El Partido de los Independientes de Color en Remedios. Una reconstrucción desde la microhistoria.

Por: Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez. Unhic Sección de Base de Remedios.

Si en 1812 en Remedios se habían efectuado detenciones relacionadas con la conspiración de Aponte —aunque la historiografía oficial no suele registrarlo—, un siglo más tarde la añeja ciudad también se vería envuelta en los sucesos relacionados con el Partido Independiente de Color (PIC) donde, aunque los hechos ocurrieron con menor crudeza que en la región oriental del país, la injusticia y el racismo imprimieron estigmas físicos y morales en los remedianos de la segunda década republicana.

Para los africanos y sus descendientes, durante el siglo XIX, «la emancipación había sobrepasado los límites de la alternativa. Se había convertido en una necesidad espiritual —impostergable— y la única vía de reconquistar la dignidad perdida durante siglos.»[1] Solo que, con el advenimiento de la República y «ante la inoperancia del precepto constitucional decimoprimero que legitimaba la igualdad jurídica, se dieron pasos hacia una movilización racial alternativa que asumiera los intereses de los negros.»[2] Acción que se concretó en agosto de 1908 con la fundación del PIC,[3] dirigido por el líder mestizo Evaristo Estenoz y Coromina.        

La organización propugnaba el logro de los derechos constitucionales a que tenían derecho los negros y mestizos cubanos. Sin embargo, la Enmienda propuesta en 1910 por Martín Morúa Delgado —que era Senador, Liberal y mestizo— anulaba la posibilidad de que fueran representados en el proceso electoral. Tal segregación era inadmisible e ignominiosa, luego de aquellas promesas de una República con todos y para el bien de todos, y la organización hizo sentir su inconformidad.    

Al respecto, el 17 agosto de 1911 en la ciudad de Remedios «existe agitación con la campaña de los veteranos de la independencia y los independientes de color: estos dieron un gran mitin frente al parque “Martí” y aquellos celebraron una reunión en Zulueta, a la que acudieron como mil jinetes.»[4] En ambos «se expusieron la corrupción del gobierno y el olvido a que estaba sometido el pueblo»;[5] todo lo cual desencadenó la detención de individuos negros y mulatos; así como asesinatos.[6]

El 12 de octubre todavía la campaña de los veteranos es intensa. «Piden […] que se expulsen de los destinos públicos los empleados que tuvieron alguna relación con el antiguo gobierno colonial […]».[7] Sin embargo, «los hombres desapasionados y sensatos condenan esta campaña.»[8]  

Desde entonces, la prensa y la intelectualidad de la ciudad comenzó a desaprobar cualquier actitud abiertamente anticolonialista y/o antirracista; anticipándose una posible confrontación que, al año siguiente, dejaría cientos de muertos en el Oriente del país, a los que se sumarían algunos más en regiones tan distantes como Remedios. Se articuló un discurso —sedimentado en la discriminación y el prejuicio— enfocado en la posible conversión de Cuba en una República de negros.  

El racismo prevaleciente durante el gobierno colonial exacerbó las diferencias cívicas entre el rico y numeroso entramado étnico que conformaba la población. No obstante, la ciudad se enriqueció al recibir, e incorporar, rasgos culturales de los africanos y sus descendientes que, venidos de la plantación, se incorporaron como ciudadanos libres a la urbanidad.[9]

El 20 de mayo de 1812 «circula [en Remedios] la […] noticia [sobre] un alzamiento racista [ocurrido el día anterior] entre la gente de color de Santiago de Cuba, patrocinado por conocidos jefes de la guerra del 95»[10] y dos días más tarde, continúan los comentarios entre los ciudadanos.

Edificio Sociedad “La liga obrera”, frente a cuya portada ocurrió el asesinato en Remedios de un hombre, negro y miembro del Partido de los Independientes de Color.

Se dice que es grave el movimiento de Oriente. Al frente de los alzados se encuentran los señores Estenoz e Ivonet. El gobierno de [José Miguel] Gómez envía tropas a combatir a los sublevados. Se llevan a cabo muchas prisiones en toda la isla, entre los miembros del partido independiente de color.[11]

El 25 de mayo las autoridades remedianas arremeten contra el sector más sensible. «Son detenidos varios individuos de la raza de color por suponérseles complicados con el movimiento de Oriente; entre ellos figuran los vecinos Antonio Torriente, Ciprián Balmaseda y otros. El elemento de color en ésta se muestra alarmado y se concentra en las poblaciones por temor a las represalias.»[12]

Llena de recelo, las autoridades hacen circular el día 30 la noticia del fracaso del movimiento revolucionario y anuncian «que los levantados son rudamente combatidos por Monteagudo;»[13] quizás con el objetivo de aplacar la voz de los Independientes de Color que, en agosto del año anterior, habían provocado un mitin público en Remedios.       

Sin embargo, los hechos son más sibilinos en esta parte de la Isla y el 1º de junio, a las diez y media de la noche, «fue asesinado en la calle de Andrés del Río, frente a la portada de La Liga Obrera, un individuo de color llamado Teófilo Guerra,»[14] alias “El Sargento”: quizás el único mártir de esta contienda. En medio del sobresalto imperante en las calles de la colonial ciudad, el 14 es aprehendido y encarcelado Eustaquio Rodríguez (el Toto), negro veterano del 95, acusado de racista.[15]  

Unos días antes el capitán Pino había salido para Oriente acompañado de veinticinco hombres destacados dentro del ejército y la p. l. propugnaba terribles anatemas contra los alzados de Santiago.[16]

El día 20, el periódico local La Razón anuncia la desaparición de Evaristo Estenoz y, contrariamente a los intereses gubernamentales, el delegado de la Cruz Roja, licenciado José M. Núñez, «solicita del vecindario víveres, ropas y otros artículos, para repartir entre las familias de Oriente, muchas de las cuales han quedado sin recursos a causa del movimiento insurreccional racista.»[17] En esta vorágine circula por la ciudad una hoja del Gobernador provincial reforzando la noticia de la muerte del líder de los Independientes.

El 2 de julio se celebra en la sociedad La Tertulia, de un marcado perfil independentista, una función con el objetivo de recaudar fondos para las familias concentradas en Oriente.[18] En la misma participó la Banda Municipal de Concierto y unos días más tarde circula, entre los remedianos, la noticia de la muerte de Pedro Ivonet.

Asimismo, el 9 de agosto «fueron trasladados a la cárcel de Santa Clara varios individuos de color que sufrían prisión»[19] en Remedios, relacionados con los sucesos de Oriente. Y el 23 se celebró en aquella ciudad un amañado juicio por la muerte de Teófilo Guerra (El Sargento), cuyo crimen quedó impune.[20]

El 23 de agosto de 1913 fueron puestos en libertad «los vecinos Ciprián Balmaseda y Antonio Torriente; [que] guardaban prisión en Santa Clara»[21] desde los incidentes acaecidos en torno a los Independientes de Color.

Lugar donde ocurrió el mitin que dieron los independientes de color en Remedios. Frente a la sociedad “La Tertulia”, en el parque José Martí.

Una vez más había sido reducido al silencio el ideal gestado y madurado durante el siglo anterior. «El exterminio del movimiento de los Independientes constituye la realidad manifiesta de un conflicto mucho más velado y profundo: el racismo.»[22]

El 5 de diciembre de 1913 murió a los 64 años, en su casa del callejón del Hacha No. 4, Ciprián Balmaseda y Bonachea: quizás el último sobreviviente de esa declaratoria de los derechos humanos que en Cuba se conoció como el Partido de los Independientes de Color.

 

Notas y referencias:

[1] Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez.  «Africanos en Remedios: rebeliones y cimarronaje», Actas de la XII Conferencia Internacional de Cultura Africana y Afroamericana 2012, Santiago de Cuba. Ediciones Cátedra.

[2] Alejandro L. Fernández Calderón. Sobrevivir a la masacre del doce (1912-1920), Casa Editora Abril, La Habana, 2012.

[3] «Fue el primer partido integrado en su mayoría por negros y mestizos que conociera la Historia de Cuba y contaba con uno de los programas sociopolíticos más progresistas de su tiempo, dirigido a la reivindicación de los derechos ciudadanos, incluyendo la instrucción pública» (Alejandro L. Fernández Calderón. Sobrevivir a la masacre del doce (1912-1920), Casa Editora Abril, La Habana, 2012, p. 13)

[4] José A. Martínez- Fortún y Foyo. Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción, tomo V, Imprenta Pérez, Sierra y Cía, La Habana, 1931, p. 173.

[5] María Victoria Fabregat Borges, Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez. San Juan de los Remedios. Historia de una villa, Editorial Académica Española, Saarbrücken, Alemania, 2012, p. 94.

[6] José A. Martínez-Fortún y Foyo. Ob. Cit., tomo VI, p. 13.

[7] Ibídem., tomo V, p. 175.

[8] Ídem. Los subrayados son nuestros.

[9] Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez. Música y oralidad en las parrandas de Remedios. Expresión de vida comunitaria, documento inédito, 2012.

[10] José A. Martínez-Fortún y Foyo. Ob. Cit., tomo V, p. 188.

[11] Ibídem., pp. 188-189.

[12] Ibídem., p. 189. No se han podido identificar los nombres de los demás implicados.   

[13] José A. Martínez-Fortún y Foyo. Ob. Cit., tomo V, p. 189.

[14] Ídem.

[15] Ibídem., p. 190.    

[16] Ídem. 

[17] Ídem.

[18] Ibídem., p. 191.

[19] Ibídem., p. 192.

[20] Ídem.

[21] Ibídem., p. 201.  

[22] Alejandro L. Fernández Calderón. Ob. Cit., p. 16.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.