El proceso de formación de la cultura política en la personalidad de Fidel Castro Ruz

Autoras: Lic. Niurka Noemí Pérez Martínez y Dr. Susana Arteaga González. 

Sección de Base Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

La formación de la cultura política en la personalidad de Fidel Castro, su consolidación en la República Neocolonial.

En el discurso pronunciado el 10 de octubre de 1968,  en la velada conmemorativa de los 100 años de lucha, con motivo del inicio de las guerras de independencia ; Fidel al analizar el proceso de formación personal de su cultura política , refiere como fue desarrollando un pensamiento reflexivo, analítico, propio, sobre los hechos en que se vio involucrado en su contexto nacional, no dispuso como otros próceres de la independencia cubana y latinoamericana de preceptores que guiaran sus pasos en esta dirección sino que se fue desarrollando en vínculo estrecho con la vida, aunque destaca la necesidad de ese preceptor de la educación.

Lo que supuso para él un proceso de interiorización en su conducta de valores como el sentido de la dignidad personal y social, el espíritu de rebeldía, el rechazo a la injusticia, el sentido del deber y del honor, el desarrollo de sentimientos y convicciones profundas. Estas ideas políticas encuentran un terreno propicio en los sentimientos nobles y desinteresados que el hombre adquiere desde su niñez.

De su infancia Fidel destaca que en la formación de su personalidad fue un privilegio y una suerte ser hijo de terrateniente y no nieto porque habría nacido en un reparto  aristocrático y todos sus amigos, toda su cultura  hubiera estado marcada por el sentido de sentirse superior a los demás. Refiere Fidel que donde él nació todos eran pobres incluyendo a la familia de la madre, creció rodeado de desempleados analfabetos que hacían colas en los cañaverales para poder obtener un trabajo , sus compañeros y amigos eran personas humildes por lo que no adquiere una cultura burguesa; sin embargo, afirma que estudió en colegios en Santiago de Cuba y en la Habana donde sí había hijos de terratenientes, sin embargo  a pesar de tener amistad con ellos no convivía en barrios de ricos; en estos colegios se reunía con ellos para practicar deportes o en las clases. No adquiere una cultura burguesa a pesar de que su padre era un terrateniente pero este vivía aislado y su familia no tenía las costumbres y la cultura de una familia de ricos.

Fidel es enviado a  Santiago de Cuba a casa de una maestra que vivía en esta ciudad, conoce el hambre y las necesidades, reconociendo que esta situación  ayudó a su formación política. Desde su infancia, producto del medio social y familiar, en que se desenvuelve comienza a conformar su cultura política. Comienza a adquirir una cultura política prácticamente después que termina el bachillerato, ya ha leído y simpatiza con los patriotas cubanos, con sus luchas; a pesar de que en la República producto de la tergiversación de la historia, se afirmaba que a Cuba la habían independizado los norteamericanos, él plantea que no estaba en condiciones de saber cuál fue el papel concreto de los patriotas en nuestras guerras de independencia.

Las primeras lecturas de su adolescencia fueron acerca de los patriotas cubanos y los textos de José Martí, se convierte en un simpatizante de Martí desde que comienza a leer sus obras. Comienza a tener una visión diferente del imperialismo norteamericano leyendo a Martí; el  primero que habló de imperialismo fue Martí, del naciente imperialismo, del expansionismo, de la guerra de Estados Unidos contra México y de otras guerras.  Era opuesto y crítico de la política exterior de Estados Unidos.  

Plantea que la literatura que más le gustaba de Marx, aparte del Manifiesto Comunista, eran Las Guerras Civiles en Francia, El 18 Brumario, La Crítica del Programa de Gotha y otros análisis de carácter político. De Lenin El Estado y la Revolución y el Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo, aparte de sus reflexiones críticas sobre gran variedad de temas. De Engels le impresionó mucho su obra  La Historia de la Clase Obrera en Inglaterra. Otro libro suyo que le interesó fue Dialéctica de la Naturaleza. Destaca la enorme importancia y el valor que en la formación de su cultura política ha tenido el hecho de que son conclusiones a las que ha llegado por sí mismo.

Fidel hace un análisis de la articulación del pensamiento martiano con el Marxismo -Leninismo y plantea que la teoría de Marx parte del desarrollo de las fuerzas productivas en los países capitalistas más avanzados, estima que el surgimiento de la clase obrera sepultaría aquel sistema capitalista. El escribe esto cuando precisamente, Estados Unidos invade México, y se anexiona Texas, en 1845. Y Marx escribe, que él considera  positiva aquella anexión puesto que eso contribuiría al rápido desarrollo de las fuerzas productivas de la clase obrera, de las contradicciones y de la crisis que conduciría al socialismo. Del problema de las colonias no se hablaba en aquella época. El conocimiento que tenía Martí de Marx era que era un luchador a favor de los pobres. Pero la teoría de Marx giraba entorno a Europa, y Martí estaba luchando por la independencia de un país colonizado y esclavista. Fidel Castro sintetiza en su pensamiento las ideas de José Martí y de Carlos Marx y las pone en práctica con su estrategia revolucionaria.

El proceso de formación de la cultura política en Fidel Castro, aunque comienza desde su infancia se consolida durante la República Neocolonial donde se enfrenta a los males de la República y comienza a tener un pensamiento crítico sobre la situación sociopolítica de la época y de los hechos en los que se ve involucrado producto de su actividad revolucionaria. En los años 50 de esta etapa republicana ya en Fidel ha madurado su cultura política. Su conciencia política la adquirió por estudio, por análisis, por  observación; no por origen de clase; no cree que el origen de clase sea un factor insuperable, cree que la conciencia del hombre se puede elevar por encima de su origen de clase.

En esta etapa republicana Fidel tiene relaciones con el Partido Ortodoxo, cuyo nombre oficial, era Partido del Pueblo Cubano; al cual llegó a tener un apoyo muy grande de las masas populares por su crítica a la corrupción, el robo, los abusos, la injusticia y la constante denuncia de los abusos de Batista; cuando Fidel termina en la universidad sus vínculos con este partido eran fuerte, pero sus ideas habían avanzado mucho más.

Cuando se produce el golpe de estado de Batista en 1952, ya Fidel Castro tenía elaborada una estrategia para el futuro: lanzar un programa revolucionario y organizar un levantamiento popular; a partir de aquel momento Fidel tiene una concepción de lucha y las ideas fundamentales de su concepción están  contenidas en La Historia me Absolverá  ya tenía la idea de que era necesaria la toma del poder revolucionariamente.

Fidel ve a los comunistas aislados porque el medio ambiente que los rodeaba el imperialismo, el maccarthismo y la reacción los aislaba, habían logrado alcanzar fuerza en el movimiento obrero y tenían mucho prestigio entre ellos pero no les veía ninguna posibilidad política en aquellas circunstancias. Por lo que teniendo en cuenta estas circunstancias elabora una estrategia revolucionaria para llevar a cabo una revolución social profunda, pero por fase, por etapas, la cual concibió para hacerla fundamentalmente con la gran masa rebelde e inconforme, que no tenía una conciencia política para la revolución, pero que constituía la inmensa mayoría del pueblo. El vio claro que esa gran masa constituía el factor fundamental, aquella masa todavía confundida, incluso en muchos casos con prejuicios hacia el socialismo, sobre el comunismo, que no había podido alcanzar una verdadera cultura política y que era  influida desde todas direcciones a través de los medios de divulgación masiva y todos los recursos: la radio, la televisión, el cine, los libros, las revistas, la prensa diaria, y la prédica antisocialista y reaccionaria.

El pueblo estaba bastante irritado y descontento, el Partido del Pueblo Cubano, había recogido bastante de este descontento al sistema capitalista y al capitalismo le atribuía poca responsabilidad.

Fidel capta que el Partido comunista estaba aislado, aunque tenía fuerza y posible influencia en los obreros.Continúa con el estudio de las ideas marxistas frente a la imposibilidad de imbuir a  los militantes de este Partido de esas ideas y continúa con su estrategia. Fidel piensa que el Partido Ortodoxo va a ganar las elecciones por la gran fuerza política aunque está consciente que el partido estaba cayendo en manos de terratenientes y reaccionarios excepto en la Habana; cuando se produce el golpe de estado en 1952 piensa que  es necesario derrocar la tiranía. Para ello comienza a organizar gente combativa y honesta de la juventud ortodoxa y se convierte en un cuadro profesional para organizar la acción del Asalto al Cuartel Moncada. En la Historia me Absolverá sintetiza las ideas martianas y marxista leninista y se aprecia en este documento histórico la consolidación de la cultura política en su pensamiento. Sus ideas las pone en práctica en la estrategia revolucionaria que lleva al triunfo de la Revolución Cubana el 1ro de enero de 1959.

En la formación de la cultura política en el pensamiento de Fidel Castro hay que señalar que él no tuvo un preceptor; pero su esfuerzo de razonamiento en tan poco tiempo le permitió elaborar y poner en práctica sus ideas. Para ello fue decisivo lo que aprendió del Marxismo –Leninismo; según él su contribución a la Revolución Cubana consistió en haber realizado una síntesis de las ideas de Martí y del Marxismo-Leninismo y haberlas aplicado consecuentemente en la lucha. Esta es una  contribución de Fidel  Castro a la  cultura política en Cuba.

 

Cultura política. Una aproximación a su conceptualización a partir de la oratoria política de  Fidel Castro Ruz.

 

En el vasto campo de la cultura espiritual del hombre, la cultura política viene desempeñando en los últimos tiempos un lugar importante, pues el nivel y carácter de los conocimientos, apreciaciones  y acciones políticas de los ciudadanos, así como el contenido y calidad de los valores, tradiciones y normas sociales que regulan las relaciones políticas, ha devenido en un instrumento poderoso de movilización de los ciudadanos hacia el mecanismo existente de poder, ya sea en sentido positivo, de apoyo al sistema político o de rechazo a él cuando este no corresponde a los intereses sociales.

En la literatura existente se hace referencia a este término cada vez con mayor frecuencia, sin embargo, se localiza muy escasamente una conceptualización del mismo.

[1]Morales (1991:7) la define como:

«El nivel de conocimientos y la noción que tienen acerca del poder y la política las distintas clases, capas sociales e individuos, lo que además determina el grado de su actividad política».

Esta definición se centra en el aspecto político y abarca esencialmente lo cognitivo y lo conductual, destaca su carácter clasista pero no incluye dimensiones importantes del concepto.

[2]En el breve diccionario político (1983) se define como  « el nivel y carácter de conocimientos, apreciaciones y acciones políticas de los ciudadanos así como el contenido y calidad de los valores, tradiciones y normas sociales que regulan las relaciones políticas. Tiene una acusada orientación de clase».

En esta se reiteran aspectos ya tratados en la anterior e incorpora el aspecto valorativo, los valores como elemento medular y sobre todo su papel regulador de las relaciones políticas.

[3]La definición de Burlatski (1983: 56) se refiere a: « Nivel de instrucción de la ciencia de la administración, el hábito de disciplina, un sistema interconectado de conocimientos y valores políticos así como de conductas concretas, que se conforman en un proceso de socialización que va más allá de la inculcación de valores. Las instituciones y los aparatos políticos, la familia, los medios de difusión, la escuela, las organizaciones juveniles, las asociaciones religiosas y

los instrumentos de participación de los individuos determinan la cultura política».

Esta definición es aportativa en el sentido de que interrelaciona lo cognitivo, lo conductual y lo valorativo e incorpora las vías por las que se llega a su obtención. Resulta interesante la tesis de que no se reduce a la inculcación, sino que es un resultado de todo el proceso de socialización del individuo, criterio con los cuales se coincide en esta investigación.

[4]Jorge Hernández (1997:22) en una nota aclaratoria de su artículo plantea que generalmente se habla de cultura política como un concepto abarcador que refleja tanto valores como relaciones sociales, componentes ideológicos y psicosociales; interrelacionado con ideología, aunque diferentes entre sí.

Uno de los pensadores que más se ha referido en los últimos tiempos a esta problemática es Fidel Castro, el cual no ha conceptualizado este término, pero, en su oratoria política, en su condición de líder político indiscutible del mundo contemporáneo, se localizan una serie de puntos de vista, criterios, valoraciones que ofrecen una visión actualizada de esta problemática.

Destaca la enorme importancia y el valor que en la formación de su cultura política ha tenido el hecho de que son conclusiones a las que ha llegado por sí mismo, de ahí el valor educativo de enseñar al estudiante a pensar por sí mismo, llegar a sus propias conclusiones, defenderlas, convencer y ser convencido.

La cultura política se sustenta en sólidos conocimientos políticos, patrióticos, de la legalidad, de las  ideas de los líderes políticos, del proceso de desarrollo de la conciencia y el pensamiento político, de hechos y procesos de la realidad, implica conocimientos de índole cultural en general y específicamente económicos, filosóficos, de principios que sustentan los proyectos sociales humanistas;  debe abarcar el desarrollo y estado actual del capitalismo, de las ideas y objetivos contrarios a los que se enarbolan lo que permitirá una mayor fortaleza en la defensa de sus ideas y una argumentación más sólida y rica, requiere una profunda comprensión de los problemas sociales y políticos del mundo de hoy.

La cultura política abarca un conocimiento profundo de la historia nacional y del mundo,  de las raíces históricas, del pasado, no sólo de su país sino del continente, el conocimiento del ejemplo de los grandes hombres de todos los tiempos, de  las tradiciones patrióticas e internacionalistas, no sólo del hecho, sino también de todo el proceso de formación del pensamiento que guió a los revolucionarios en su actuación, extraer experiencias de los reveses y las victorias para poder guiar su conducta.

Los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos confirman la necesidad de que los pueblos conozcan la historia, las  relaciones internacionales, para que estén en condiciones de asumir una posición razonada ante manipulaciones políticas que se traduzcan en acciones firmes y eficaces.

El conocimiento de las bases filosóficas del proyecto sociopolítico permite el logro de una actitud reflexiva y crítica sobre esta base, por el valor metodológico de la filosofía.

La cultura política no se limita al aspecto cognitivo, no se reduce a ello, se expresa en el logro de una conciencia revolucionaria, patriótica e internacionalista, comprometida con las causas más justas del mundo, en desarrollo constante, en un proceso de perfeccionamiento en que el individuo se ve involucrado como sujeto activo en la medida que desarrolla la capacidad reflexiva de los hechos del presente sobre la base de la experiencia propia y del movimiento histórico social, la formación de valores políticos y morales como la intransigencia revolucionaria, confianza en el éxito de la obra emprendida, firmeza, exigencia, organización, disciplina y responsabilidad, colectivismo, que conduzcan a profundas convicciones del valor de los principios y las normas éticas de manera que su pensamiento y acción se correspondan con esa cultura adquirida, que se integre a su quehacer cotidiano.

Esta cultura política, finalmente se expresa en una actuación consecuente con esos conocimientos, valores y convicciones adquiridos, en la defensa de las ideas que sustenta y del proyecto social, en la capacidad de resistencia en los momentos difíciles, en la capacidad de autoformarse, a partir de un profundo conocimiento de sí mismo. Es resultado de las condiciones sociales de vida, las cuales a su vez dependen del desarrollo de las fuerzas productivas y por tanto tiene un fuerte componente objetivo, que no es posible descuidar sin caer en el subjetivismo y el voluntarismo.

El logro de una cultura política es el resultado de la educación política, es decir, la difusión de los valores políticos reconocidos y defendidos por la sociedad, a fin de que cada individuo se sienta ciudadano y le conceda valor al lugar que ocupa en ella, cuya  finalidad consiste en elevar el grado de información y competencia política de los ciudadanos para lograr la concientización  con una fuerte función reguladora y a la vez asegurar la influencia e incorporación  de estos en los procesos sociales en que se ven involucrados.

La educación política está muy ligada al arte, a la palabra hablada, a la cultura artística, al mensaje, a la utilización coherente del sistema de educación política vinculado con los medios de difusión masiva, las formas y métodos de propaganda, las diferentes manifestaciones de la cultura, el deporte y la recreación. Esta cultura política se revela en las cualidades ciudadanas, en la iniciativa y actividad que despliega  en el cumplimiento de las tareas políticas, en el grado de compromiso que manifiesta y se  sustenta en la protección de los valores políticos, en la difusión de los valores reconocidos y defendidos por la sociedad con el objetivo de que el individuo se sienta ciudadano y tenga en alta estima su estatus cívico.

A partir de la sistematización teórica de las ideas de Fidel se define la cultura política como: un sistema interconectado de conocimiento, valores y conductas concretas de los ciudadanos, así como el contenido de tradiciones, normas legales y sociales en general, que regulan las relaciones políticas con una acusada orientación de clase la cual se conforma en todo el proceso de socialización del hombre y determinan el grado de actividad política y todo su funcionamiento social.

Notas y Citas Bibliográficas

[1] Morales, María del Carmen. “Exigencias para la preparación del profesor para la dirección del proceso de información política) trabajo presentado para el mínimo de problemas sociales de la ciencia) Impresiones ligeras. Santa Clara. 2001.

[2] Breve diccionario político. Editorial Progreso. Moscú. 1983.

[3] Burlatski F: Dictadura del proletariado y estado de todo el pueblo, p56, Editorial Novost, 1983.

[4] Hernández Martínez, Jorge. Antinomias en la Cultura Política de la emigración cubana en los Estados Unidos. En: Revista Temas Nº10. 1997. La Habana.

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