Fidel Castro: El relanzamiento de la construcción socialista en Cuba

Por: DrC: Edgardo R. Romero Fernández. Profesor Titular de la Dirección de Marxismo-Leninismo e Historia. Universidad Central de Las Villas “Marta Abreu”. Coordinador de la Maestría en Ciencias Políticas.

El 17 de noviembre de 2005, con motivo del aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, pronunció un discurso fundamental para la construcción del socialismo en Cuba y para la teoría general acerca de la construcción socialista en las condiciones del mundo globalizado de hoy.

Con el transcurso del tiempo las ideas y propuestas del mencionado discurso han sido mejor evaluadas por la academia cubana, especialmente por el grupo de especialistas que se dedican a las ciencias sociales. Esta valoración ha sido diversa, y a pesar de su importancia, ni el discurso en su momento ni las valoraciones posteriores contaron con una amplia divulgación y pedagogización en la prensa cubana, por lo que se considera pertinente un reanálisis del mismo a tenor con el 60 aniversario de la Revolución cubana.

El rescate y reevaluación del discurso parte de las motivaciones del mismo, señaladas muy acertadamente por Enrique Ubieta diez años después de su pronunciamiento. Coincidiendo con Ubieta, el discurso de 2005 en el Aula Magna no está motivado esencialmente para hablar de la irreversibilidad del socialismo cubano, sino por el contrario: para alertar acerca de que el proceso puede ser reversible, por qué y en qué sentido lo pudiera ser, y qué se debe hacer para preservarlo.

 El planteamiento estratégico del discurso

La estrategia de Fidel se aprecia con claridad en el discurso. Reconoce los errores propios y ajenos respecto a la construcción socialista,366 los vincula con la crisis del socialismo a nivel internacional, con los errores propios de Cuba y con los esfuerzos del imperialismo por destruir a la Revolución. Sin embargo, no se plantea como derrotado; por el contrario, realiza un análisis para el relanzamiento del socialismo en el país, y eso, desde la óptica verdaderamente revolucionaria, es lo esencial del mencionado discurso. Por ello, es esa idea del relanzamiento del socialismo la que se desarrollará en el presente trabajo.

Como se conoce, a mediados de la década de los ochenta en Cuba, previo a los procesos reformistas de Europa del Este y la URSS, que desembocarían en el retorno al capitalismo salvaje, se inició un «período de rectificación de errores y tendencias negativas», encabezado por Fidel y dirigido esencialmente contra la meritocracia sin sentido, las plantillas infladas, la dogmatización de los mecanismos económicos, la burocratización del proceso de institucionalización del país y la falta de trabajo político con las masas, todo lo cual había vuelto a colocar la lucha de clases en las prioridades de la agenda del gobierno revolucionario. Sin embargo, la crisis del modelo eurosoviético de socialismo y la ulterior desintegración de la URSS impidieron que el proceso cumpliera sus objetivos e incluso que tuviera continuidad, pues había que «salvar las conquistas de la revolución y el socialismo».

Fidel, consciente de que el proceso de construcción socialista en el país se vio bruscamente interrumpido por la crisis de los noventa, la cual sumó a los problemas detectados durante la rectificación otros que obviamente tenían que ver con la prevalencia de las condiciones de explotación capitalista a nivel mundial, comienza su análisis con críticas contundentes al capitalismo contemporáneo:

“[…] este mundo insensible que extrae de las masas empobrecidas, de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta, varios millones de millones de dólares cada año, y permanece indiferente cuando le dicen que allí han muerto alrededor de 100 000 personas, entre ellos, tal vez, 25 000 o 30 000 niños, o donde hay más de 100 000 heridos, y la gran mayoría sufriendo fracturas de hueso en los miembros superiores e inferiores del cuerpo, y de los cuales, si acaso, se habrán operado un 10 %, donde hay niños con miembros mutilados, jóvenes, mujeres y hombres, ancianos.

