proceso de construcción de una sociedad nueva, donde lo más importante, declara “(…)es el hombre y su desarrollo integral.” (Castro Ruz F. , Intervención en la segunda y última jornada del IV Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su VI Legislatur, 2004)

En la concepción de Fidel Castro sobre este término se muestra un sobredimensionamiento expresado desde los principios esenciales de esta concepción, desde una proyección esencialmente humanista, están dados por proyectar, como vía de la creación de las condiciones necesarias para la realización del hombre, el logro del desarrollo  integral de la sociedad. La creación de las bases materiales y espirituales, como parte de las cuales se presenta el crecimiento económico, no como fin, sino como camino hacia el desarrollo social.[4]

Como parte de este desarrollo, el proceso de despliegue de las capacidades del hombre se presenta como un entramado integrador donde teoría y práctica se combinan a partir de las exigencias que plantea en cada momento el proceso social. La potenciación de estas capacidades requiere por tanto, según Fidel, como vía fundamental, una sociedad donde todos los recursos humanos y materiales se pongan al servicio del pueblo, camino en el que declara que Cuba no cesará de contribuir con su experiencia a este esencial combate para el mundo. Proceso en el que, además, destaca que se requiere “(…) la mayor integración entre todas las instituciones implicadas en el trabajo de difusión masiva, los que pueden y deben estar enteramente al servicio de la cultura, la recreación y la defensa de los valores e intereses más sagrados de nuestro pueblo.” (CastroRuz, 2004.)

Fidel asume desde una posición crítica constructiva para as condiciones reales de Cuba y sus aspiraciones concretas como país en vías de desarrollo el concepto “capital humano” con un entorno distinto y específico desde el subdesarrollo, en plena construcción extraordinaria del socialismo, en  función de revelar el verdadero alcance del desarrollo de las potencialidades del accionar del sujeto cuyas capacidades se despliegan como parte de este desarrollo integral y en función del mismo.

La demostración del alcance pleno de la acción del hombre cuyas capacidades han sido formadas en el proceso de construcción del socialismo se revela como parte del proceso revolucionario, de lo que Fidel Castro conceptualiza como Revolución[5]. (Castro R. F., 2000) De la proyección del cambio radical de aquellas condiciones de vida que deben ser cambiadas como fundamento esencial para la creación de las bases de la liberación del individuo y de la realización de su condición humana. Un cambio que se proyecta más allá de las fronteras nacionales, demostrando la imbricación directa entre los fenómenos consustanciales a Cuba y al resto del mundo. En su acción de singularizar del proceso de transformaciones en Cuba, como parte de un proceso más general, así como en su despliegue como instrumentos de lucha contra aquellos procesos como la globalización y la estandarización de modelos de desarrollo que exaltan el individualismo y el consumismo, propiciando las tendencias hacia las sociedades de consumo. (Castro R. F., Carta a los participantes e invitados del Coloquio Internacional “José MartÍ” por una cultura de la naturaleza., 2004).

Fidel reafirma criterios sustanciales en el término Capital Humano que no están presentes en la definición de Theodoroe Shultz, sobre todo aquellos que se expresan a través de la incidencia de los factores subjetivos, de conciencia y esencialmente de los éticos-morales en función del desarrollo económico social. Por ello declara: “… El capital humano puede más que el capital financiero. Capital humano implica no solo conocimientos, sino también y muy esencialmente conciencia, ética, solidaridad, sentimientos verdaderamente humanos, espíritu de sacrificio, heroísmo, y la capacidad de hacer mucho con muy poco.” (Castro Ruz F. , 2005)

Lo que a nuestro criterio significa en primer lugar, que para una sociedad nueva, que pretende superar el carácter explotador del capitalismo están las potencialidades del sujeto, no solo por el aporte incito de sus capacidades, sino por sus posibilidades de proyectarse tendencialmente hacia transformaciones futuras a escala de toda la sociedad; la capacidad de llegar a niveles más altos del conocimiento, no de cualquier conocimiento, sino del conocimiento científico que permita un acelerado e intensivo desarrollo de las fuerzas productivas en función de cambios objetivos en dos direcciones; de una la liberación del individuo y con ello toda la humanidad, y de la otra un impulso global y universal en la aplicación y el aprovechamiento de los resultados de la producción en consonancia con la verdadera esencia de su desarrollo, la creación por el hombre y para el hombre como ser y como especie, aportando y respetando el medio de manera que no atente contra sí. Sentido el humanismo la expresión en grado sumo del punto de partida de la concepción de Fidel Castro. 

