¿Podrá Cuba ser una pequeña China? Reflexiones para un debate

Autora: Ileana Echevarría Aldama

 

En una intervención titulada “El papel de la ética en las políticas de desarrollo”, Frei Betto se hacía la pregunta del título y a mí me llamó la atención, sobre todo porque mucho se habla y opina en las redes sociales acerca de que Cuba debía seguir el camino de China y Vietnam para lograr el desarrollo económico.

Quienes así hablan desconocen los contextos y las realidades de dichos países, así como sus características y la idiosincrasia asiáticas, que nada tienen que ver con las realidades y el contexto que vive Cuba.

La década de 1970 fue definitoria en la historia contemporánea, la subida del precio del petróleo, el inicio de la aplicación de políticas neoliberales y el desarrollo de la revolución científico técnica así lo demuestran. En la región asiática la aparición y crecimiento económico de los llamados nuevos países industrializados (NICs), hacían presagiar y definían la necesidad de cambios en el mundo socialista asiático también.

Un elemento esencial a tener en cuenta en estas experiencias es que ambos países llegaron al socialismo desde el subdesarrollo, con escaso desarrollo de las fuerzas productivas, que en lo fundamental no llegaron a los niveles deseados y necesarios en los años de construcción socialista, asunto que se agravó en las décadas de 1970 y 1980, con el agotamiento del modelo.

En el caso de  Cuba los primeros pronunciamientos acerca de la necesidad de emprender cambios se dieron en la década de 1980, se dio inicio a un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas relacionadas con el modelo establecido, que cuando daba sus primeros frutos positivos se vio truncado por lo que se dio en llamar el período especial, crisis económica como resultado del derrumbe del campo socialista primero y la desaparición de la URSS más tarde, con lo cual el país perdió más del 80% de su comercio y su economía descendió en un 34%. Todo ello agravado por el endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Desde 1978 en la República Popular China se había iniciado un proceso de cambios que inicialmente fue denominado Las cuatro modernizaciones y más adelante Proceso de reforma y apertura, política aprobada en el X Pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh) y cuyo principal inspirador fue Deng Xiao- ping. El país acababa de salir de una fuerte crisis provocada por la llamada Gran Revolución Cultural promovida por Mao Zedong, que desarticuló la economía y la vida social del país.

Este proceso preveía una amplia reforma económica caracterizada por ser multicomponente, es decir organizada con diversas formas de propiedad: estatal, cooperativa, individual, privada, mixta. Con amplia utilización y promoción de la inversión extranjera, así como predominio del capital chino externo. El desarrollo de zonas económicas especiales, zonas libres de derechos aduaneros, zonas francas, y de desarrollo industrial de altas y nuevas tecnologías. Modelo cuyas principales dificultades están en los desequilibrios en la distribución y el crecimiento de la renta entre grandes grupos poblacionales.

Las transformaciones económicas en ambos países tienen algunos elementos comunes, en correspondencia con los cambios producidos a nivel internacional, ya ninguna economía podía desarrollarse sola, era preciso atemperarse a nuevas realidades.

En ambos casos se ha apostado por la inversión extranjera, la creación de zonas especiales de desarrollo y la variedad de formas de propiedad, pero las escalas de estas medidas son diferentes en correspondencia con las características de los países y sus entornos. China es un país enorme, con una población numerosa que ha atraído una gran cantidad de inversión extranjera al poseer mano de obra abundante y un mercado gigantesco y Cuba es todo lo contrario, China no sufre un bloqueo económico, comercial y financiero y en el caso de Vietnam el bloqueo económico estadounidense fue eliminado en la década de 1990, y ambos países se encuentran en la región de más dinámico crecimiento económico del mundo.

No se puede obviar que en la región asiática existe una dinámica de crecimiento económico sostenida, que allí los procesos integracionistas son amplios y variados, con una participación de actores regionales e internacionales como se aprecia en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el Consejo de Cooperación Económica del Pacífico, Cooperación Económica Asia-Pacífico (APCE), la Zona de Libre Comercio del Pacífico, y la llamada Cooperación Regional de los Países de Asia Sur, lo que influye en su comercio interregional, y esto les permite asumir posiciones competitivas y defensivas, así como enfrentar los efectos de las políticas financieras y comerciales de las instituciones internacionales y sus centros de poder.

En fin, las medidas económicas tienen variados puntos de coincidencia, pero diferentes formas y niveles de aplicación y por tanto de resultados, asunto en el que influyen ampliamente los factores internos, externos, regionales e internacionales y sus centros de poder.

En cambio, Cuba vive un bloqueo económico, comercial y financiero recrudecido, ha sido incluida en la espuria lista de países patrocinadores del terrorismo, asunto que entorpece las relaciones con las más variadas instituciones comerciales y financieras que temen las sanciones de Estados Unidos. Los procesos integracionistas en la región no han ido en  dirección a la integración económica y al crecimiento del intercambio comercial, se han dado fundamentalmente en el plano político y han sufrido los embates de la política del imperialismo yanqui y los vaivenes de la izquierda en los gobiernos.

Tampoco se pueden desconocer las diferencias en cuanto a idiosincrasia, costumbres, características internas y tradiciones en los tres países y su influencia en la aceptación de medidas que afectan a grandes sectores poblacionales, que profundizan diferencias entre regiones, y sectores de la población.

En fin, no es posible un traspaso mecánico de políticas en contextos diferentes, aun cuando los procesos tengan algunas semejanzas, nunca sus resultados serían semejantes, además se trata de pueblos muy diferentes, no puede descocerse la influencia del confucianismo en la sociedad china, a tal punto que algunas de sus ideas han aflorado hasta en el reciente XX Congreso del Partido Comunista Chino.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.