Ese es el mundo en que estamos viviendo, no es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año —y podrían salvarse—, simplemente porque les faltan unos centavos de medicamentos, un poco de vitaminas y sales minerales y unos pocos dólares de alimentos, suficientes para que puedan vivir. Mueren cada año, a causa de la injusticia, casi tantos como los que murieron en aquella colosal guerra que mencioné hace unos minutos”.

Con su maestría pedagógica habitual, Fidel pone en claro que el mal mayor es el capitalismo, antes de denunciar los errores del socialismo, pues ello es esencial en el plan de relanzamiento de la construcción socialista, si se sigue la lógica de cualquier definición acerca del socialismo, ya que este tiene que dejar claro en primer lugar —como dicen los marxistas británicos— que es una crítica al sistema capitalista, para luego plantear una alternativa al mismo y orientarse por una teoría de la transición.

De igual manera, Fidel resalta la crítica a la forma actual que utiliza el imperio a través de los grandes medios de comunicación para manipular y crear tendencias de opinión negativa contra Cuba y contra el socialismo, lo que se evidencia cuando desmiente las aseveraciones de Bolton sobre la fabricación por Cuba de armas biológicas, y esclarece que Cuba lo que hace es prestar ayuda, ofrecer solidaridad, donde menciona el ejemplo de Irán y la construcción de una fábrica de productos anticancerígenos.

Esta crítica ya evidencia la función del socialismo como modelo alternativo al capitalismo, pues mientras este trae muerte, el socialismo se interesa por la vida. Al propio tiempo, esa explicación de Fidel va introduciendo una de las bases fundamentales del relanzamiento del socialismo: el condicionamiento externo del proyecto socialista era más favorable en 2005.

Las condiciones externas del relanzamiento podrían resumirse así, tomando en consideración su necesaria antelación al pronunciamiento del discurso:

  1. La creación del ALBA en 2004, que nos permitió tener un socio cercano y poderoso, que nos proveía de combustible a precios mutuamente acordados y ventajosos respecto a los del mercado internacional, y favoreció las acciones de cooperación y solidaridad, en las que participaron y participan centenares de miles de cubanos.
  2. La victoria contra el ALCA en Mar del Plata en 2005, pues la pretensión norteamericana de relanzar el ALCA —iniciada por el presidente Clinton en Miami en 1994, escenario de la I Cumbre de las Américas— quedó debilitada en un escenario muy distinto al de once años antes y evidenció que el equilibrio y la correlación de fuerzas en la región había cambiado en el último lustro.
  3. La estrategia de internacionalización de nuestro proyecto a través de la solidaridad y el internacionalismo, evidenciados a través de proyectos como: el Contingente Henry Reeve, la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), el programa Yo sí puedo, la Misión Milagro, la asistencia médica y técnico profesional en diversas regiones del mundo, especialmente en América Latina, etc.

En este sentido, habría que explicitar que la política solidaria y humanista de la Revolución nos permitió en todo momento granjearnos simpatizantes internacionales, pero en ese contexto de inicios de la primera década del siglo XXI, comenzó a permitirnos tener aliados de nuevo. Esa política fue además un resorte para la recuperación de la cultura socialista al interior del país, refiriéndose al arte y la literatura, en el sentido en que la entiende Ubieta:

“[…] la que intercomunica la identidad nacional y la solidaridad socialista; la interna, que se manifiesta en los programas de la llamada «batalla de ideas» —para salvar los hoyos negros de la insolidaridad o de las desigualdades que la dura década del noventa nos legara.”

Es por ello que en este discurso Fidel dedica la parte principal al análisis de la situación interna y su posible recuperación.

 La situación interna, definición y bases del relanzamiento

Fidel comienza con el planteamiento de la situación en Cuba durante el capitalismo, y luego con el análisis de la situación al inicio de la Revolución, cuando apenas quedaron en el país 3 000 médicos y el 25 % de los profesores, con lo que, volviendo a la metodología de la definición de socialismo, plantea lo que hizo la Revolución para revertir dicha situación:

“Hay en este momento —pedí la cifra exacta— 25 000 estudiantes de medicina; en primer año alrededor de 7 000, e ingresarán no menos de 7 000 cada año, y tiene ya más de 70 000 médicos. No hablo de las decenas de miles de estudiantes de otras ciencias médicas, tenemos la idea de que estén estudiando en el área de la medicina alrededor de 90 000, si usted incluye las enfermeras, las que están estudiando licenciatura en enfermería y todos los que estudian carreras relacionadas con la salud”.