Es el momento en el pensamiento económico de Fidel visualiza que no se trata de tener personal capacitado para cumplir determinadas funciones profesionales, sino personas cuyos conocimientos, cuya cultura general integral y cuyos valores le lleven a utilizar estas capacidades para luchar, más allá de sus intereses personales y de los intereses de su propia patria, por todos aquellos países del mundo sojuzgados y oprimidos. Que impulsen y fortalezcan el movimiento social contra modelos culturales que hipnotizan y marginan a millones de seres humanos cuyas sociedades no están en posibilidades de sostenerlos, que en su aspecto cultural  pretenden lograr la desnacionalización y el modelo único de desarrollo. Tema que es ampliamente abordado por Fidel en la Carta a los participantes e invitados del Coloquio Internacional “José Martí” por una cultura de la Naturaleza, publicado en Granma del 27 de Octubre del 2004.

De aquí que se extienda en la práctica como criterio que expresa valores universales como la soidaridad y el internacionalismo; se constituye en digna continuidad de lo más rico de la tradición de lucha y pensamiento de Cuba, Latinoamérica y el mundo, planteado en criterios como: “(…) los pueblos de un mundo ingobernable, que sufren la pobreza y la miseria, al que explotan y saquean cada vez más, serán nuestros mejores compañeros de lucha. Para cooperar con ellos no disponemos de recursos financieros. Contamos en cambio con un extraordinario y abnegado capital humano del que no disponen ni dispondrán jamás los países ricos.” (Castro R. F., Discurso por el Día Internacional de los trabajadores, 2000), lo que imprime mayor importancia a la educación y a la cultura como herramientas para la creación de ese capital especial para las nuevas formas de producirse basada en las condiciones reales de desempeño y las oportunidades de formación. Por ello en otra oportunidad se refiere a que “hoy poseemos capital humano, que es esencial, más que cualquier otro país desarrollado del mundo (…), y llegará el momento en que ese inmenso capital humano se convierta en riqueza económica” (Castro R. F., Discurso en acto de inauguración de lso Cursos de Superación para trabajadoresazucareros, 2002)

Otra parte, se identifica en el despliegue de una cultura general integral que dote al hombre, además de los fundamentos para el desarrollo de una concepción ética revolucionaria, de aquellos conocimientos que le permitieran perfilar su lugar y acción en el conjunto de la praxis social. Es en este sentido que afirmó: “Convertirán a Cuba en el país más culto del mundo, cuyos hijos serán no solo poseedores de profundos conocimientos profesionales, científicos, técnicos y artísticos según las profesiones de cada cual, y el dominio de varios idiomas, sino también de una amplia cultura política, histórica, económica y filosófica que les permitirá comprender y enfrentar los grandes desafíos del futuro.” (Castro R. F., Discurso pronunciado en la tribuna abierta de la Revolución, efectuada en el Área Deportiva Eduardo Savorit., 2001)

El desarrollo de la cultura general integral se identifica como la vía a través de la cual el sujeto madura política, económica y socialmente, determinando tendencialmente lo mejor, lo necesario para su desarrollo y para el desarrollo de la sociedad, como unidad dialéctica que constituye la condición indispensable de su realización como ser humano y ser social (Castro Ruz F. , Discurso pronunciado en la graduación del primer curso de Escuelas de Instructores de Arte, 2004)

