¿Por qué el Bloqueo no se puede sacar o desconsiderar de la ecuación cubana hoy y en el futuro? Y algunas reflexiones sobre el 11/7/21.

Por: Dr. C. Edgardo R. Romero Fernández. Profesor Titular de Teoría Política de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, Cuba.

Esta vez divulgamos la respuesta de Edgardo al investigador colombiano Humberto Vélez, y de manera indirecta a un video, del senador cubano americano, Marco Rubio, que circula en YouTube sobre los últimos eventos ocurridos en Cuba.

El siguiente es el contenido del escrito:

1- Inicialmente debo decir que contra mi país no hay un embargo económico, no es simplemente que EE. UU. no quiere comerciar con Cuba, hay un estrangulamiento y asedio económico, comercial y financiero (el más largo de la historia), por parte de la primera potencia mundial hacía un país tercermundista, pequeño y casi sin recursos naturales.

Dicho asedio, se complementa además con el financiamiento a agresiones terroristas, provenientes de fondos federales de los EE. UU. y con la protección y amparo a los ejecutantes de esos actos.

Los ejemplos son miles, pero solo mencionaré el atentado al Vapor “La Coubre” en el puerto de la Habana, con numerosas víctimas civiles, sobre todo trabajadores portuarios; la voladura del avión de Cubana de Aviación en Barbados con 76 víctimas civiles (la mayoría jóvenes deportistas) y los recientes atentados a las embajadas cubanas en EE.UU. y Francia; así como el financiamiento de la subversión interna a través de diversas fachadas y muy recientemente la creación de una Fuerza – Tarea en Internet para el asedio vía digital y la práctica del ciber-terrorismo contra instituciones legítimas del Estado cubano, y a través de la cual han estado gestionando un estallido tipo “revoluciones de colores” en el país.

2- La cifra económica que refleja el costo del Bloqueo, no es una simple suma aritmética.

En un artículo del 28 de julio del 2021 en la página 2 del diario Granma, el Dr. en Ciencias económicas Jorge Casals Llano bajo el título: ¿Por qué Cuba no es un Estado fallido y que le preocupa más a EE.UU.?, ofrece una explicación no aritmética de la cifra que entraña el costo del Bloqueo a Cuba. Así explica Casals Llano:

“…el costo ha sido de algo más de 140 000 millones de dólares. En “cifras redondas” y en más de 60 años, el dato no parecería relevante, unos 2 400 millones de dólares anuales, solo que, por ser dólares con capacidad de compra distinta, la suma y el promedio tienen poco sentido.

Por lo anterior, y para precisar, mejor realizar el cálculo considerando el oro que se hubiera podido comprara con lo dejado de ingresar cada año de bloqueo, y entonces significativamente la cifra cambia, (solo recordar que desde 1971 dejó de existir el sistema de Bretton Woods, basado en: 1 onza de oro “troy” = $ 35 dólares; mientras cuando esto escribo es $1, 804.84 hasta alcanzar mil millones (nueve ceros) de dólares”.

Y continúa Casals:

“Pero si el cálculo lo realizáramos considerando el “lucro cesante”, es decir la “ganancia o beneficio dejado de obtener…por la actuación de un tercero”, entonces el cálculo de vería incluir alrededor del 70 % que hubiéramos consumido (cada año y de manera incrementada) y alrededor del 30% invertido (de cada año y también de manera incrementada); también los resultados de las inversiones realizadas y las depreciaciones acumuladas e invertidas durante 60 años, lo que cambiaría la progresión hasta seguramente acercarla al billón de dólares (millón de millones, esta vez de 12 ceros)”. (Casals, 2021, p.2)

3- El Bloqueo al ser extraterritorial se convierte en un sistema de corrupción y chantaje internacional, pues es una imposición a terceros para no comerciar, ni cooperar con Cuba so pena de recibir sanciones del Imperio más potente de la historia de la humanidad y cada vez que empresas o países ceden ante esta presión, están cediendo soberanía, autonomía, lo cual tergiversa las relaciones internacionales, basadas en el Derecho internacional; y además induce a aquel comercia con Cuba a multiplicar las cifras de sus servicios y productos, tergiversándolas y transformándose y transformándonos en rehenes de un sistema sórdido de relaciones internacionales, basado únicamente en el afán de lucro.