Vuelve entonces a la carga Fidel con el planteamiento del socialismo como la sociedad nueva que representa la alternativa ante el capitalismo, enfatizando en que sí es posible una sociedad justa y es lo que queremos construir a diferencia de la conocida sociedad capitalista y a pesar de los defectos de nuestra propia construcción, pues es la sociedad que está más cerca de poder calificarse como sociedad justa en la historia humana.

Con valentía y sentido dialéctico establece una de las bases internas para el reinicio de la construcción socialista en Cuba: el reconocimiento de nuestros errores y la conciencia sobre ellos, su denuncia y la batalla por su superación que nos encaminarán a la construcción de la sociedad justa que es el socialismo. El objetivo de todo este proceso en el plano material concreto, según la visión fidelista, es:

“[…] que los ciudadanos de este país, que en un tiempo estaban desempleados en un 10 %, un 15 %, un 20 % o más, los ciudadanos de este país que en un tiempo eran analfabetos en número de un millón, o eran analfabetos o semianalfabetos hasta un 90 %, en este pueblo de hoy, y sobre todo de un mañana muy próximo, cada ciudadano vivirá fundamentalmente de su trabajo y de sus jubilaciones y pensiones”. (El destaque es del autor del presente artículo.)

Posteriormente, Fidel resalta errores concretos producto de la desviación en la construcción socialista y cómo se deben abordar los mismos:

  1. Hay poca conciencia de ahorro en el país, pues se subsidian muchos gastos y no se creó una responsabilidad sobre esto.376
  2. La crítica a la autosuficiencia y/o desconocimiento o subvaloración de la teoría y la práctica sobre la construcción del socialismo. Aquí es interesante enfatizar su crítica y autocrítica acerca de que se «creía que se sabía cómo se construye el socialismo»,377 y a partir de ese reconocimiento irá dando elementos necesarios para construir ese socialismo y para transitar por ese proceso en las condiciones concretas de la Cuba de inicios del siglo XXI.

A partir de este segundo punto, Fidel Castro comienza a ofrecer explicaciones concretas para el tránsito al socialismo en Cuba en un mundo globalizado, con lo cual completa los tres elementos que permiten definir al socialismo como ya hemos resaltado anteriormente.

Comienza con la crítica a los dogmatismos, y afirma:

“Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx. A mil leguas de mi pensamiento el revisionismo, rindo verdadero culto a Marx, a Engels y a Lenin”. (El destaque es del autor del presente artículo.)

Y más adelante prosigue:

“[…] descubrí que yo era un comunista utópico, porque todas mis ideas partían de: Esto no es bueno, esto es malo, esto es un disparate. Cómo van a venir las crisis de superproducción y el hambre cuando hay más carbón, más frío, más desempleados, porque hay precisamente más capacidad de crear riquezas. ¿No sería más sencillo producirlas y repartirlas?

Por ese tiempo parecía, como le parecía también a Carlos Marx en la época del Programa de Gotha, que el límite a la abundancia estaba en el sistema social; parecía que a medida que se desarrollaban las fuerzas productivas podían producir, casi sin límites, lo que el ser humano necesitaba para satisfacer sus necesidades esenciales de tipo material, cultural, etcétera.

Como se puede apreciar, Fidel aborda la necesidad del análisis histórico concreto de los procesos y fenómenos, y lo hace exaltando la formación marxista, pero sin concebirla como dogma. Por ello, en varios pasajes del discurso, en lugar de enfatizar en una producción ilimitada o en la satisfacción de necesidades ilimitadas en el socialismo o el comunismo, aborda el asunto del ahorro, de la conciencia de ahorro de la población y de medidas concretas de ahorro de energía en un país que no posee portadores energéticos propios, todo ello con el fin de replantear la construcción de la nueva sociedad y el desarrollo de la misma.