La vinculación de la Batalla de Ideas, como proceso práctico con la formación de estas capacidades muestra la dialéctica que Fidel Castro concibe en el proceso de desarrollo de las capacidades del hombre entre la transformación del sujeto y su propia participación en los procesos consustanciales a la praxis social. Como concibe de una forma más concreta la acción del hombre transformando y siendo transformado a partir de su maduración ética y cognoscitiva constante: “(…) Para todas las familias cubanas la Batalla de Ideas ha significado mucho por las perspectivas de seguridad y desarrollo físico y mental que ofrece sin excepción alguna a sus hijos.” (Castro R. F., Discurso pronunciado en la clausura del VIII Congreso de la UJC, 2004)

En la base de la conformación de estos valores éticos también es ubicada, como elemento básico, el desarrollo de una educación, que mediante la formación de conocimientos, permita al hombre interpretar la realidad y ubicarse como actor consiente de su transformación. Visión relacionada con la exaltación de las posibilidades de realización de las capacidades humanas en la sociedad socialista y uno de cuyos principios expresa Fidel Castro al decir que “La categoría de desempleado tiene que desaparecer. Un hombre no puede sobrar, y la sociedad donde el hombre sobre no sirve, no resiste un análisis ético, no resiste un análisis humano, entonces ya de por sí está condenada desde el punto de vista moral y humano.” (Castro R. F., Discurso de clausura del IV Encuentro Internacional de Economistas, 2002)

Para Fidel era determinante en el proceso de formación de los valores en los individuos, la cultura general Integral como fundamento en la actuación de los seres humanos, en la transmisión conductora que gestiona la formación y despliegue de las capacidades del individuo. “Solo la educación podrá salvar nuestra especie…” y señaló en más de una ocasión que: “quizás lo más útil de nuestro modesto esfuerzo en la lucha por un mundo mejor será demostrar cuánto se puede hacer con tan poco, si todos los recursos humanos y materiales se ponen al servicio del pueblo.” (Castro R. F., 2004)

Estas ideas del pensamiento de Fidel se relacionan con una concepción de la educación, no como condicionante absoluta de la conducta humana, tal como lo consideraban los filósofos de la Ilustración, en una la percepción lineal de la misma; sino como parte de un proceso dialéctico en el cual el hombre es transformado y se transforma a sí mismo a partir del contexto específico en el que acciona. Así, aun cuando destaca la importancia de la educación en la formación del “capital humano”, a la vez  plantea que: “Sin el enorme capital humano creado por la Revolución, no podía siquiera soñarse con la revolución educacional que Cuba lleva a cabo en la actualidad, cuya trascendencia rebasará las fronteras de nuestro propio país.” (Castro Ruz F. , Discurso en el acto de inauguración del curso escolar 2002-2003, 2002)

Las ideas sobre el “capital humano” presentes en la oratoria de Fidel Castro se entroncan, por tanto, con su concepción sobre el proceso de realización plena del individuo en el marco de la construcción de la sociedad socialista. El hombre se presenta como elemento central de cambios materiales y espirituales continuos y progresivos en la sociedad y en él, a través de los cuales, no sólo se eleva su nivel de vida, sino que se definen con más claridad las formas de su realización como individuo a partir de la potenciación del desarrollo de sus capacidades.

Las tesis marxista acerca del término capital humano constituyen los fundamentos teóricos metodológicos generales que permitieron a Fidel diferenciar la posibilidad de la transformación de las capacidades humanas en capital en contextos tan diferentes como una sociedad capitalista de una que construye el socialismo, alejada de los intereses del capital, cuestión que revela cuando señala: “(…) El capitalismo ha perdido toda esencia humanista, vive del derroche y para el derroche, de esa enfermedad congénita e incurable no puede escapar. Baste decir que en Haití, el pueblo más pobre del hemisferio, Cuba tiene 45 médicos, los países industrializados no pueden enviar 50, poseen capital financiero, pero carecen de capital humano.” (Castro R. F., Discurso pronunciado en la clausura del VIII Congreso de la UJC, 2004)

Esta lógica de apreciación del problema presente en Fidel Castro, se puede señalar, por tanto, que constituye la continuidad de la tesis marxista sobre la esencia explotadora de la sociedad capitalista, contribuyendo a enriquecer en la contemporaneidad la demostración de la necesidad de la transformación de esta formación económico social en aras de la liberación y de la realización individual del hombre y de la sociedad.

Esta concepción lógica de apreciación del tema referente al capital humano presente en Fidel Castro, se puede señalar, como la continuidad de la tesis marxista desde el análisis de una sociedad en construcción opuesta al capitalismo y a la esencia explotadora de la sociedad capitalista, contribuyendo a enriquecer en la contemporaneidad la demostración de la necesidad de la transformación de esta formación económico social en aras de la liberación y de la realización individual del hombre y de la sociedad.

En sentido general, podemos afirmar que la utilización del concepto “capital humano” en la oratoria de Fidel Castro implica una redefinición del mismo desde una perspectiva teórico metodológica y una contextualización de la realidad histórico concreta diferente a la que fundamenta la concepción de Shultz. Todo ello partiendo de las reflexiones sobre las especificidades de la incidencia de esta realidad socioeconómica en el proceso de formación y utilización de las capacidades humanas.

Consideramos que con esta visión se enriquecen las perspectivas del entendimiento de los procesos de desarrollo socioeconómicos presentes en las obras de lo mejor de la tradición del pensamiento revolucionario y Marxista.

Especialmente en lo concerniente al papel del sujeto que realiza la transformación, imbricándose de manera dialéctica la incidencia de las capacidades humanas en el proceso de reproducción socioeconómica como rasgo consustancial al proceso de construcción de la nueva sociedad en las condiciones contemporáneas[6], esta visión contribuye al enriquecimiento de la apreciación del papel del hombre en la construcción del socialismo en Cuba y de los métodos de su desarrollo presente en el pensamiento cubano, complementando las tesis expresadas por Ernesto Guevara sobre el hombre nuevo, quien por demás hizo referencia a la importancia de este empeño cuando señaló que:  “…El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada. Precisamente este es uno de los puntos fundamentales de nuestro estudio y de nuestro trabajo y en la medida en que logremos éxitos concretos sobre una base teórica o, viceversa, extraigamos conclusiones teóricas de carácter amplio sobre la base de nuestra investigación concreta, habremos hecho un aporte valioso al marxismo leninismo, a la causa de la humanidad…” (Guevara de la Serna, 1988)

Finalmente en la redefinición del término “Capital Humano” en la oratoria de Fidel Castro Ruz …“ No se trata de buscar una nueva categoría en cada período, como hace la concepción idealista de la historia, sino de mantenerse siempre sobre el terreno histórico real, de no explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas a base de la práctica material, por donde llega, consecuentemente, al resultado de que todas las formas y todos los productos, de la conciencia no brotan de la crítica espiritual, mediante la reducción de la “autoconciencia” o la transformación de “fantasmas”, “espectros”, “visiones”, etc., sino que solo pueden disolverse por el derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales…” (Marx, 1979), de eso se trata,  de la identificación que Fidel logra con las mejores tradiciones del pensamiento científico y revolucionario universal y cubano así como también con las ideas expresadas por los clásicos del marxismo, basado en la aplicación práctica concreta en la Revolución Cubana.

Notas

[1] Entendiendo que el mismo presupone y es expresión de determinadas formas específicas de relaciones sociales de producción, en este caso de las capitalistas, en cuyas condiciones de existencia se produce la obtención de plusvalía a partir de la venta de la fuerza de trabajo, y esta plusvalía, a su vez se transforma en capital.

[2] Cuyo estudio se enmarca, fundamentalmente, en las primeras décadas del siglo XXI.

[3] Categoría económica que se presenta en el pensamiento económico crítico de Fidel Castro a partir de la práctica cubana desde el derrumbe del campo socialista y la inserción en el mercado internacional bajo las presiones del capitalismo, específicamente del imperialismo norteamericano con su política hostil del Bloqueo.

[4] En este sentido Fidel, ya desde la década del ochenta plantea que una política económica y social acertada debe tener como centro y preocupación al hombre. Si se traza una política que no corresponda a este contenido, no habrá desarrollo y ni siquiera paz. Lo que se manifiesta cuando al hacer un análisis sobre la cuestión del crecimiento económico plantea que: “Por eso, a veces hay crecimiento de la economía, pero no hay realmente desarrollo.”

[5] Entendiendo la Revolución como un proceso de transformación integral que abra los caminos hacia una sociedad esencialmente nueva, hecha por el hombre y para el hombre, tanto en Cuba como en el resto del mundo. Es en la definición de los rasgos esenciales del concepto de Revolución donde apreciamos con más claridad, en primer lugar la importancia que se le atribuye al hombre a partir del profundo contenido humanista que constituye la base o fundamento de la proyección de la transformación. Una transformación que se produce por y para el hombre, que cambia todo lo que debe ser cambiado para que el mismo realice su emancipación con su propio esfuerzo, logre su realización como ser humano a través del logro de la igualdad y de la libertad plena.

[6] Considerando que cuando se habla de potenciar las capacidades humanas en el socialismo no se puede reducir el entendimiento al análisis de la incidencia de la fuerza de trabajo, como elemento compositor de las fuerzas productivas, sino como lo que el desarrollo de estas capacidades implica en la potenciación el proceso, en la consolidación de las relaciones sociales de producción socialistas y en el desarrollo de las fuerzas productivas que deben acompañar y sustentar el proceso.

Referencias Bibliográficas

(s.f.).

Bazquéz Ortíz, Y. B., Contreras Tejeda, Y., & Artiles Díaz, G. E. (2006). La utilización del término “Capital Humano” en la oratoria pública de Fidel Castro (2000-2005). V Conferencia Internacionl de Ciencias Empresariales (pág. 3). Santa Clara: Feijoó.

Castro Ruz, F. (23 de oct de 2004). Discurso pronunciado en la graduación del primer curso de Escuelas de Instructores de Arte. Granma, pág. 1.

Castro Ruz, F. (2004). Intervención en la segunda y última jornada del IV Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su VI Legislatur. Ciudad de la Habana: Periodico Granma.

Castro Ruz, F. (2005). Discurso en la 1ra Graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Ciudad de la Habana: Granma.

Castro, R. F. (2 de mayo de 2000). Discurso del 1ro de Mayo del 2000. Granma, pág. 1.

Castro, R. F. (2 de mayo de 2000). Discurso por el Día Internacional de los trabajadores. Santa Clara: Granma.

Castro, R. F. (2001). Discurso pronunciado en la tribuna abierta de la Revolución, efectuada en el Área Deportiva Eduardo Savorit. Ciudad de la Habana: Granma.

Castro, R. F. (20 de febrero de 2002). Discurso de clausura del IV Encuentro Internacional de Economistas. Granma, pág. 2.

Castro, R. F. (21 de octubre de 2002). Discurso en acto de inauguración de lso Cursos de Superación para trabajadoresazucareros. Granma, pág. 4.

Castro, R. F. (27 de octubre de 2004). Carta a los participantes e invitados del Coloquio Internacional “José MartÍ” por una cultura de la naturaleza. Granma, pág. 3.

Castro, R. F. (2004). Discurso en la clausura del VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. Ciudad de la Habana: Oficina de publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Castro, R. F. (5 de diciembre de 2004). Discurso pronunciado en la clausura del VIII Congreso de la UJC. Granma, pág. 6.

CastroRuz, F. (5 de diciembre de 2004.). Discurso pronunciado en la Clausura del VIII Congreso de la UJC. Ciudad de la Habana.

Shultz, T. (1990). Human Capital: Policy Issues and Research Opportunities., (pág. Pág. 27). Holanda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *