Peligro de guerra mundial. Lecciones de la historia

Autora: Ileana Echevarría Aldama

Los peligros de que se produzca una guerra mundial o en toda Europa son crecientes, el escenario geopolítico apunta a hacia una reconfiguración de las relaciones internacionales, cuando nuevos actores salen con fuerza al escenario mundial.

El ascenso político militar de la Federación de Rusia y económico de la República Popular China y las crecientes relaciones entre ambos marcan una diferencia sustancial con respecto al orden imperante en décadas anteriores.

Cuando uno observa comparativamente qué rasgos mercaron el escenario geopolítico previo a las dos guerras mundiales anteriores encuentra una serie de aspectos comunes que se pueden percibir en el escenario actual, con la diferencia que en la situación presente los peligros son mayores dada la posesión de armas nucleares en manos de las grandes potencias que pueden llevar al holocausto de la humanidad si se utilizaran.

¿Cuáles son esos rasgos?

  • Exacerbación de los nacionalismos y con ello de las ideas reaccionarias como el racismo y la xenofobia.
  • Configuración de bloques con posiciones e intereses contrapuestos.
  • Política agresiva de potencias hegemónicas, expresada en guerras regionales y locales, expansiones, acusaciones mutuas entre bloques y países.
  • Uso de la propaganda para demonizar al adversario.
  • Violación del orden internacional, con la imposición de nuevas políticas y sanciones que pretenden modificar las previamente acordadas y el derecho internacional, en beneficio de alguna de las partes.
  • Atizamiento de los conflictos regionales e internos en distintos países, en lugar de buscar la paz y su resolución por medios diplomáticos.
  • Aceptación de las políticas de las potencias hegemónicas sin una firme condena internacional, a partir de intereses geopolíticos.
  • Carrera armamentista (nuevas armas, despliegue de estas en diferentes áreas, incremento de los gastos militares, etc.)
  • Abandono de la diplomacia para la solución de conflictos o utilización sesgada de esta.

En todos los casos se puede percibir que las potencias nacientes aspiran a mayores cuotas de poder o de reconocimiento en las relaciones internacionales, otros pretenden perpetuar el que tenían.

Veamos algunos ejemplos:

De la Primera Guerra Mundial y al adoptarse los acuerdos de paz de Versalles emergió un nuevo orden internacional, Alemania fue declarada culpable de la guerra, humillada y reducida militarmente, la Rusia Soviética aislada y Estados Unidos fortalecidos e insatisfechos, no firmaron los tratados de paz. Resultado de lo anterior, la nueva potencia mundial (EE. UU.), convocó a la conferencia de Washington (1921-1922) para revisar lo aprobado en Versalles e impuso sus condiciones en la región del Lejano Oriente y el Pacífico.

Alemania emergió de sus cenizas por la política de las potencias occidentales que le permitieron el restablecimiento económico, y con el establecimiento del nazismo se consolidó de nuevo como potencia europea, su política expansionista se vio favorecida por las posiciones de “no intervención” y “apaciguamiento” de las potencias occidentales que pretendieron enfrentarla a la URSS.

Este país en su guerra de expansión ocupó casi toda Europa, concentró tropas y armas en la frontera de la URSS y a pesar de que ambos países habían firmado un tratado de amistas y no agresión, atacó a aquel país sin previa declaración de guerra el 22 de junio de 1941, sus tropas llegaron hasta las cercanías de Moscú.

El territorio soviético y parte de Europa fue liberado por el Ejército Rojo al costo de aproximadamente 27 millones de vidas humanas, ¿Podía Rusia esperar un hecho similar en pleno siglo XXI?

El crecimiento de tendencias neofascistas, el terrorismo, la xenofobia y la islamofobia han puesto a grandes regiones del planeta en situación de crisis. Las guerras en el Medio Oriente y otras áreas, lideradas por Estados Unidos y ejecutadas con disímiles pretextos han hecho al mundo más inestable, estas tendencias dirigidas a imponer los intereses imperiales no han tenido una respuesta de la Organización de las Naciones Unidas, los gobiernos y los pueblos que frenen su desarrollo.

Los países agredidos viven hoy crisis económicas, la pérdida de sus riquezas, de las vidas de sus pobladores, en algunos casos ni gobiernos estables poseen, en fin, sus problemas se han acrecentado en todos los órdenes. Las sanciones a otros exacerban las contradicciones y el sufrimiento de las poblaciones, la instabilidad es creciente y las respuestas incluyen los extremismos desestabiizadores.

La guerra no es la solución a las diferencias, la diplomacia debe imponerse, pero cuando esta falla, cuando los atizadores favorecen las contradicciones y en lugar de buscar soluciones solo recurren a sanciones que al final afectan a los más débiles el mundo se convierte en un polvorín que puede explotar en cualquier momento.

En los días que corren se acrecientan los peligros de una expansión de la guerra iniciada entre Rusia y Ucrania, entre la OTAN y Rusia, entre quienes siguen a Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados, la guerra no es solo militar, es también, al decir de Ignacio Ramonet (2022) una guerra mundial económica,  comercial, financiera, monetaria y mediática. Las sanciones impuestas a Rusia afectan a todo el planeta, los más pobres serán más pobres y las naciones acicateadas por el incremento de los precios de los combustibles y los productos básicos pueden esperar el crecimiento de manifestaciones, inestabilidad y crisis políticas.

Ya el mundo sufre el incremento del precio de los combustibles y los alimentos, con énfasis en aquellos de menor nivel de desarrollo y por tanto baja capacidad económica para enfrenarlos, pero no son los únicos perjudicados, los países de la Unión Europea sufren cada vez mayores incrementos de precios del gas, lo que augura un duro invierno para numerosas familias, en Estados Unidos también se sienten los efectos de esta problemática afectando a los más desfavorecidos.

En fin, la guerra de ninguna manera puede ser la solución a los conflictos, ella es generadora de nuevos y mayores problemas, es hora que la humanidad y los organismos internacionales tomen cartas en el asunto y adopten las medidas necearías para evitar todo tipo de conflagraciones armadas o económicas, que se elimine el doble rasero y todos los violadores del derecho internacional sean sancionados, y no unos si y otros no.

Referencias

Ramonet, Ignacio. Nadie puede predecir qué pasará en el Este de Ucrania. Entrevista a Tele Sur. Consultado el 11 de marzo de 2022. https://t.o/6bx16Ujf6p

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.