Al propio tiempo, y rehuyendo todo dogmatismo respecto al marxismo, convoca a otros conocimientos y lecturas filosóficas y a otros estudios y análisis, como el que se realiza desde la teología de la liberación.

Esta exaltación de su formación marxista, de la visión dialéctica de las cosas, lo conduce al planteamiento de la estrategia de la unidad, la misma que proponía Marx en el manifiesto respecto a los proletarios, pero él lo hace con un sentido más ecuménico, pues plantea la incorporación dialéctica de otras posturas humanistas y unitarias en función de lograr la paz y poder eliminar la explotación.

Luego de realizar un análisis de la unidad en un sentido dialéctico, y dadas las circunstancias históricas, plantea otra de las bases internas del relanzamiento del socialismo: el conocimiento del pueblo y de las necesidades del pueblo.

La necesidad del conocimiento exacto de la sociedad para construir el socialismo la expresa retomando una idea martiana contenida en el ensayo «Nuestra América» acerca de que el buen gobernante es el que conoce a su pueblo. Por eso insiste en lo valioso de las investigaciones sociales para ordenar la sociedad, para planificar las cosas:

“[…] durante la batalla de ideas, nosotros, haciendo todo tipo de investigaciones sociales de esa índole, arribamos a la conclusión de que el delito en Cuba estaba estrechamente asociado al nivel cultural y al status social de los padres; era increíble el bajísimo porcentaje de hijos de profesionales universitarios e intelectuales que delinquían, como era igualmente increíble el número de aquellos que procedían de familias humildes donde no existía esa base cultural.

Otro problema influía mucho: la disgregación del núcleo en una familia humilde de bajo nivel cultural.

Había que ver qué pasaba allí en la sociedad. Queríamos saber muchas cosas y no las sabíamos: cómo vivía la gente.

Toda la vida tendremos que estar agradecidos de las circunstancias que aceleraron de tal forma nuestro conocimiento de la sociedad y nuestro aprendizaje. Pienso que tal vez hoy no estaríamos haciendo lo que estamos haciendo si no hubiéramos vivido aquella experiencia”.

Esta premisa o base para el relanzamiento de la construcción socialista, el Comandante la considera fundamental, pues insiste en que el socialismo se derrumba más fácilmente producto de sus errores que por agresiones externas,385 y señala pormenorizadamente los problemas de la Cuba del momento en que realiza el discurso, refiriéndose a la corrupción, al robo que se generalizó en amplias capas de la sociedad en el afán de sobrevivir en medio de la crisis sin renunciar a niveles de vida incompatibles con la escasez que generaba la propia crisis, y procurando salidas individuales a la misma. Señala además el descontrol generalizado en el país respecto a la utilización de recursos del Estado, puntualizando con mucha justeza el papel de los líderes en los errores de la construcción socialista.

“Es tremendo el poder que tiene un dirigente cuando goza de la confianza de las masas, cuando confían en su capacidad. Son terribles las consecuencias de un error de los que más autoridad tienen, y eso ha pasado más de una vez en los procesos revolucionarios”.

Por eso vuelve a la vieja polémica sobre los métodos para la construcción socialista, enfatizando en que con métodos capitalistas no se puede construir el socialismo, o tal como decía el Che: «[…] con las armas melladas del capitalismo no se puede construir el socialismo».

En ese momento histórico exacto, reitera que hay más claridad respecto al proceso de la construcción socialista, y que son los jóvenes quienes pueden preservar y preservarán el socialismo. La idea del relanzamiento aparece más clara.

Conocimientos y bases que apuntan a la preservación del socialismo en la Isla

Hacia el final de su intervención, el Comandante habla ya en el sentido de la preservación del socialismo. El socialismo recibió un golpe, pero nunca se abandonó la intención de realizarlo; durante un tiempo se preservaron sus conquistas, y en el 2005 la preservación significaba rectificar errores, viejos y nuevos, y hacerlo con métodos nuevos.

A través de buena parte del discurso, Fidel habla del contingente de trabajadores sociales que se formó por su iniciativa, y con los cuales, debido al descontrol existente en el país, en las propias instituciones estatales, y a la débil supervisión del personal administrativo del Estado, emprendió un proceso de fiscalización de determinados procesos administrativos para enmendarlos:

“¿Y qué podrá derivarse del trabajo de esos jóvenes? Que vamos a poner fin a muchos vicios de ese tipo: mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos […] Vean algo nuevo, se va a batir una abundante serie de vicios, robos, desvíos, uno por uno, a todos ellos […]”

La recurrencia a los trabajadores sociales recién formados indica renovación y ruptura respecto a los procedimientos que hasta ese momento habían propiciado el desorden y el descontrol en el país. La burocracia establecida y la nomenclatura ahogaban al socialismo.

La idea anterior es esbozada por el propio Fidel en el discurso,  y por eso proyecta a los trabajadores como el hombre nuevo del que habla el Che, y puede ser que no lo fueran en su totalidad o incluso en su mayoría, pero existía en el Comandante la claridad de que había que formar con otros métodos, que había que formar solidaridad, trabajo con la gente humilde, atención al necesitado y además arte, cultura, educación para crear una nueva espiritualidad. Y por otro lado había que formarse en la lucha contra el robo y la corrupción. Esas son las bases del relanzamiento del socialismo en el país.

Esos problemas de corrupción, por ejemplo el robo de combustible, que no han sido erradicados en el país, y que son retomados por el actual presidente Miguel Díaz Canel con clara alarma —pues el socialismo lo podemos destruir nosotros mismos—, indican lo estratégico del discurso de Fidel en 2005 y su plena vigencia como guía para la acción. Ese planteamiento estratégico estriba en la confianza y el trabajo con la juventud, pero con otros métodos, diferentes incluso a los que empleó el Comandante con los trabajadores sociales, que no rindieron todo el fruto previsto a largo plazo en un conjunto de aspectos concretos, pero que en el plano de las ideas dejaron clara la importancia del capital humano, que al decir de Fidel es más importante que el petróleo, pues es un recurso renovable y hasta multiplicable.

El factor humano fue ampliamente tratado por Fidel, no solo en este discurso sino a través de toda su vida, como elemento decisivo en la transformación social; por eso no es extraño que en su propuesta de implementación y de impulso al relanzamiento de la construcción socialista se apele a la participación popular.

Fidel, al señalar un problema ético como el derroche, que se convierte en un problema económico, plantea que eso hay que resolverlo con el control popular, con participación ciudadana; por eso afirma que eso lo va a arreglar el pueblo.

Aquí se destaca un factor determinante en el plano estratégico para la construcción socialista y es la cuestión acerca de cómo se diseñan e implementan las políticas sociales en Cuba. Esto constituye una evidencia de que el camino, aunque ha sido señalado ya muchas veces, ha sido tomado correctamente en pocas ocasiones, en el sentido de implicar a la población con corresponsabilidad y de aprender a gobernar con políticas públicas.

En sentido concreto, Fidel, como político vinculado al pueblo y a la realidad de su país y del mundo, plantea otras bases para el relanzamiento del socialismo en el país, entre las que destacan:

Los programas de ahorro energético en el país: Estos planes son explicados detalladamente en el discurso, y en varias ocasiones se interactúa con los presentes en función de argumentar esta cuestión.

Del complemento de estos programas se deriva otra de las bases del relanzamiento: el recambio tecnológico, porque ese plan de ahorro debe estar soportado por nuevas tecnologías que estén basadas en la racionalidad, tecnologías que además sean amigables con el medio ambiente mediante el uso de energías renovables. Debido a ese tipo de reflexión, Fidel asegura en su discurso:

“No volverá a construirse una termoeléctrica. Se construirán plantas que usarán el gas acompañante del petróleo, plantas de ciclo combinado que al amortizarse en cuatro o cinco años, cobrando a 10 centavos la electricidad, que, por ejemplo, los hoteles pueden pagar, se amortizan entre cuatro y cinco años y producen después el kilowatt a 2 centavos de dólar.

Jamás se volverá a construir una «Guiteras». Esas eran locuras, tenían que estar saturados de dogmatismos y esquematismos. En un sistema que necesitaba producir alrededor de 2 millones de kilowatts, comprar una planta de 330 000, es concentrar en una sola planta más del 15 % de la capacidad generadora efectiva, y cuando se apaga, o le cae un rayo, como le cayó hace algunas semanas a la «Guiteras», el apagón, el apagón y el apagón golpea con fuerza a la población y la economía. ¿Y hasta cuándo iba a resistir la Revolución el disparate de la concepción errónea que había sobre el desarrollo del sistema eléctrico? Concepción que les aseguro no era exclusivamente de Cuba, y hoy somos el primer país del mundo en descubrirlo, y tendrán que venir a ver lo que estamos haciendo.”

Otra base del relanzamiento es el ordenamiento financiero con nuestros acreedores, pues si no había confianza en la capacidad de pago del país, en su fiabilidad a la hora de honrar compromisos de deuda contraídos, no se podía planificar el despegue y desarrollo de la nueva sociedad.

 Los cambios en el sistema tributario para hacer viable al país

Respecto a esta cuestión, Fidel plantea:

“Subsidios o gratuidades, solo en cosas esenciales y vitales. No se cobrarán servicios médicos, ni educacionales, ni servicios similares. Habrá que cobrar la vivienda. Vean cuánto. Puede haber algún subsidio, puede haberlo, pero lo que se pague en un número de años tiene que acercarse a su costo. Ustedes dirán: ¿Y con qué pagamos los costos? Una parte importante con lo que hoy se está desperdiciando y se está robando, y con los ingresos no desdeñables que el país irá recibiendo cada vez mayores. Todo está a nuestro alcance, todo pertenece al pueblo, lo único no permisible es despilfarrar riquezas egoísta e irresponsablemente”.

Plantea su visión genérica del nuevo país, y lo hace garantizando que se hará con respeto y en el marco de la ley,396 pero que hay que extirpar las  desigualdades e injusticias. Critica los problemas de la redistribución en el socialismo, aunque sin propuestas concretas en ese momento.

En todo el discurso hace alusión constantemente a las acciones del imperio para entorpecer a la Revolución, y a la recuperación de la Revolución. Señala lo que hizo y hace el imperio desde el punto de vista mediático, y lo que hizo y hace mediante guerras comerciales, bloqueo, persecución a la Revolución, robo de cerebros, etc. Sabe que todo eso debe tenerse en cuenta en la ecuación de la construcción del socialismo en el país. Ahora debe trabajarse sistemáticamente sobre ello y con inteligencia.

Por último y no menos importante por ser mencionada casi al final del discurso, otra de las bases del relanzamiento del socialismo en Cuba es la firmeza ante las amenazas externas. En ese sentido, Fidel es definitivamente dialéctico y enfático, pues sabe que la batalla por el socialismo no puede ser local y depende también de condiciones externas al país:

“El mundo tendrá que librar una batalla.

Nadie debe tener derecho a fabricar armas nucleares. Menos aún el derecho privilegiado que ha impuesto el imperialismo para imponer su dominio hegemónico y arrebatarles a los países del Tercer Mundo sus recursos naturales y materias primas. Lo hemos denunciado mil veces, pero no es la solución. La primera solución para un país del Tercer Mundo es no tenerle ningún miedo, así lo hemos hecho siempre y ya comienzan a desmoralizarse.

Defenderemos a rajatablas, en todas las tribunas del mundo, el derecho de los pueblos a producir el combustible nuclear y no tendremos ningún temor o miedo, lo vamos advirtiendo (Aplausos). Debe acabarse en el mundo la zoquetería, los abusos, el imperio de la fuerza y del terror. Este desaparece ante la ausencia total de miedo y cada vez son más los pueblos que tienen menos miedo, cada vez serán más los que se rebelen y el imperio no podrá sostener el infame sistema que aún sostiene”.

Finalmente, está completa su visión del nuevo país, del socialismo nuevo:

“Y el país tendrá mucho más, pero no será jamás una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimientos, de cultura, del más extraordinario desarrollo humano que pueda concebirse, desarrollo de la cultura, del arte, de la ciencia, y no para armas químicas, con una plenitud de libertad que nadie puede cortar. Eso lo sabemos, no hay ni que proclamarlo, aunque sí recordarlo.

[…] todo el pueblo trabajador recibirá más, todos los que trabajaron por el país y por la Revolución recibirán también más; muchos abusos se acabarán, a muchas de esas desigualdades se les irá quitando el caldo de cultivo, las condiciones que permiten eso; cuando no haya alguien que tenga que ser subsidiado, habremos avanzado considerablemente en la marcha hacia una sociedad justa y decorosa, que un verdadero e irreversible socialismo demanda.”

Conclusiones

El discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad de La Habana constituye una especie de testamento político del Comandante en Jefe, pues apenas un año antes del cese de sus funciones al frente del Estado y el Partido Comunista cubanos, sintetiza magistralmente por última vez la situación del país respecto a su proyecto de construcción socialista, luego de haber rebasado en lo fundamental la etapa del «período especial en tiempos de paz», en el cual todas las energías se concentraron en «salvar las conquistas de la revolución y el socialismo». En el referido discurso Fidel enfatiza en recuperar el socialismo, en enmendar viejos y nuevos errores, para avanzar hacia una sociedad más plena, más humana.

En el discurso analizado, el Comandante en Jefe deja claramente esbozada una estrategia para la construcción de la nueva sociedad, y argumenta su razonamiento destacando, paso a paso, las que se consideran según la opinión de este autor, bases para el relanzamiento del socialismo en Cuba, las cuales se enumeran a continuación:

  1. Un condicionamiento externo más favorable para la construcción del socialismo, al poder conseguir nuevos aliados estratégicos.
  2. El reconocimiento de nuestros errores y la conciencia sobre ellos, su denuncia y la batalla por su superación.
  3. El conocimiento del pueblo y de sus necesidades.
  4. Orientar la formación de la conciencia socialista hacia la formación de la solidaridad, el trabajo con la gente humilde, la atención al necesitado, así como al arte, la cultura y la educación, para crear una nueva espiritualidad. Por otro lado, había que formarse en la lucha contra el robo, la corrupción, y fomentar la nueva disciplina laboral de la que tanto hablara Lenin.
  5. Los programas de ahorro energético en el país.
  6. El recambio tecnológico.
  7. El ordenamiento financiero con nuestros acreedores.
  8. El perfeccionamiento y las garantías de la institucionalidad jurídica.
  9. Los cambios en el sistema tributario para hacer viable al país.
  10. La firmeza ante las amenazas externas.

Evidentemente, estos planteamientos están relacionados, y Fidel los expone en conjunto, pues solo de manera integral se podía y se puede pensar en dar el salto que necesitaba la sociedad cubana de ese momento y de hoy. Por ello, el discurso posee plena vigencia y constituye el esbozo de un plan de acción que debe ser trazado e implementado con más meticulosidad, pero sin abandonar ninguno de los puntos cardinales expuestos como bases del relanzamiento.

 Bibliografía

  • CASTRO RUZ, FIDEL: «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005», Versiones Taquigráficas del Consejo de Estado, disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html
  • ECCLESHALL, ROBERT, VINCENT GEOGHEGAN, RICHARD JAY y RICK WLIFORD: Ideologías políticas, Tecnos, Madrid, 1993.
  • GARCÍA BRIGOS, JESÚS: Construcción socialista y actualización del modelo económico, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2017.
  • ROMERO, EDGARDO: «Breves notas sobre la teoría marxista acerca de la transformación revolucionaria de la realidad y su actualidad», Islas, 60 (190): 44-55; Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, Santa Clara, mayo-ago., 2018.
  • UBIETA, ENRIQUE: «Dos modelos éticos: Una década después de la advertencia de Fidel», Revista Universidad de La Habana (279): 174-183; Universidad de La Habana, La Habana, 2015

 

El presente artículo es tomado del libro titulado: FIDEL CASTRO Y EL 60 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. Publicado por la Editorial Feijóo, Villa Clara, 2019. Coordinado por  DrC: Edgardo R. Romero Fernández.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *