Falsificación de monedas en San Juan de los Remedios.

Por: Joel Pérez Soto. Miembro de la Unhic Sección de Base Remedios.

Por sorprendente que parezca, la circulación de varias monedas en nuestro país, es algo que nunca ha dejado de existir; durante la época colonial circulaban al unísono  monedas de varias nacionalidades, por ello en la prensa aparecían una y otra vez las tasas de valores, esto continuó a lo largo de toda la época republicana y alcanza a nuestros días: Este trapicheo, da lugar a una de las historias más extraordinarias acontecida en nuestra villa, algo que parece increíble que haya sucedido en esta apacible población del interior del país.

Durante 1882 sale a la luz que Remedios era el centro de una red de falsificación de monedas de plata española, hasta esta villa fueron traídos los principales implicados de esta red, la que abarcó otras partes del país, para que rindieran cuenta ante la justicia, sucesos que fueron apareciendo descritos por la prensa local de la época.

El domingo 30 de julio de 1882, El Criterio Popular publicó bajo el titular “Importante Servicio” una impresionante noticia:

«El veinte y siete del corriente fue descubierto en una casa de la calle del Rosario (actual Mario Pando) en esta ciudad, un taller completo de falsificación de monedas, ocupándose troqueles de yeso, hornos, moldes, metales, ácidos, pilas galvánicas y monedas en gran cantidad hechas y a medio hacer. El taller de falsificación fue encontrado funcionando (infraganti) pues hasta los hornillos se encontraban encendidos y metales derritiéndose en ellos.

Este acto de celo, este tan importantísimo servicio se debe al celoso y entendido Juez de Primera Instancia de esta Jurisdicción D. Santiago Barroeta, coadyuvado por nuestro primer teniente alcalde, hoy alcalde municipal accidental, D. Luis B. Ferrer.

Hace tiempo se notaba en esta jurisdicción y principalmente en Remedios un excesivo número de monedas de plata falsas, el comercio se encontraba alarmado y se dificultaban mucho las transacciones, la opinión pública carecía en absoluto de datos para sospechar si esas falsificaciones se hacían en esta jurisdicción o fuera de ella.

Al celo, a la constancia, al espíritu observador y reservado de nuestro digno Sr. Juez de Primera Instancia y actividad de nuestra autoridad popular se debe que se consiguiera descubrir el delito que tantas y tan irreparables consecuencias traía con sus perturbaciones crecientes.

Por conducto fidedigno conocemos los detalles de los primeros pasos judiciales que tan buenos resultados dieron gracias a la actividad desplegada por nuestra autoridad judicial y su arrojo personal.

El Sr. Barroeta acompañado del escribano y alguacil, a los ocho de la mañana, próximamente del citado día, se apersonó en la casa en que funcionaba el taller de falsificación, mandó con el alguacil a buscar una o más parejas que le prestaran auxilio, y temiendo seguramente que la proximidad de su presencia en aquel sitio u otra causa casual sobresaltara a los delincuentes, sin esperar el auxilio pedido entró con el actuario en la casa, este en la puerta y el Sr. Juez, soló, se impuso a cinco personas, que se encontraban dentro, como hemos dicho, con las hornillas encendidas, los metales derritiéndose, las piezas tomando sus baños de plata por la electricidad, en una palabra, el taller de falsificación de moneda funcionando, y el delito manifiesto.

El valor personal, el arrojo y serenidad demostrada en aquel momento por el señor Barroeta  han hecho, sin disputa que la sorpresa fuese tal como se pensara y que evitara todo accidente que diera tiempo a los criminales para hacer desaparecer en todo o en parte los cuerpos del delito.

Se han hecho varias prisiones, entre ellas de personas muy conocidas de la ciudad, y se dice que además de la mucha importancia que el hecho en sí tiene, es mayor aún por las complicaciones que el delito descubre. No podemos saberlo, aunque no lo dudamos, pues la causa se encuentra en sumario; pero absoluta es la confianza en nuestra dignísima autoridad judicial y cualesquiera que fuesen las complicaciones del proceso la pericia que ha demostrado nos hace prever que el que ha encontrado el hilo, desentrañara el ovillo por más intrincado que se encuentre.»

Por sorprendente que parezca este rollo apenas comenzaba.

Nuevamente El Criterio Popular aborda el tema con fecha del miércoles 2 de agosto de 1882, en su artículo titulado “Mas sobre falsificaciones de monedas”, decía:

«Al número de presos que por dicha causa se hicieron, tenemos que añadir cinco más que simultáneos a los de esta ciudad y en combinación con el Sr. Juez de 1ra Instancia Sr. Barroeta, hizo el Celador de las Vueltas D. Casimiro Fernández en Yaguajay; quien con varios días de anterioridad había sido comisionado para este asunto.

Según se nos ha relatado, el Sr. Fernández ha secundado con la pericia digna de un policía maestro las instrucciones dadas por los Sres. Juez y Alcalde Municipal D. Modesto A. Ruiz, quienes desde hace dos meses vienen siguiendo la pista a los criminales.

El Sr. Fernández ha logrado la captura del químico director de la fábrica, sorprendida en esta ciudad, que se albergaba en el término de Yaguajay, con objeto, según se dice, de establecer otro nuevo taller de moneda falsa, así como apoderándose de materiales para la acuñación  y preso a un hacendado de aquel termino, que se cree complicado en el asunto con otros tres individuos más, entre ellos un moreno que se supone había sido enviado como correo a avisar a los cómplices de aquí la noticia de su prisión.     

Los detalles de los medios de que se valió el celador citado, para lograr esto, son al extremo curiosos, revelándose en todos ellos una penetración nada común por parte de este.»

O sea, para que se entienda mejor la noticia, en Yaguajay se capturaron a 5 personas más implicadas en las falsificaciones, las que sumadas a las otras 5 que inicialmente fueron capturadas en Remedios ya suman 10 los involucrados; dentro de ellos fue capturado el Químico o especialista en falsificaciones, quien se encontraba preparando una nueva fábrica de monedas falsas en Yaguajay.

Lo curioso del caso es que en la tirada correspondiente a este propio día (2 agosto 1882) el mismo periódico da a conocer los resultados de la sentencia suprema recaída en la causa relacionada con la falsificación del papel sellado en Remedios. Dándose a conocer que la Audiencia de Madrid había emitido su fallo, consistente en 6 años de presidio y el pago de una indemnización de más de 300 000 pesetas a cada uno de los implicados. Siendo declarados como inocentes los señores Luis Páez y José Corrales, a quienes inicialmente se habían incriminado en esta causa. Este nuevo elemento nos permite apreciar cómo estaba Remedios de metido de a lleno en las falsificaciones por esta época.

El 4 de agosto de 1882, El Criterio Popular retoma el tema de las falsificaciones y en una gacetilla informa lo siguiente:

«Sospechando el Celador D. Casimiro Fernández que pudieran existir en Yaguajay los útiles y demás efectos de la fábrica de moneda falsa que se trataba de establecer allí, se trasladó en el día de ayer a dicho término municipal, logrando hallar en el almacén del muelle de Carbó todos los útiles concernientes a la misma, consistentes en garrafones de ácidos, troqueles, pila, etc. todo marcado con las iniciales J.C. y consignados a D. Juan Comte, que dicen ser dueño del ingenio de Centeno y permanece en la Cárcel de esta Ciudad.»

Lo que quiere decir, que la cosa continuaba complicada, este nuevo operativo permitió la captura de los útiles del nuevo taller que se pensaba instalar en Yaguajay, llegándose con el Sr. Comte a la detención número 16, y cómo podemos entrever, entre los detenidos se encontraban personas de cierto realce económico.      

 El domingo 6 de agosto de 1882, da a conocer El Criterio Popular en una nueva gacetilla, titulada “Más presos”:

«Desde La Habana y en el vapor Alava, fueron conducidos a Caibarién y trasportados a la Cárcel de esta Ciudad por agentes de la autoridad dos individuos más complicados en la causa que se sigue en este Juzgado de Primera Instancia por falsificación de moneda. Uno de ellos es dueño de un establecimiento en aquella capital, según nos han asegurado.»

O sea que ahora suman 18 los implicados, extendiéndose la red de circulación de las monedas falsas hasta la propia capital de la Isla, como podemos seguir apreciando los cabecillas eran ricos comerciantes.

El 18 de mayo de 1883, El Criterio Popular informa que el pasado día 15 se había producido una fuga desde la Cárcel de Remedios, donde 5 presos de color habían cavado un túnel subterráneo desde la galera que ocupaban, hasta la cerca de piña situada al fondo del  Penal.

Tras haber ocurrido un hecho extraordinario como el narrado, era lógico que las medidas de seguridad se extremaran, pero por el contrario, a menos de un mes, el 11 de junio de 1883, escapa de la misma Cárcel el reo D. Antonio Sánchez, quien se encontraba cumpliendo condena por la causa seguida por lo de las monedas falsas; pero lo más sensacional de esta fuga es que el reo lo hace en compañía del propio Alcaide el Sr. Juan Riera, quien al parecer fue sobornado con fuertes cifras. Más sorprendente resulta que pasados tres días el Alcaide es capturado oculto en la propia ciudad, mientras que el paradero del prófugo hasta los días de hoy se desconoce.

El 8 de julio de 1883, el caso de la falsificación de monedas aún continuaba llenando titulares, este día se anunciaba a modo de gacetilla periodística:

«Fuga de preso: En la noche del jueves último se fugó de la Real Cárcel de esta ciudad D. Antonio Sánchez Foyo, preso de gran consideración, complicado en la causa seguida en este juzgado por fabricación de monedas falsas. El Alcaide de dicho establecimiento, ha desaparecido igualmente, sin que sepamos si ha sido sobornado o víctima de la deslealtad del preso a quien aquel, con punible condescendencia permitiera salir

O sea, que a menos de un mes del incidente anterior, se vuelve a escapar otro de los implicados, quien había logrado sobornar al nuevo Jefe de la Cárcel; siendo esta la última notica que tuvimos del caso relacionado con la falsificación de monedas de plata en esa villa de San Juan de los Remedios.

 

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