4- El Bloqueo además tiene un impacto psicológico en las personas. Origina incertidumbre, miedo, desconcierto, desaliento y desconfianza en las fuerzas propias. Tal como pretendía Lester Mallory en su memorándum sobre el Bloqueo a Cuba al presidente Kennedy. Su intención es desgastar, rendir por hambre y necesidades al enemigo, es un arma de guerra.

¿Entonces qué? Nos hacen la guerra y lo obviamos, no lo tomamos en cuenta. Ese tipo de subestimación también puso gente en la calle el 11 /7/21, pues la desinformación, junto a las carencias es caldo de cultivo para la manipulación.

5- La visión de la oposición entre Estado y sociedad civil heredada del pensamiento liberal burgués clásico, inspirado en Hegel, quien a su vez se inspiró en el espontaneísmo de Adam Ferguson, impide analizar con claridad las relaciones entre Estado y sociedad civil. Ambos elementos son interdependientes y pensar en relacionamientos esporádicos de los mismos a través de mecanismos de urgencia no sirve de nada.

El Estado es la representación oficial de la sociedad civil y esta a su vez es la expresión de la estructura clasista, generacional, étnica, religiosa, de género, etc. de un país concreto en un momento histórico – concreto. En la época de las revoluciones burguesas clásicas, considerar esa oposición fue una táctica de la burguesía para conseguir aliados que le permitiesen llegar al poder, pues había que derrotar con la fuerza de las masas al señorío feudal. En la actualidad considerar dicha oposición solo puede tener como motivo “el divide y vencerás” que practican las élites de poder.

6- Es evidente que hace falta un diálogo para resolver los problemas internos (de cualquier país, incluido los EE. UU.). Dicho diálogo no se puede concebir a nivel de élites, donde un gobierno y una oposición pactan sobre unos acuerdos de gobernabilidad. Ese tipo de diálogo en general no funciona, se queda en la epidermis de los sistemas políticos, pues no es posible implementarlo de manera sistémica y sistemática. Ya que, en primer lugar, depende de la voluntad política de ambas partes (si una de las dos no intenta o quiere buscar acuerdo o cumplirlo, nunca lo habrá, los acuerdos de Paz de Colombia son un ejemplo elocuente); y en segundo lugar porque vivimos en un mundo interrelacionado e interdependiente y existen múltiples factores geopolíticos que entran en juego.

Cuba desde el triunfo de la Revolución en 1959, (incluso antes) está en el tablero geopolítico, sobre todo por las apetencias de los EE. UU. respecto a la Isla como enclave geoestratégico al inicio de la guerra hispano – cubana – estadounidense (1898); posteriormente por su producción de azúcar crudo y luego por el simbolismo que alcanzó la Revolución Cubana para las causas revolucionarias en diferentes países y regiones del mundo, el cual había y hay que segar a toda costa.

Esto implica que no hay una oposición independiente estructurada dentro de la Isla, sino que hay grupos (disímiles) financiados desde el exterior que actúan como operadores de los intereses políticos de la élite política cubano – americana de la Florida, que vive del negocio “Cuba”. A ellos les hace falta Cuba viva, pero ahogada (de no existir el “terrible régimen dictatorial”, las carreras políticas de los congresistas y senadores cubano – americanos perderían mucho aliento y su influencia en la política norteamericana sería muy, muy escasa). Desafortunadamente para nosotros al modelo imperial yanqui también les interesa Cuba viva pero ahogada, para poder mostrar a otros, el fallo del socialismo.

7- El diálogo en el país implica cambios estructurales, no solamente y ni siquiera principalmente en el ámbito de la propiedad y la gestión de le economía. Hay que sistematizar e innovar en la gestión de los asuntos públicos en todos los órdenes de la vida social, pasando de una práctica estado – céntrica a una práctica de democracia participativa protagónica.

La Constitución de 2019 con la aprobación del 87% de la población sentó las bases para transitar por ese escenario, pero eso lo tenemos que hacer los cubanos sin injerencias de nadie. ¡Ah eso sí! con la ayuda solidaria de aquellos que entienden o al menos sospechan, que el Bloqueo de EE. UU. contra mi país también los perjudica. Aunque por ahora son los menos.

8- Sobre la interrogante que da título a su trabajo debo decir Los sucesos del 11/7/21 no me sorprendieron totalmente, me indignaron, me apesadumbraron, me movilizaron, pero no me sorprendieron. Y no es que tenga una bola de cristal, ni un software para detectar sucesos desagradables, simplemente la lógica del acontecer social, bien entendida desde las ciencias sociales y políticas, nos ponía sobre aviso.

9- Hay un número de premisas de las que se podía partir para suponer dichos acontecimientos, no en su forma, ni especificidad, tiempo o lugar, pero si en la probabilidad de ocurrencia, a partir de la esencia depredadora del Capital en su versión imperialista y de la intolerancia del mismo a formas opuestas de manifestación social, política y económica, como ocurre con el proyecto social cubano.

Claro, sería ingenuo de mi parte suponer que los acontecimientos del 11/7/21 tienen una única causa, o solamente tienen causas que atañen a la naturaleza agresiva del imperialismo y a la gestión del modelo neoliberal de capitalismo que se ha impuesto en el mundo, por eso me referiré a causas externas y causas internas de los referidos sucesos, vinculando ambos tipos de causas, pues así ocurre en la vida real.

10- En el ámbito externo comenzaré por las políticas neoliberales, pues como ha dicho Vicenç Navarro, “las políticas neoliberales matan”, sobre este particular remito a un trabajo de este autor aparecido en Público, (Navarro, 2020). Pero mi reflexión aquí, está vinculada al hecho de que en nuestra sociedad es necesario didactizar, lo que Navarro certifica en su escrito: “donde tales políticas neoliberales se han aplicado con mayor dureza sean hoy también los países donde el daño causado por la pandemia está siendo mayor”, pues nuestro ciudadano de a pie no tiene establecidas y afianzadas relaciones causales como estas y no vincula países desarrollados con neoliberalismo y lo que es peor, eso no lo hacen la mayoría de nuestros jóvenes.

Por supuesto, esta premisa está fuertemente vinculada a la idea de la naturalidad de la desregulación del mercado y del individualismo como máxima expresión de libertad. Conceptos que fueron desarrollados por el liberalismo conservador de F. Hayek, y que condujeron al planteamiento del “Fin de la Historia”, pues ya teníamos “el mejor de los mundos posibles” (Fukuyama, 1993): El modelo norteamericano de sociedad. Sobre este particular y la puja ideológica en el escenario COVID-19 he argumentado en un trabajo recientemente publicado en ISLAS (Romero, 2020).

11- El proceso de explicación y vinculación argumentada de estos primeros elementos o premisas corresponde a nuestros medios de información; a nuestro sistema educativo a nuestro sistema de capacitación política; a los cuadros y dirigentes. Hay que ofrecer información actualizada, sistematizada, argumentada de manera sistemática. Para ello hay que investigar, estudiar, publicar y difundir sistemáticamente nuestros argumentos en los niveles académicos, los medios masivos y las redes sociales. En uno solo o dos de estos niveles, es insuficiente.

A tono con este primer grupo de premisas solo quiero destacar que incluso entre la intelectualidad “progresista” seguida en los medios internacionales y que ha polemizado en torno a la pandemia, por ejemplo Byung-Chul Han y Slavoj Zizek, u otros de los varios autores de Sopa de Wuhan (Amadeo, 2020) no hay acuerdo respecto a la preservación de la libertad individual o la vida (salud); y eso es lo que consumen y trasmiten los medios internacionales; y de ello se hacen eco las redes sociales, proliferando entonces una idea absurda de libertad, asociada únicamente al goce de placeres y al presente.

12- El segundo grupo de premisas está vinculado a la geopolítica mundial. La pandemia no trajo la crisis actual del modelo neoliberal, pero si la agravó. Las explicaciones de la crisis por causa de la pandemia eran recurrentes, pero el ejemplo de Cuba las obstaculizaba. El protocolo cubano ante la crisis se invisibilizó, pues era inexplicable según las teorías económicas y políticas burguesas. Eso había que atacarlo, de la manera más brutal posible, había que sepultarlo. Desde mi punto de vista el recrudecimiento del Bloqueo vendría a ser entonces una acción incuestionable para la lógica de la hegemonía imperial, porque en Cuba se sostendría la batalla no del presente sino del futuro.

13- Esa dimensión estratégica del enfrentamiento Capitalismo vs. Socialismo; maximización de ganancias vs. vida digna, se camufló en una supuesta lucha por reflotar la economía. Sobre este particular hemos expuesto recientemente en un evento internacional (Romero, Cano y Romero, 2020).

La reflexión aquí va en el siguiente sentido:

El enfrentamiento a la pandemia es sin dudas asunto de seguridad nacional y por tanto política de estado, pero una política de Estado sostenida en el tiempo, se distorsiona sin la participación protagónica de las masas en la toma de decisiones, es decir sino se convierte en política pública en el sentido estricto del término y en eso nos falta un largo camino por andar.

La corresponsabilidad ciudadana se obtiene con la participación sistémica y sistemática del pueblo en los asuntos de gobierno y con el auscultamiento incesante de nuestras comunidades, de nuestros barrios. Hay que actualizar nuestros espacios y métodos de participación popular, pues ella es la base de la legitimidad de las decisiones de gobierno.

14- En Cuba existe una base de legitimidad histórica entendida y asumida por varias generaciones de cubanos, pero no era unánimemente entendida, ni homogéneamente asumida. La hegemonía hay que construirla todos los días, con la participación más amplia posible y los métodos más plurales posibles. Muchos de los jóvenes participantes en el 11/7/21 están fuera de los escenarios de participación existentes, no reciben explicaciones argumentadas en las instituciones públicas, ni por parte de los funcionarios públicos.

15- El 11/7/21 tiene que ser una oportunidad para revisar concienzudamente lo que no hacemos bien; lo que podemos hacer mejor; para no idealizar la sociedad en que vivimos y al propio tiempo para aquilatar el significado estratégico y heroico que entraña la construcción de una sociedad socialista en un país subdesarrollado, asediado y que no tiene un referente mundial por el cual guiarse.

Cuba seguirá siendo objeto de criminales acusaciones y políticas nefastas por todas partes, porque somos demasiado grandes y no nos pueden explicar desde la lógica del gran capital y el afán de lucro.

Referencias bibliográficas.

  • Amadeo, P. (Editor) (2020) Sopa de Wuhan. Editorial ASPO.
  • Casals, J. (2021). “¿Por qué Cuba no es un Estado fallido y que le preocupa más a EE.UU.?” Granma, 28/07/21, p.2. granma.cu
  • Fukuyama, F. (1993). El fin de la historia y el último hombre. Bogotá: Editorial Planeta.
  • Navarro, V. (2020) “Las políticas neoliberales matan. Hay que cambiarlas”. España, Público. https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/04/03/las-politicas-economicas-neoliberales-matan-hay-que-cambiarlas/
  • Romero, E. (2020). “La centralidad de la vida y el proyecto socialista cubano. Reflexiones a propósito de la crisis vinculada a la COVID-19”. Islas, núm. 196, UCLV, mayo-agosto, pp. 122-135. http://islas.uclv.edu.cu  
  • Romero, E.; Cano, L. y Romero, E. (2020) “La orientación axiológica de las políticas de salud ante la COVID-19: El engañoso dilema entre economía y salud”. Ponencia al V Seminario Internacional Capital y Derechos de la naturaleza en México y Nuestra América, UAGro, México11 y 12 de diciembre.

 

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