“Cosas de Remedios” en la identidad remediana.

Por: Lic. Anamary Hernández Ferrer.

       Lic. Yoanka Dorta Rojas.

       Lic. María Victoria Fabregat Borges.

La villa de San Juan de los Remedios atesora más de cinco siglos de existencia en los que ha conformado una identidad única surgida de un valioso devenir histórico que ha contribuido y repercutido en el enriquecimiento de la historia nacional.

La identidad del remediano está marcada por un profundo arraigo a su ciudad, sus costumbres, leyendas, a su patrimonio material, inmaterial y humano. La originalidad, el escenario añejo y tradicional caracterizan a San Juan de los Remedios. Su Centro Histórico es el eje principal donde se desarrolla la vida sociocultural de sus habitantes.

Esta villa estuvo marcada por una intensa labor periodística desde los años anteriores a la Guerra del 68 y que se mantuvo durante un largo período en la historia de la ciudad.

El Licenciado Facundo Ramos y Ramos era un médico español que a principios de 1873 llegó a Remedios para desarrollar el ejercicio de su profesión y aquí vivió hasta que le sorprendió la muerte. Ocupó los cargos de Subdelegado de Medicina, Médico Municipal y visitador del Hospital de Caridad, pero sus aficiones y aptitudes periodísticas y literarias lo llevaron a cultivar más las letras que las ciencias. Colaboró directa e indirectamente en la prensa remediana y en la de los pueblos vecinos. Su forma de escribir mostraba siempre un profundo sello criollo y popular, íntimamente local que gustaba mucho a los lectores. Durante cuarenta años convivió con los remedianos y se identificó completamente con las cosas y costumbres de esta vieja ciudad.

Entre 1895 y 1896, Ramos salvó del olvido las memorias, los acontecimientos, las tradiciones, las costumbres y las leyendas que impregnaron la vida del remediano. Estas anécdotas que le contaron los ancianos y otras personas de la villa se convirtieron en crónicas periodísticas que retrataban un pasado que aún se mantenía vivo en aquel momento. Así surgió la sección “Cosas de Remedios”, que luego Facundo se encargó de recortar y recopilar en un libro cuyo índice elaboró con su puño y letra, convirtiéndolo en el libro que hoy es objeto de estudio y que fuera editado años más tarde por los hermanos Carlos Alberto y José Andrés Martínez Fortún y Foyo.

Sobre esta obra expresó Carlos Alberto: “La caprichosa rueda de la fortuna trajo a mis manos un libraco viejo, mezcla de libro y legajo, cuyo feo aspecto pudo dar lugar a que uno poco amante de las anticuallas lo arrojara al fuego, o por lo menos al cesto de los papeles. Afortunadamente no sucedió así, y mis aficiones a las cosas viejas me hicieron examinarlo con detenimiento y conservarlo en mi poder como una joya, después de haber conocido sus renglones”.[1]

El libro “Cosas de Remedios” lo integran cien artículos publicados en plena Guerra de Independencia en la prensa local: “El Remediano”, “El Criterio Popular” y “El Sinsonte”, periódicos en los que Facundo Ramos y Ramos colaboró con la sección “Cosas de Remedios”.

En ellos, describe las costumbres remedianas con gran naturalidad y exactitud en el conocimiento de la idiosincrasia de esta vieja ciudad. Nos escribe de diversos temas como la historia, la sociedad, la religiosidad y la mitología de la época.

Este libro es muestra del pasado colonial en su máximo esplendor, nos ofrece todos los elementos identitarios de la villa. Es la búsqueda de la realidad y la idiosincrasia. Su autor, siendo español, pretende sostener en el tiempo los rasgos más identitarios de la cultura popular remediana que parecía ser absorbida por una cultura dominante (la española), pero que debía sostenerse por su singularidad y sus modos de vida que la hacen inigualable.

En los primeros años de la colonia, en la villa de San Juan de los Remedios, se va a desarrollar un proceso complejo, en el que se construyen rasgos y elementos que posteriormente identificarán a sus habitantes. La cultura, la economía, el gobierno y las formas de vida de la población darán origen a procesos identitarios, trasmitidos de generación a generación sostenidos en el tiempo, los que se convertirán en elementos socioculturales.

Al contar la villa con un puerto y embarcadero y una ubicación privilegiada para el comercio con otras regiones, sus habitantes comienzan el contrabando con bandidos que rondaban la zona, convirtiéndose esto en un estilo de vida y de sustento económico. Esta actividad permitirá que se adquiera una cultura marítima que luego identificará y se hará costumbre entre los remedianos.

San Juan de los Remedios va a presentar una arquitectura a fin al contexto y lugar en que se desenvuelve su población. Los estilos arquitectónicos se fueron modernizando, la clase poderosa introduce las construcciones de embarrado intentando reproducir el estilo español surgiendo nuevos diseños con materiales autóctonos que identificarán a los vecinos remedianos.

El trazado de las calles se convertirá en elemento altamente identitario dentro y fuera de Remedios, por su diseño irregular entrelazándose con pequeños callejones.

Constituyendo una de las construcciones más trascendentales de la época, se alza la Parroquial Mayor San Juan Bautista, institución importante dentro de la vida religiosa y social de la villa. Creándose así, otros templos religiosos como, la Iglesia de Nuestra Señora del Buenviaje y la Iglesia del Santo Cristo, exponentes identitarios, religiosos de cotidianidad en la villa.

Los europeos, fieles católicos, se encargaron de traer sus creencias, cuestión que se enraizará en el poblado y se evidenciará desde los inicios de la población al denominar la villa con el nombre del santo del día. Pescadores del poblado encuentran en el mar una Virgen a la que luego denominarán la Virgen del Buenviaje, fiel protectora de los navegantes, los remedianos la acogerán como suya creándole una iglesia para ella (Iglesia Nuestra Señora del Buenviaje). Este acontecer convertirá a Remedios en la única villa que contaría con dos iglesias católicas, una frente a la otra en su plaza central.

Otros aspectos religiosos-culturales desarrollados por estos años serían los Altares de la Cruz, se rezaba una novena dedicada a la Santísima Cruz como tributo al primer asentamiento que tuvo la villa con el nombre de Santa Cruz de la Sabana.[2] Dicha ceremonia se convertiría en tradición y reconocida como símbolo de identidad religiosa en los vecinos.

Desde el siglo XVI se comienzan a manifestar elementos de la cultura popular tradicional del poblado, entre ellos mitos y leyendas manifestados en la creencia en malos espíritus y en personajes mitológicos, encargados de caracterizar las costumbres y tradiciones, muestra de la realidad remediana que ha perdurado a través de generaciones, cargadas de ficción y misticismo forman parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.

Las fiestas populares dedicadas a homenajear a santos en fechas religiosas como San Juan, patrono de la villa, convertida en una tradición como la Feria de San Juan, elemento identitario y perdurable a través del tiempo.

La esclavitud en Remedios va a constituir un elemento importante en la creación de costumbres y tradiciones pues al ser predominantemente doméstica va a provocar un intercambio cultural donde se entretejen nuevas formas de decir y hacer, costumbres, mitos y leyendas con la población española dando lugar a la transculturación y a la formación de la cultura popular tradicional remediana.

Durante siglos la vida del remediano está regida por tradiciones y leyendas que marcan la cotidianidad en la ciudad. Si se nubla el cielo el remediano busca la dirección sur de la villa para asegurar la lluvia porque está nublada la cabeza de Patricio. De igual forma han traspasado las fronteras del tiempo la devoción por la Virgen del Buenviaje, las misas de Aguinaldo, las Flores de Mayo, las Ferias de San Juan, donde la captura del Güije de la Bajada es notable cada año. También las Parrandas se han convertido en Patrimonio de la Humanidad por el arraigo de sus pobladores a esta festividad, de carácter religioso en sus inicios que con el tiempo se ha convertido en muestra fehaciente de la cultura popular.

A 507 años de la fundación de la villa, los remedianos viven aferrados a su terruño donde la existencia de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones forman parte indisoluble de su identidad. De forma casi imperceptible los pobladores de esta ciudad han trasmitido y conservado muchas de las costumbres, tradiciones y leyendas de las que son contadas por Facundo Ramos en su libro “Cosas de Remedios”, lo que da a este texto un gran valor sociocultural muy aportativo.

Estas crónicas constituyen un legado vigente hasta nuestros días, que no han sido divulgadas lo suficiente y que conforman una imagen que identifica al remediano dentro de la cultura popular del país.

Hoy día el remediano mantiene vivas sus costumbres y tradiciones religiosas. No descuida sus Misas de Aguinaldo, la Virgen del Buenviaje, la de San Salvador y la de la Virgen del Carmen, de igual forma la celebración de Semana Santa y de las Flores de Mayo. Aún la Virgen del Buenviaje, convertida en protectora de la ciudad, sigue guiando el camino de marineros y devotos.

Las Ferias de San Juan constituyen una de las festividades más antiguas de Cuba. Conservan su carácter popular y evidencian la riqueza cultural de la villa en la artesanía, la literatura, la música, la gastronomía, los juegos tradicionales fundidos en el misticismo que envuelve a la ciudad por estos días donde el Güije de la Bajada sale de sus predios para ser capturado por 7 Juanes primerizos y a pesar de las cadenas y las sogas que lo inmovilizan, logra escapar para regresar cada año, tras su fuga arden las piras (casitas) alrededor de la Plaza Central.

La mezcla de culturas devenida desde los esclavos se manifiesta aun en Remedios mediante el sincretismo religioso y en prácticas que se desarrollan y se mantienen de una generación a otra. El lombanfula es de esas prácticas que en Remedios aún se cultivan junto a otras celebraciones de religiones afrocubanas arraigadas en la población.

El aguardiente de caña es una de las bebidas que aún se consume por los remedianos junto a otros platos típicos como el maíz pozol.

La arquitectura remediana es un hito que marca el tiempo y los diferentes periodos históricos que ha vivido la ciudad que conserva el trazado asimétrico de las calles, la herrería, porta faroles y las construcciones de piedras y embarrado de la época de la conquista. A pesar de que los nuevos tiempos han dado nuevas designaciones a calles, parques y lugares de la ciudad el argot popular ha mantenido los nombres de antaño y todavía se reconocen la calle de la Mar, el Palomar, la finca de Jorrín, el barrio la Bermeja, la poza del Güije, la cabeza de Patricio y muchos otros que forman parte de la cotidianidad de la villa.

La Parranda es el epicentro de la cultura popular tradicional en Remedios asidas en un profundo proceso de cubanía en el que confluían etnias y culturas para hacer un llamado a la misa religiosa y que con el decursar del tiempo se convirtieron en un bello espectáculo de arte refinado con marcada relevancia por su carácter popular insuperable, lo que la ha convertido en patrimonio de un pueblo que la ha mantenido viva por más de 200 años.

Todo ello está recogido en las “Cosas de Remedios” de Facundo Ramos y son un caudal que salvaguarda la identidad del remediano que debe darse a conocer a través de la gestión del conocimiento que debe ponerse en práctica desde instituciones y centros culturales de la ciudad.

BIBLIOGRAFÍA:

Fabregat Borges, M. V., Hernández Rodríguez, J. C., & González Bello, E. (2015). San Juan de los Remedios. De apócrifa a villa ilustrada. Capiro.

Martínez-Fortún y Foyo, J. A. (1930). Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción. Tomo I (1492-1849). La Habana.

Martínez-Fortún y Foyo, J. A. (1930). La Medicina en Remedios y su jurisdicción.

Martínez-Fortún y Foyo, J. A., & Martínez-Fortún y Foyo , C. A. (1932). “Cosas de Remedios”. Facundo Ramos y Ramos. Coleccionadas, revisadas y anotadas. . Remedios: Imprenta “Luz”.

Notas y Referencias

[1] Citado en (Martínez-Fortún y Foyo, 1930)

[2](Martínez-Fortún y Foyo J. A., 1930)

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